Artículos, Por qué soy católico

Cristianos en el mundo

Por qué soy católico

Por: Paco Pérez.

Pregunta: El ambiente en el que laboro es decididamente anticatólico y se considera muy intelectual, moderno, abierto. La verdad es que me siento como pez fuera del agua. No entiendo por qué es así, pero los pocos católicos somos los que ahora nos sentimos como dentro del clóset. No tenemos respuestas adecuadas para tantos cuestionamientos que nos hacen y esto es incómodo, porque es como aceptar que somos inferiores intelectualmente hablando y tercos en no aceptar razones. De chico me enseñaron que un católico era como un faro de luz para el mundo pero a mí me ven como pozo de ignorancia y negrura; sin embargo, tengo fe y sé que la fe en Dios es el único camino, aunque no soy capaz de expresarlo en forma convincente.     

Respuesta: En estos comentarios se recoge y sintetiza el sentir de muchos católicos que nadan contra corriente en situaciones poco favorables. Es relativamente fácil ser cristiano cuando uno vive su cristianismo al amparo de los grupos parroquiales y puede expresar su religiosidad sin sentirse criticado, recibir formación adecuada y entablar relaciones de amistad sanas, profundas y duraderas. Es al amparo de las pequeñas comunidades dónde se puede vivir a plenitud el cristianismo y crecer espiritualmente.

Nunca se insistirá demasiado al invitar a los creyentes a participar en grupos eclesiales y experimentar el calor de una comunidad. Es el lugar para recobrar las fuerzas y la disposición necesaria para enfrentarse al ancho mundo en el que las cosas no son tan fáciles y en el que nos sentiremos viviendo a la intemperie. A menos que nos convirtamos en anacoretas y nos vayamos a vivir en el desierto, tendremos que enfrentar al mundo acogiéndonos a la oración que Cristo eleva al Padre en un momento decisivo:

“Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odia, porque no son del mundo, igual que yo no soy del mundo. No pido que los saques del mundo, sino que los libres del Maligno. No son del mundo, igual que yo no soy del mundo” (Jn 17,14-16).

Odiados por el mundo

Creo que es fundamental para todo cristiano el ser consciente del significado y los alcances de estas concretas palabras de Jesús: “el mundo los odia”. 

Al hablar del mundo la Escritura se refiere a esos ambientes hostiles en los que ser católico es estar en desacuerdo con muchísima gente en cuanto a sus ideas y su forma de vida. Me parece que convivir en ellos sin dejarse absorber es un aspecto ineludible de la catolicidad. 

La verdad es que no es uno solo sino un montón de desacuerdos, pues nuestra cultura es lo que se llama “plural”, lo cual quiere decir que tiene de todo. Hablando concretamente de las ideas, conviven en la sociedad un sinnúmero de posturas contradictorias; no hay acuerdo ni siquiera entre los filósofos que se consideran la gente más pensante del mundo. Eso significa que circulan por allí innumerables errores pues, en estricta lógica, afirmaciones contradictorias no pueden ser simultáneamente verdaderas. Alguien que quisiera ser lo suficientemente “abierto”, “tolerante” e “incluyente” como para aceptarlos a todos caería en una de dos: renunciar a la lógica y por tanto al uso de la razón o adoptar la postura de “a mí me vale, háganse ustedes bolas”, la cual sólo viene a engrosar la lista de las opciones con ésta que muchos consideran muy moderna y “chic”, aunque en realidad es bastante antigua.

¡Qué cínicos!

La que mejor se acomoda a sus adeptos es la palabra ‘cínico’ en su sentido actual. El cinismo de nuestra cultura es el que ha llegado a dar su bendición a lo “abierto”, “tolerante” e “incluyente” en detrimento de lo VERDADERO, lo RECTO y lo BUENO.

Un católico no puede ser un cínico: le interesan y preocupan las cuestiones fundamentales de la vida: el significado, el origen y el destino de nuestra humanidad; la posibilidad de verdadera justicia; los caminos de la paz.      

Fundamentalmente las críticas y los ataques más radicales que se dirigen en contra de un cristiano se mueven en dos planos: uno intelectual y otro moral. El primero es un intento de mostrar que un cristiano es un rotundo ignorante; el segundo lo muestra como un sujeto con un alto grado de perversidad. Confieso que no era así en épocas anteriores pues, aunque siempre hubo círculos sociales en que los cristianos eran hostigados y tratados con desprecio y burla, en la opinión pública había para ellos un cierto grado de reconocimiento. Ahora, la opinión de los medios se ha generalizado en su contra. Oigo hablar de países donde la persecución se realiza en forma despiadada en medio del silencio y la indiferencia casi total de los que orientan a la opinión pública y estos mismos han abrazado con entusiasmo causas  que son abiertamente anticristianas.

En la actualidad, en nuestra patria la persecución no es abierta y declarada como lo fuera en otros tiempos, sino que cobra la forma de un ataque velado. Son ya innumerables, por ejemplo, las películas y novelas que destrozan con notoria saña la figura de Cristo. Es innegable que los estilos de vida presentados por los medios de comunicación van en contra de los valores cristianos y los promueven como posturas “naturales” y “libres” cuando en realidad degradan y esclavizan; a su vez, son ridiculizados con ironías quienes defienden lo sagrado de la vida o la santidad del matrimonio.

En resumen

Hemos de reconocer que ser católico no sólo es estar en desacuerdo con muchísima gente sino ser, para muchos de ellos, algo de lo peor. Es natural que uno sienta la necesidad de exponer las razones que lo asisten para atreverse a sostener ese desacuerdo; aquí es dónde se hace sentir la necesidad de una sana apologética, de lo cual hablaré en un próximo escrito.

Pero hoy quisiera hablar a esos que viven su cristianismo en condiciones difíciles para expresarles una palabra de aliento. De todas las que pudiera decir, ninguna tan concreta y realmente alentadora como la que sale de la boca de Cristo: “Les digo estas cosas para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulación. Pero, ¡ánimo!, Yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

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