Hagamos lío, Miscelánea

Testigos de la Luz cuando las luces se apagan

Hagamos lío

Por: Héber Hermosillo.

Pasó Navidad. Se van alejando el ruido, las luces, los colores y poco a poco volvemos a la rutina habitual. Me gusta pensar que las luces que por unas semanas saturaron las plazas y los centros comerciales, más allá de ser un recurso de mercadotecnia de una cultura consumista, son un recordatorio vivo de Aquel que antes de ser dado a luz, iluminaba ya a la humanidad entera; sin embargo, al ver el ajetreo y la distracción que generan tales luces, me doy cuenta de que es muy distinto a lo que proponía Jesús cuando se presentaba a sí mismo como la Luz del mundo, sobre todo cuando anunciaba a sus discípulos: “serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines del mundo” (Hch 1,8).

La luz de Jesús es distinta porque lejos de distraer enfoca y en lugar de complacerse en la admiración de la propia belleza permite contemplar el rostro del hermano para ayudarlo. Éstas son dos realidades que he ido comprendiendo poco a poco en mi servicio como animador de grupos juveniles, en medio de la aventura y privilegio de pertenecer a una comunidad.

He descubierto, no sin ayuda de muchos otros que me acompañan en esto, que el testimonio que más ilumina no es el que damos en los grandes eventos, sino el que se oculta en los pequeños gestos de generosidad, de amor y de fraternidad de todos los días, cuando muchos jóvenes -aún con la exigencia del trabajo, la escuela y la familia- deciden regalar unas horas de su tiempo para compartir la fe y la alegría con otros. Allí hay verdaderos testigos de la Luz. Y esa es precisamente la invitación que este nuevo año nos hace.

El 2019 estuvo enteramente dedicado a los jóvenes y en su transcurso recibimos grandes dones de Dios a través de la Iglesia. Justo al iniciarlo, tuvimos la oportunidad de peregrinar junto al Papa a Panamá para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, un encuentro festivo de fe y de esperanza. Unos meses más tarde, también el Papa Francisco nos hizo un insuperable regalo con la exhortación apostólica post sinodal Christus vivit (Vive Cristo), un texto no suficientemente comprendido todavía, pero que seguramente será parteaguas en la vida de miles de jóvenes en todo el mundo.

Por esto, en el presente 2020, nos toca a los jóvenes hacer vida todo lo aprendido, nos toca ser testigos de la Luz y protagonistas de vida plena; para ello no hace falta hacer grandes cosas, sino hacer lo que nos toca y hacerlo bien, hacerlo con amor. El padre José María Vilaseca lo resumía en dos pequeñas indicaciones a la familia josefina fundada por él: “estar siempre útilmente ocupado” y “hacer siempre y en todo lo mejor”. Por su parte San Agustín nos dejó una frase que bien podría ser una publicación de algún influencer actual: “ama y haz lo que quieras, si callas, calla por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor. Exista dentro de ti la raíz del amor; de dicha raíz no puede brotar sino el bien”.

Dios y su Iglesia nos han marcado la ruta, nos toca a nosotros empezar a caminar. ¡Feliz 2020!

-El autor es miembro de las Juventudes Agustino Recoletas (JAR) de la parroquia Cristo Sumo y Eterno Sacerdote.

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