Miscelánea

Retazos de historia de los Franciscanos Seglares

Fecunda presencia en San Antonio de Padua

Por: Karen Assmar Durán.

El 60º aniversario de la colocación de la primera piedra del antiguo templo de San Antonio de Padua fue ocasión para que miembros de la Orden Franciscana Seglar (OFS) compartieran con Notidiócesis un invaluable trabajo histórico donde se narran los sucesos acontecidos en 50 años de existencia de la Fraternidad “San Antonio de Padua”, de los cuales se presentan a continuación algunos fragmentos que han sido tomados de la Crónica elaborada con esmero por la Hna. María Antonia Sáenz de Acosta, OFS, y transcrita por la Hna. Rosario Becerra de Lozano, OFS.

La autora (der.) de la Crónica y la transcriptora (izq.).

Dedicatoria

“A todas nuestras hermanas y hermanos que trabajaron incansablemente mano a mano, corazón con corazón y cuerda a cuerda, por la construcción y erección canónica del Centro Terciario Franciscano, Fraternidad San Antonio de Padua. A nuestros hermanos frailes que fueron, han sido y seguirán siendo nuestros guías espirituales. A nuestros bienhechores, desde el primer día de este maravilloso sueño, hoy hecho realidad. A ti hermano seglar, por atender al llamado de Dios y en santa obediencia ser parte de esta Familia Franciscana, y que día a día hemos crecido en número, en servicio y en santidad. En alabanza de Cristo, AMÉN”.

Franciscanos seglares

Debido a la expulsión de los frailes franciscanos, las cuatro fraternidades existentes en la ciudad de Chihuahua hacia 1950 eran atendidas por sacerdotes diocesanos, a saber: fraternidad del “Santo Niño”, parroquia Santo Niño de Atocha, erigida en 1931; fraternidad “Sagrado Corazón de Jesús” en Catedral, de 1942; de 1949 la fraternidad “San Antonio de Padua” erigida en San José de Ávalos; y en fecha indeterminada la fraternidad “del Refugio”, de la parroquia creada en 1947 bajo la advocación de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores.

Fray David Retana, OFM, enviado como visitador por la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, propuso en febrero de 1958 se construyera un centro terciario “en donde se reunieran para cumplir con los Domingos de Cuerda (segundo domingo de cada mes) y que, asimismo estuviera atendido precisamente por religiosos franciscanos; sirviendo así la casa franciscana como medio de descanso a los frailes que vendrían del centro de la República para trasladarse a El Paso, Tx., para continuar su formación religiosa en el Seminario de San Antonio”, ubicado en aquella ciudad fronteriza.

El primer centro terciario

Con la autorización del Obispo don Antonio Guízar y Valencia, se arrancó el proyecto de la mano de fray David y otros sacerdotes, así como miembros de las fraternidades quienes animaron al resto de los miembros terciarios para iniciar los trabajos que incluyeron la compra de los terrenos y una casa donde habitaran los frailes mientras se construía el convento. Así, “con préstamos y como se pudo se compró la casa como a dos o tres cuadras del terreno, amueblándose con la cooperación de las cuatro fraternidades”.

“Cuando se escogió el terreno fue una verdadera odisea llegar a él ya que era puro monte árido, pues los gatuños, mezquites y tecomates destacaban en su esplendor, y no se diga de los animalitos rastreros y veloces que salían a nuestro paso; en fin, el lugar estaba en una colina o loma desde la cual se divisaban los cuatro puntos cardinales y la ciudad se veía magníficamente”.

Con actividades, kermeses, ventas de comida y algunas donaciones, se logró que el 3 de septiembre de 1959 Mons. Guízar -recién nombrado arzobispo- bendijera la casa (C. Uruguay, Col. Panamericana) que habitarían los frailes encargados de este proyecto: David Retana, Fernando García (guardián), Mariano Paulín y Hermenegildo Reséndiz, OFM, a quienes se les permitió celebrar los Sacramentos en varios templos de la capital, entre ellos San José de la Montaña.

50 y 60

“Con gran alegría, un 13 de diciembre de 1959, se bendijo el terreno y se instaló la primera piedra por el Excelentísimo Sr. Arzobispo don Antonio Guízar y Valencia, contándose también con representantes de las fraternidades del Estado… y los hermanos de las cuatro fraternidades locales y personas simpatizantes… Mientras se llevaba a cabo la edificación de este recinto recibió el título de Rectoría”.

La construcción se llevó a cabo paulatinamente entre los años 1960-63 y en febrero de 1964 se pudieron reunir por primera vez ahí las cuatro fraternidades. Ese mismo año de 1964 la Hna. Eva Aguirre de Fernández, de la fraternidad “del Refugio”, fue “sembrando la semilla franciscana a las personas que vivían cerca o acudían al templo aún en construcción”, hasta que finalmente, el 25 de diciembre de 1966, se erigió canónicamente la fraternidad “San Antonio de Padua” en el Centro Terciario Franciscano cuyo auditorio fue dedicado por dicha fraternidad a Nuestra Señora de los Ángeles; este recinto, destinado para clases de formación y talleres, actualmente es conocido como el “templo chico” de la parroquia erigida el 12 de junio de 1982 por don Adalberto Almeida y Merino bajo el patronazgo del también llamado “Doctor Evangélico”, en la colonia Panamericana de la ciudad episcopal.

¡Paz y bien!

La Tercera Orden Franciscana -llamados Franciscanos Seglares- nació el año 1221 gracias al matrimonio de Luchesio y Bonadona de Poggibonsi, laicos, quienes se comprometieron “a vivir en un mismo espíritu y seguir a Cristo a través de los pasos de San Francisco en su estado de vida, y bajo la regla de los terciarios… la cual se ha extendido evangélicamente y para gloria de Dios”.

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