La Iglesia en las Periferias, Reportajes

Más que un albergue, un hogar

La Iglesia en las Periferias

Por: Karen Assmar Durán.

Son las Voluntarias Vicentinas de Chihuahua A.C., la asociación de caridad más antigua en la Diócesis de Chihuahua, fundada en esta ciudad el 19 de junio de 1894 con el nombre de “Damas de la Caridad de San Vicente de Paúl”. A la fecha cuentan con numerosas obras de ayuda a personas vulnerables de la sociedad, en especial a aquellas en extrema pobreza, a fin de hacer vida su lema: “Contra las pobrezas y sus causas, actuar juntos“.

Para las familias del CRIT

Una de estas obras es el Albergue “San Vicente de Paúl”, que inició en 2007 para brindar hospedaje a niños y sus familias que acudirían a terapia en el entonces recién inaugurado Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT).

Animadas por el sacerdote vicentino Roberto Perea, las Voluntarias pusieron a disposición de las familias una casa rentada: “El P. Roberto tuvo esa inspiración al pensar dónde se hospedarían las familias foráneas; él mismo consiguió la primera casita en la Col. División del Norte, nos invitó a las Vicentinas y a mí me pidió que lo administrara”, comentó Martha Lorena Díaz, Voluntaria Vicentina y desde entonces responsable del albergue.

Platicó que en las tres habitaciones de aquella primera casita pusieron camas y más camas para acoger a 25 personas, durmiendo mamá y niño en una cama individual; en la cocina “sólo teníamos una mesa con cuatro sillas, una parrillita con dos comales, un refrigerador que lo abrías y se caía la puerta y un silloncito. Era muy pesado para las mamás porque tenían que cocinar sus alimentos, al no tenerse personal ni los recursos ni el espacio”.

Como es de imaginar, tanta gente en tan poco espacio era un caos, pero gracias a Dios a los seis meses rentaron una casa un poco más amplia en donde hospedar a otras 25 familias, “incluso en el verano los señores se sacrificaban durmiendo en un camión americano que nos regalaron para que más mamás con sus niños pudieran dormir en la casa”.

Más espacio = más ayuda

A los cuatro años de aquella segunda casa, el 26 de enero de 2011, inauguraron un edificio completamente nuevo donado por el Club Rotario Campestre, FECHAC y otras instancias, entre ellas los Gobiernos estatal y municipal.

Dicho inmueble, sede actual del albergue, consta de:

-2000m2 de terreno

-1500m2 de construcción

-48 habitaciones independientes

-13 baños independientes, cuatro por cada módulo de habitaciones; dos están totalmente equipados para niños con discapacidad.

-Lavandería

-Tres salas de descanso

-Tres jardines

-Salón de usos múltiples

-Comedor

-Dos lobbys

-Oficinas

Gracias a las campañas de Redondeo con los clientes de empresas como Alsuper y S-Mart, así como Fundación INDEX, se han hecho mejoras al edificio: “Cada año metemos un promedio de cuatro proyectos y gracias a Dios siempre hemos sido favorecidos con el apoyo; con ello, por ejemplo, ya pusimos celdas solares en todo el edificio, cerámica en todas las paredes de las habitaciones para protegerlas del continuo golpe de las sillas de ruedas, un cuarto frío para recibir el alimento que semanalmente nos dona la Central de Abastos, ampliamos la bodega, compramos una lavadora y secadora industriales”, y más.

Reciben otros apoyos de Costco, Cáritas, Carnicería Visa, DIF, Fundación del Dr. Simi y particulares, por ejemplo dos familias apoyan con artículos de limpieza.

Servicios que se brindan

Por una cuota simbólica de $120 pesos diarios, cada familia (3-4 personas) disfrutan de:

-Hospedaje

-Alimentación balanceada para adultos y para niños (desayuno, comida y cena)

-Pañales (según se requiera)

-Transporte al CRIT y a estudios o consultas fuera del CRIT

También pueden participar -gratuitamente y sin que sea obligatorio- en clases de catequesis, computación y manualidades.

Su casa, su hogar

Se pide a las familias realizar el aseo con el material que ahí se les proporciona: “Cada familia se encarga de su habitación y el resto del edificio se divide entre todas las mamás: lavar trastes, barrer, trapear… porque no podemos pagar personal para mantener todo en óptimas condiciones”. Añadió: “Cuando todo es gratis, no lo valoramos; por ello con su apoyo, además de que nos ayudan para economizar en personal, es para que lo sientan como su casa. Siempre les decimos que ésta es su casa, por eso hay que mantenerla limpia, porque estarán viniendo unos cinco años o el tiempo que requieran. También hay que pensar que otras familias vendrán y hay que dejarles un lugar digno y limpio como ellas lo han tenido”.

Existe un reglamento muy claro que incluye amonestaciones cuando no se cumple: “Tristemente sí ha habido familias que no cumplieron las reglas y se les tuvo que pedir que se fueran porque se ponían en riesgo ellas y a los demás; gracias a eso se han disminuido mucho los robos. Hemos tenido gente de toda, muy linda, limpia y responsable, y otra no; las reglas nos han servido para que esto funcione lo mejor posible para todos”, explicó Lorena.

Para su bienestar

Las familias permanecen una semana, luego regresan a sus casas y al mes, mes y medio, vuelven; así por todo el tiempo que dure la terapia en el CRIT (hasta 5 años) para niños y jóvenes con discapacidad neurológica, parálisis cerebral, síndrome de Down; de un tiempo para acá también atienden a niños con cáncer y autistas. Reciben a niños con distrofia muscular de Duchenne (trastorno hereditario caracterizado por debilidad muscular progresiva) que acuden al centro de atención de Enlace, AC.

En el albergue se busca “brindar un lugar digno a todas las familias foráneas que vienen con sus niños a rehabilitación, que se sientan en su casa, su hogar, en un lugar limpio donde coman bien, lo que es muy importante para una rehabilitación”; aseguró que muchas de las familias, el tiempo que están en el albergue es cuando se alimentan verdaderamente bien y disfrutan de una habitación independiente. Además se busca “que se superen y aprendan cosas nuevas, que vuelvan a sus casas a aplicar oficios nuevos que les permitan tener ingresos y poder proseguir la rehabilitación de sus hijos”.

Recordó la Sra. Lorena que cuando se abrió el CRIT llegaba gente de todo el norte del país: Zacatecas, Sonora, Sinaloa, Baja California, Coahuila, Durango; cuando se inauguraron estos centros en otras partes, disminuyó la demanda. “Ahorita tenemos gente de Monterrey, Sinaloa, Estados Unidos y de todo el Estado, principalmente de la Sierra y Cd. Juárez”.

El día a día, de la mano de Dios

Las familias ocupan el albergue de lunes a viernes: desayunan, son llevadas a su terapia, regresan para la comida, hacen su aseo y descansan o participan en alguna actividad, cenan y a dormir. “Están muy bien atendidos, contamos con calefacción y aire acondicionado; hay padrinos que apoyan con becas para que los papás no paguen la semana” porque los padecimientos “son muy caros en cuanto a terapias, medicamentos, prótesis, sillas de ruedas, estudios, consultas; agrégale el viacrucis que viven cada vez que vienen. Como Vicentinas les echamos la mano y Dios nos ayuda a nosotras, porque ya tenemos 13 años y aquí seguimos”.

Grupo Misiones y niñas del DIF

Debido a lo grande del albergue, se ha invitado para hacer uso de él al Grupo Misiones de las Vicentinas; ellas traen indígenas de la clínica Santa Teresita de Creel, y los hospedan varios días. 

Asimismo, la Procuraduría de Niños, Niñas y Adolescentes desde julio pasado confió a su cuidado a adolescentes que por situaciones de sus familias (abuso, drogas, violencia doméstica, padres en la cárcel, etc.), el DIF las recogió. Se les brinda en el albergue una atención integral que incluye no sólo la casa sino también sustento: alimentación, vestido, estudio, terapias psicológicas para ellas, sus niños e incluso a sus hermanitas, porque hay casos en que se recogió a toda la familia.

A la fecha, seis de ellas ya fueron liberadas por el DIF, “pero no quisieron volver a sus casas porque saben que allá no podrán tener lo que ahora, aunque poquito, se les está ofreciendo. Pidieron quedarse aquí y están becadas al 100%”.

En total son 20 personas: nueve muchachitas más sus bebés de 5 meses a 7 años de edad; aunque fueron engendrados con violencia, “quieren estar con ellos y por eso están aquí: para darles educación y buen ejemplo; así, el día que se vayan, podrán ofrecer a sus hijos otra clase de vida que la que ellas conocieron”.

Las chicas reciben clases de cardio, baile y zumba; talleres de repostería y elaboración de piñatas para que aprendan un oficio con el cual salir adelante ellas y sus hijos.

La importancia de los retiros

Puesto que el gasto operativo (cuestiones legales, fiscales, imprevistos, descomposturas, etc.) es lo más pesado, para poder continuar la obra el albergue se hace de recursos mediante la renta de las instalaciones para retiros: “Normalmente son de fin de semana; se rentan 28 habitaciones -cada una hasta para tres personas-, pueden utilizar el resto de las áreas y aquí les proporcionamos los alimentos. No hemos hecho publicidad, pero gracias a Dios han llegado los grupos y se han ido muy contentos”.

Lo más bello

Comentó la Sra. Lorena que para ella y sus compañeras Maricela Domínguez y Enelia De León, la mayor satisfacción en este servicio por el cual no reciben retribución alguna, es contribuir a que los niños del CRIT se rehabiliten: “Ver que llegan en sillas de ruedas o arrastrándose y después salen caminando o con andador, no tiene comparación”. En cuanto a las adolescentes, “llegan enojadas por su situación y a los cuantos días de estar aquí ya somos su ‘amá’, su ‘apá’, su tía; se sienten tranquilas, contentas y ya no se quieren ir… ¡es que algo estamos haciendo bien!”.

Invitación

“Invito a las personas a apoyar el Redondeo, porque sí nos lo dan y eso nos permite mejorar las instalaciones. Con los centavitos que da la gente, es mucho lo que nos ayudan”. Invitó a jóvenes universitarios a realizar en el albergue su servicio social; actualmente tienen convenio con Tec Milenio, ULSA, Escuela de Trabajo Social y Tec de Chihuahua II. Y por supuesto invitó cordialmente a todas aquellas mujeres que puedan brindar generosamente su tiempo como miembros del Voluntariado Vicentino, en esta o en cualquiera de las muchas obras que actualmente atienden.

Se recibe cualquier apoyo económico o en especie y cuentan con recibos deducibles de impuestos.

Finalmente la Sra. Lorena afirmó que después de su familia, “esta obra es mi vida, es lo que me ha hecho desarrollarme como ser humano y persona, descubrir todo lo que Dios me ha dado. Mucha gente no entiende que para qué tanto estrés si ni me pagan, pero es algo que se paga con una sonrisa, el abrazo que te dan, el amor que te tienen, para mí con eso está pagado y así yo pago todo lo que de Dios he recibido. Esta es una obra de Dios porque Él es quien la mantiene, Él hace lo que le corresponde y nosotras esperamos que también”.

Albergue “San Vicente de Paúl”

Ave. Industrial II #7814, Complejo Industrial Robinson.

Albergue temporal para niños y sus familias que vienen de fuera a recibir terapia en el CRIT o en Enlace, AC, así como hogar permanente para adolescentes con sus bebés que por situaciones de violencia no pueden vivir con sus familias de origen.

Tel. 614-420-1556 y cel. 614-215-2812.

Share this Story
  • La Iglesia en las Periferias Reportajes

    Más que un albergue, un hogar

    La Iglesia en las Periferias Por: Karen Assmar Durán. Son las Voluntarias Vicentinas de Chihuahua A.C., la asociación de caridad más ...
Load More Related Articles
Load More In La Iglesia en las Periferias

Check Also

La Iglesia no se detiene, menos la caridad

Notidiócesis trae esta semana, en su edición del ...

Anuncio