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La Virgen María, Madre y Reina

Por qué soy católico

Por: José L. Fierro

Todos los títulos con que aclamamos a la Virgen María son rechazados por los miembros de sectas, principalmente el de Madre de Dios, que es el origen de todos los demás.

Madre de Dios

El obispo Nestorio (386-451) trató vanamente de arrebatarle este hermoso título a la Santísima Virgen. El Concilio de Éfeso condenó a Nestorio como hereje y reafirmó que, efectivamente, la Virgen María es Madre de Dios, tal como lo proclamó por primera vez su prima Santa Isabel cuando llena del Espíritu Santo exclamó: “… de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga” (Lc 1,43). La palabra “Señor” en los labios de Isabel significa “DIOS”.

Los católicos sabemos plenamente que la Virgen María no le dio la divinidad a su hijo Jesús: Él siempre ha sido, es y será Dios (Jn 1,1; Heb 13,8). Jesús, el Verbo encarnado, es una Persona Divina, por tanto, Ella es Madre de Dios. Para clarificar esto, pongamos un sencillo ejemplo: si hay un médico llamado Juan Pérez, a su mamá la llamamos “la madre del doctor Pérez”, y aunque ella no lo haya convertido en médico, sí es la madre de una persona que es médico. Esto lo entienden los protestantes, pero no lo aceptan por su recalcitrante odio a la Virgen.

María tampoco es una diosa, por tanto los católicos no la adoramos sino que la invocamos como intercesora diciéndole: “Ruega por nosotros los pecadores”; no sería así si fuera diosa, pues no tendría que rogarle a nadie.

Reina del Cielo

Otro título que abominan es el de Reina del Cielo.

En Marcos (cap. 10) vemos que los apóstoles Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, piden a Jesús sentarse a su derecha e izquierda. Él les respondió: “el sentarse a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado” (Mc 10,40). ¿Qué podemos reflexionar de esta respuesta? Que desde que Jesús estaba en la tierra, el sentarse a su lado ya estaba reservado; lo mismo sucede hoy, cuando se reserva algo en los acontecimientos sociales, políticos, etc., los mejores lugares se reservan para personas muy importantes.

Ahora bien, meditemos desde Adán y Eva hasta el último personaje bíblico: Después de nuestro Señor Jesucristo, ¿quién podrá ser el personaje más importante del que habla la Sagrada Escritura? Podemos recorrerlos a todos y no hay alguno que sea más importante y excelso que la Virgen María.

En el Antiguo Testamento existieron mujeres relevantes: Sara, Rebeca, Judith, Débora, Esther, etc. En el Nuevo Testamento está Santa Isabel, Martha y María hermanas de Lázaro, María Magdalena, etc., pero ninguna ha sido tan bendecida por Dios como la Virgen María: “Bendita entre las mujeres…” (Lc 1,42). El dar a luz al Verbo divino, que de Ella tomó carne y sangre inmaculada, supera infinitamente a toda mujer creada por Dios y a los mismos ángeles de Dios.

Qué dice la Biblia

De María, la Escritura afirma que:

-Halló gracia delante de Dios (Lc 1,30)

-Es la llena de gracia (Lc 1,28)

-El Señor está con Ella (Lc 1,28), y si esto es así, ¿podrá al mismo tiempo estar con Ella Satanás? Evidentemente NO, por eso es la Inmaculada Concepción.

La misma María, llena del Espíritu Santo, en su Magnificat exclama que:

-El Poderoso ha hecho en su favor cosas grandes (Lc 1,49). Algún protestante que se dice estudiar la Biblia, ¿se ha tomado tiempo para investigar cuáles son esas “cosas grandes” que Dios realizó en Ella?

-Llama a Dios su Salvador (Lc 1,47), siendo Ella la única persona en la Historia de la Salvación que ya se considera salva por Dios antes de que Jesucristo, que es Dios Hijo, consumara la salvación o redención de la humanidad (Jn 20,30)

-Ella manifiesta que todas las generaciones la llamarán bienaventurada (Lc 1,48).

¿Acaso alguna mujer del AT y del NT tiene esos atributos y dones dados por Dios a la Virgen María? La respuesta es: NINGUNA.

Nuestro Señor aseguró que quien le sirva estará con Él en el Cielo (Jn 12,26). Preguntémonos: ¿Quién mejor que la Virgen María sirvió a su hijo Jesús? Lo concibió, lo alimentó, vistió, lo ocultó del malvado rey Herodes que deseaba matarlo, lo acompañó hasta al pie de la cruz en su dolorosa Pasión y unió su angustia y dolor a los sufridos por su amado Hijo en la cruz del Calvario para la redención de toda la humanidad.

Considerando lo anterior, preguntémonos de nuevo: ¿Hay alguno entre los personajes bíblicos superior en dones a la Virgen María? Igual respuesta: NINGUNO.

Es evidente que la Virgen María, por ser Madre de Jesús, Rey de reyes y Señor de señores (1Tim 6,15), está a su derecha. En el primer Libro de Reyes (2,19) nos dice que Betsabé fue al rey Salomón, su hijo, para hablarle por Adonías, y que el rey se levantó a recibirla y mandó colocar a su diestra un trono para Ella, ¿no hará esto mismo nuestro Señor Jesucristo con su santa Madre, que es además Madre nuestra?

Señor y Dios nuestro, que en tu providencia das principio y cumplimiento a todo bien, concede, te rogamos, a cuantos celebramos a la Madre de Dios, santa María, que así como nos llena de gozo celebrar los comienzos de nuestra salvación, nos alegremos un día de alcanzar su plenitud. (De la oración colecta de la Solemnidad de Santa María, Madre Dios)

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