Editorial, En tinta china

Imploremos el don de la paz, construyamos paz

En tinta china

Por: Luis Efrén

“Nunca habrá una paz verdadera a menos que seamos capaces de construir un sistema económico más justo” (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2020).

El 1º de enero de cada año, al inicio del año civil, la Iglesia conmemora la Jornada Mundial de la Paz. Lo hace de manera ininterrumpida desde hace 53 años, cuando el Papa de entonces convocó al mundo católico y no católico a edificar la paz entre todos. Hoy vislumbramos un panorama internacional muy complicado. De nueva cuenta los estadounidenses y ahora los iraníes saltan a la escena. Por un lado, el Presidente de EUA ordena la muerte de un jefe paramilitar iraní quien, aquí entre nos, no era ninguna Hermana de la Caridad ni de la tolerancia; por otro lado, el pueblo de Irán reclama venganza. Las cosas están tensas.

Por ello es un buen momento para que todos, aunque nos sintamos alejados de aquellas tierras y realidades, imploremos el don de la paz, la sigamos buscando y construyendo en nosotros, con nuestras familias y amigos, en el entorno en el cual convivimos. Pidamos ese maravilloso don de la paz y colaboremos a traerlo. ¡Hay millones de vidas humanas en riesgo!, y lamentablemente, siempre salen perdiendo los más pobres y vulnerables. Como dije, nos podemos sentir alejados de esas situaciones, pero los que la padecen en carne propia merecen vivir en paz. Todo ser humano es digno de un buen trato, justo y humanitario. Hombres, mujeres, ancianos y niños, ¡todos merecen el don de la paz!

En medio del caos que el mundo ofrece, en este inicio de año agradezcamos al Señor por todas las bondades con las que enriquece nuestro caminar en la vida. Las noticias buenas se siguen dando. Por ello hoy les traemos algunas de los últimos días de diciembre y otras de principios de este 2020.

Del año anterior, en esta edición rescatamos las que por las vacaciones no pudieron salir a tiempo. En las de este nuevo año, les traemos una de la diócesis de Córdoba, Veracruz, donde el 3 de enero y primer viernes del año y del mes, tomó posesión el nuevo Obispo Coadjutor que les llegó “del mero Chihuahua, del mineral de Parral”. ¡Muchas felicidades a Monseñor Eduardo Carmona por su nueva encomienda pastoral! Todos rezamos para que Dios le asista en este nuevo encargo y la Santísima Virgen María lo sostenga con su amor maternal. También pedimos para los hermanos de Parral, que pronto tengan a su nuevo Obispo, otro pastor según el Corazón de Jesús. Que el Señor dirija nuestros pasos.

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