Dos Culturas, Miscelánea

Entre dos terrorismos

Dos culturas

Por: Cristina Alba Michel

Posmodernismo y terrorismo islámico

1. Según diversos autores, la posmodernidad cultural -esta época en la que transitamos desde mediados del siglo pasado- se ha caracterizado por el relativismo y por la disolución de los ideales, valores y tradiciones, así como por el debilitamiento de las instituciones base de la sociedad. La única verdad que toleran las generaciones actuales es que cada uno tiene la suya, y para cada verdad se requiere un lenguaje distinto. Además, se cree que el lenguaje hace el pensamiento, y no que el pensamiento se expresa en el lenguaje.

De este modo, ya nadie se entiende entre sí, y cada quien inventa lo que quiere pensar y si está en el poder, se inventa lo que quiere que los demás piensen.

El aburrimiento o la franca intolerancia que exhibe el hombre actual contra los valores, las tradiciones y las instituciones, de hecho se ha llevado entre los pies al matrimonio, a la familia, a la autoridad legítima y a la religión: peor aún, se ha llevado entre los pies la fe. Y en el ámbito católico por supuesto, la Iglesia como institución humana y como cuerpo místico se ha visto tremendamente afectada, cuestionada, juzgada y abandonada.

2. Ante la disolución de todo lo que antes se deseaba, se amaba, se buscaba y se cuidaba, el hombre mismo se ha fragmentado. Ya no sabe de dónde viene, a dónde va, quién es ni qué quiere. Sus apetitos y apetencias son contradictorios, pues por un lado -por ejemplo- ejercita el cuerpo, recurre a la estética con exageración y es vanidoso; mientras que por otro lado se entrega a los excesos de la comida, la bebida, el vicio, la pereza… Muchos jóvenes andan dando bandazos de un lado a otro, y también demasiados adultos que por lo mismo, no saben qué hacer ni cómo educar a sus hijos. Todo esto sucede en los grandes países -todavía fuertes económicamente- del Occidente Europeo, la América del Norte, Australia y los fuertes de Asia como Japón, Australia, Corea del Sur. Las personas están solas  y las iglesias vacías. Los niños escasean y los asilos de ancianos se llenan. El suicidio se eleva de forma alarmante.

3. Este posmodernismo, padre de un pensamiento de la nada, relativista y sinsentido, ha sido el abono genial para el resurgimiento de viejas ideologías con nuevas formas muy radicales de expresión: el nuevo feminismo, el neo-nazismo, la xenofobia, la ideología de género, los populismos neo-marxistas, etc., los cuales todos tienen en común su odio contra la vida y la persona humana, contra la familia, contra la autoridad y contra la Iglesia. Una verdadera tragedia y un caos; y entre la caótica tragedia Occidental que afecta en gran medida a América Latina, desde Oriente se ha agrandado y expandido el terrorismo islámico, el cual por más equívoco, trágico y violento que sea, no deja de constituir un fuerte recordatorio para nosotros. En efecto, nos recuerda que sí existe una Verdad, un Absoluto y una Primacía: Dios, origen, centro y destino de cada vida humana.

Entre esos dos terrorismos brota la esperanza

1. Así pues, el terrorismo islámico absurdo y asesino, mata en nombre de Dios a los que considera enemigos de Dios. Mientras los terrorismos ideológicos occidentales matan todo lo que consideran afín a Dios o al “Patriarcado opresor”. Y aunque sus fines son opuestos, sus resultados son los mismos: violencia, guerra, destrucción y muerte.

Justamente el 31 de diciembre pasado en Berlín, Alemania, un grupo de mujeres feministas radicales amenazó a la familia e incendió el coche del periodista alemán Gunnar Schupelius, defensor de la vida humana y promotor de la Marcha por la Vida en su país. Las mujeres, al más puro estilo de los terroristas islámicos, se adjudicaron los ataques públicamente: “Mientras no se permita a las mujeres controlar sus cuerpos, perseguiremos a los agitadores de este terror y nos vengaremos por su propaganda de canibalismo social” y acusaron al periodista de formar parte de “quienes preparan el camino del terror contra las mujeres, migrantes y homosexuales”. Y eso que, en Alemania, el aborto es legal hasta las 12 semanas de gestación.

2. Este mismo grupo feminista, el 27 de diciembre había atacado una iglesia evangélica en Tubinga, causando daños por unos 40 mil euros. Lo hicieron como tantos otros grupos feministas y neo marxistas están haciendo en Argentina y Chile, y con la misma furia que los terroristas islámicos de Boko Haram en Nigeria asesinan cristianos y destruyen sus hogares e iglesias.

Sucede que el movimiento por la vida está creciendo en Europa, y a la par de esto, también se han crecido los ataques contra las iglesias y contra los defensores de la vida humana, los cuales se reúnen cada septiembre en Berlín, manifestándose pacíficamente en la Marcha por la Vida que el año pasado reunió a ocho mil personas. Esto, en medio del caos reinante provocado por las guerras y las ideologías homicidas, resulta un brote de esperanza, el retoño de una nueva época que comienza a amanecer sobre la humanidad.

… entre la caótica tragedia occidental que afecta en gran medida a América Latina, desde Oriente se ha agrandado y expandido el terrorismo islámico, el cual por más equívoco, trágico y violento que sea, no deja de constituir un fuerte recordatorio para nosotros. En efecto, nos recuerda que sí existe una Verdad, un Absoluto y una Primacía: Dios, origen, centro y destino de cada vida humana”.

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