Hagamos lío, Miscelánea

¿Qué es el amor?

Hagamos lío

Por: Jocelyn Guadalupe Nieto Vázquez

Actualmente los medios de comunicación nos pintan el amor con las típicas frases: love is love, lovewins o “en la guerra y en el amor todo se vale”. Incluso hablan de que el amor es amar a quien tú quieras y de la manera que tú quieras.

En las películas, el hombre guapo y exitoso se enamora de la chica con sólo una mirada y todo termina en la cama; esta trama puede ser invertida, o la historia puede ser un poco diferente, pero al final todo termina con ellos dos teniendo relaciones sexuales y “siendo muy felices”. Las películas generalmente no incluyen una boda, simplemente mientras los protagonistas estén juntos, todo es “amor”.

El caso es que nos han vendido un amor fácil, que se conforma con un placer a corto plazo, que no va más allá de sí mismo y donde lo importante sólo es cómo me siento. Un amor que si no se expresa con relaciones sexuales no es amor, y que se termina simplemente cuando se dejan de sentir mariposas en el estómago o cuando no se sienten amados. Un amor que se diluye y que, a final de cuentas, no es amor.

Y la gente está tan desesperada por encontrar quién la ame, que se olvida de amar. Nos olvidamos de amar o quizá es que no sabemos amar.

Ante tal situación surge la pregunta: ¿Qué es el amor?

La palabra es utilizada para diferentes tipos de expresiones, hemos reducido su significado cuando decimos que amamos a nuestro perro, a nuestro coche, etc. La palabra se aplica a muchas y muy diferentes realidades pero, ¿realmente eso es amor?

La Real Academia de la Lengua Española define el amor como: “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. Santo Tomás de Aquino, por su parte, lo define así: “amor es querer (buscar) bienes para el amado”. Ambas definiciones hablan de salir de sí mismos, no sólo pensar en uno mismo sino además buscar el bien del ser amado.

Dios ha sembrado en el corazón del hombre el anhelo de vivir en comunión, de amar y ser amado. El amor no se da en solitario, como explica San Juan Pablo II en sus catequesis sobre la teología del cuerpo acerca de la soledad originaria, como el momento en que Adán después de nombrar a cada uno de los animales se da cuenta que ninguno es semejante a él, por lo cual Dios dice: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2, 18). Después de esto hace caer a Adán en un profundo sueño y es así como crea a la mujer y Eva se convierte en la ayuda adecuada, una persona diferente pero complementaria.

Hemos sido creados para amar, no para ser tratados como objetos que después, al no ser ya necesarios, pueden ser desechados. El ser humano no fue creado para “amar” objetos o animales; fue creado para el amor en plenitud, para el amor desinteresado, libre y total que se dona a sí mismo.

En la mayoría de los actos del ser humano, aun en sus deseos más torcidos, existe un anhelo de amar y ser amado. Observando a las personas en la calle podemos descubrir eso: una chica intentando llamar la atención de un chico, un niño haciendo algún berrinche, el chico que está con la chica que no siempre lo trata bien pero le concede algunos detalles, las canciones que escuchamos en la radio, etc. Todo nuestro entorno habla del anhelo del amor, del deseo de sentirse amado y tomado en cuenta.

Como jóvenes adultos experimentamos profundamente ese anhelo de sentirnos amados y aceptados en nuestra comunidad. ¡Pero necesitamos aprender a amar a los demás, a los que nos rodean, a ese compañero de trabajo que tal vez no es tan agradable y recordar que, al final de cuentas, todos somos personas amadas por Dios!

Así pues, la invitación de este artículo es a amar a los que están a nuestro alrededor, a descubrir el amor que se esconde detrás de cualquier vocación: el sacerdote o la consagrada decidieron amar al extremo, amar a Jesús y a la Iglesia. El soltero entiende el verdadero significado del amor y aguarda para encontrarlo -y darlo- en plenitud. El casado está llamado a amar y servir a su cónyuge y a su familia como Cristo ama a la Iglesia, etc.

Recuerda que el amor más grande es el de Jesús por ti en la cruz. Sea cual sea tu vocación, busca un amor grande, busca ser amado, pero sobre todo, aprende a amar.

¡Has sido creado para amar y ser amado, no te conformes con menos! Mereces un amor grande, de alguien que te respete y te valore por lo que eres, no sólo por lo que pueda obtener de ti en momentos. Una persona que no te cuida, que no le importa usarte y que mucho menos busca que tú estés bien, no te ama realmente.

-La autora es miembro del grupo de Jóvenes Mayores (JOMA) del Santo Niño Jesús de Praga.

Share this Story
  • Hagamos lío Miscelánea

    ¿Qué es el amor?

    Hagamos lío Por: Jocelyn Guadalupe Nieto Vázquez Actualmente los medios de comunicación nos pintan el amor con las típicas frases: love ...
Load More Related Articles
Load More In Hagamos lío

Check Also

El futuro de la Iglesia

Solemnidad de la Inmaculada Concepción Por: Cristina Alba ...

Anuncio