Comentario al Evangelio

¡No te duermas!

Comentario al Evangelio del I Domingo de Adviento (Mt 24, 37-44)

Por: Pbro. Marco Antonio Estrada Rojas

Estamos comenzando un nuevo año litúrgico, que será iluminado por medio del Evangelio según San Mateo. Y lo iniciamos con el tiempo de Adviento que nos prepara para la fiesta de Navidad.

Un tema central del Adviento lo podemos descubrir en el texto evangélico de este domingo. Jesús nos invita a estar en vela, preparados, y vigilando, porque no sabemos el día en que Él vendrá. Que su llegada no nos sorprenda perdiendo el tiempo y la vida en cosas de este mundo. Claro que las que el Señor menciona son parte de nuestra vida diaria: el comer, beber y casarse. Eso hacía la gente en tiempos de Noé, al igual que en tiempos de Jesús, y también en nuestro tiempo.

Lo que Jesucristo resalta es que la gente contemporánea de Noé estaba distraída en estas acciones, las cuales habían sido contaminadas por la maldad y el pecado, como nos explica el libro del Génesis en los capítulos 6 y 7. De igual manera puede sucedernos que el pecado contamine nuestras acciones y nos distraiga de lo importante; esto es actuar de acuerdo a la voluntad de Dios.

La vigilia o el estar en vela a la que se refiere Cristo, no es una vigilancia pasiva en la que nada se haga o sólo esperar que pase el tiempo. La vigilancia va acompañada del estar preparados, que se logra trabajando en lo encomendado por Dios; eso fue lo que salvó a Noé y su familia.

Ser justo a los ojos del Señor consiste en conocer la voluntad del Padre y cumplirla. Eso será lo que haga la diferencia entre los dos hombres trabajando en el campo, o las dos mujeres moliendo juntas, una persona será dejada y otra tomada. Y esto marcará la diferencia también en nuestro caso: ¿Cómo te estás preparando para cuando el Señor venga? ¿Estás en vigilancia activa, es decir, estás trabajando en la voluntad de Dios? ¿No será que estás distraído por la maldad y el pecado? ¡Despierta y mantente en vela! ¡No te duermas!

El Adviento nos prepara para recordar la primera venida del Señor, la cual celebramos en Navidad. El Salvador se ha hecho hombre y ha entrado en la historia para salvarnos. Pero de la misma manera, por el Adviento nos debemos preparar para la futura venida de Cristo al final de los tiempos.

Que este tiempo de Adviento y Navidad no pierda su sentido original de preparación y festejo, de sabernos amados y salvados por Dios, quien por medio del Espíritu Santo nos ha dado a su Hijo Jesucristo para nuestra Salvación.

No dejemos ni permitamos que las acciones propias de esta vida nos distraigan o adormezcan, llevándonos a olvidar lo verdaderamente importante. Que no se repita lo que le paso a la gente en tiempos de Noé, por el contrario, que al advenimiento del Señor nos encuentre en vela, preparados y vigilantes, como el justo Noé.

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