Hagamos lío, Miscelánea

María, primera misionera

Hagamos lío

Por: Raúl Trujillo Barrera

“¿Cuál es la mejor fecha para misionar?”, puede ser la pregunta que muchos jóvenes católicos nos hacemos a lo largo de nuestro servicio. Algunos comienzan desde edades muy tempranas, gracias a la invitación de su familia misionera; otros se integran a esta dinámica recién comenzado su camino al evangelio, y algunos restantes ya en una vida como jóvenes-adultos. Lamentablemente, también existen hermanos que no han disfrutado de esta experiencia.

Para acercarnos a la respuesta de qué tan prudente y cuándo es más conveniente misionar, debemos retomar el tiempo litúrgico del Adviento, no por el hecho de que las misiones de invierno sean más trascendentes a las de verano, sino por el mensaje que se transmite durante esos domingos en la santa misa. Tengamos en cuenta como discurso axiológico que las semanas destinadas al Adviento son semanas de “espera” que nos indican claramente que, para misionar, uno debe ser paciente con las acciones propuestas desde lo alto y desde la propia decisión. Los tiempos de Dios son perfectos (Eclesiastés 3).

Ya mejor ubicados, podemos dar entrada al título de este breve artículo: María primera misionera. Por indicación eclesial y como experiencia personal creemos que es acertada la premisa de que realmente María, Madre de Dios y nuestra, cumple la tarea de ser la primera encomendada en este servicio que nos invita a “salir”. Y una de las indicaciones de nuestro actual Obispo de Roma es “salir de nuestra propia comodidad y atrevernos a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

La joven María, después de la respuesta dada al Ángel, de ser sierva dispuesta a atender la voluntad de Dios como fuese necesario, se convierte en la fundadora del ejercicio misionero que requiere convencimiento para realizar lo inesperado y lo inimaginable.

Hace pocos meses nuestro grupo Aude (Atrévete) recibió el ofrecimiento de un sacerdote para abrir un espacio misionero en una comunidad alejada de la cabecera municipal donde él labora. El primer discernimiento fue complicado porque requería de dos responsables de organización y planificación; la situación no daba mucho para hablar porque después de un par de cafés y algo de plática concluimos en que no éramos nosotros quienes debíamos aceptar o negar el llamado, que todo se salía de nuestras manos. Pero sobre todo pensamos que no debíamos negarle la posibilidad a nuestra comunidad de una experiencia completamente evangelizadora, donde uno mismo es evangelizado.

Quienes han tenido la oportunidad de misionar saben que no existen palabras para describir la cantidad de sentimientos y emociones experimentadas desde la preparación hasta el regreso. Por ello dejamos el espacio abierto y los invitamos a que se acerquen a algún misionero y capten, por la expresión de su rostro, la riqueza de las experiencias vividas, como indescriptible debió ser la vivencia de María al visitar a su prima Isabel en aquella primera salida misionera.

Así pues, ¿cuál es la mejor fecha para misionar? Cada experiencia es única e irrepetible, pero implica “salir presurosos” como salió María. Dios dibuja en cada una de nuestras vidas un camino fantástico e inigualable. Las misiones de nuestro grupo de jóvenes-adultos fueron magníficas y revitalizantes para cada uno de los participantes, y no hubiesen sido posibles si no hubiésemos abocado nuestro espacio misionero a María Madre de Dios y Santa Teresa de Calcuta.

Finalmente, nuestra comunidad sólo desea que todos se atrevan a vivir el Evangelio, que jamás olvidemos lo que Cristo hizo por cada uno y que la responsabilidad de convertirnos en instrumentos para que muchos escuchen hablar de Dios es compleja, que los deseos de amar y ser amados nunca terminen, que la oración es la mejor forma de discernir cualquier complicación en la vida y que, al igual que nuestro lema misionero, cada corazón exprese: “En Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17,28).

-El autor pertenece al Grupo Aude, parroquia Nuestra Señora de Fátima.

Misión de invierno

Del 20-22 de diciembre, según el ritmo y horario más accesible del joven adulto. Infórmate en los teléfonos: (614)407-8955 y (614)217-1787.

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