Familia de Comunicadores, Miscelánea

La misericordia de Dios siempre ha estado conmigo

Familia de comunicadores: Eustolia Frescas Mendoza

Por: Patricia Carrillo Gómez

Quién es nuestra comunicadora

“Mi nombre es Eustolia Frescas Mendoza, nací el 6 de enero de 1935, dentro de una familia estable; pero a los dos años a mi padre lo mató una bala perdida que mi padrino había tirado al cielo, y al darse cuenta de lo que pasó, se dio él también un tiro y murieron ambos. Mi vida fue muy dura a partir de ese triste día, ya que mi madre tuvo que salir a trabajar y nos dejó con mi abuela materna.

A los pocos años se volvió a casar con un mal hombre que nos golpeaba; mi hermana y yo huíamos por las noches a la casa de la abuela cuando él llegaba ebrio. Mientras íbamos corriendo, le pedía a Dios que nos protegiera de todo mal, pero una noche un perro con rabia mordió a mi hermanita, que en ese entonces tenía 9 años. Ella murió de esa enfermedad. ¡Fue muy triste!

Tiempo después tuve que ayudarle a mi mamá con los gastos de mis tres medios hermanos. Ella lavaba y planchaba ajeno, y me mandó a trabajar a la casa de una buena señora: Margarita, quien me inició en la fe. Yo le ayudaba a limpiar la casa y por las tardes, cuando se iba a dar catecismo a otra colonia, me llevaba con ella. Así me enseñó a impartir el catecismo a las niñas y ella se quedaba con los niños. Desde entonces sentí que era Dios quien me cuidaba siempre”.

Su labor en la Iglesia

De este modo comenzó doña Eustolia su bello testimonio como comunicadora de este semanario. Ella pertenece desde hace 20 años a la parroquia del Inmaculado Corazón de María, en la colonia Infonavit Nacional. Anteriormente era de la comunidad de Cristo Rey, pero para apoyar a uno de sus hijos, decidió mudarse su actual colonia.

En la de Cristo Rey trabajaba siempre en las kermeses desde las siete de la mañana hasta las dos de la tarde: “¡Eso sí!, siempre les dejaba la comida lista para que mi esposo se las sirviera; él nunca me prohibió que yo sirviera en la parroquia” -cuenta Eustolia, y añade: “Ya ni me acuerdo quien me invitó a vender Notidiócesis, sólo sé que se necesitaban personas para distribuirlo y empecé acomodando 70 ejemplares cada domingo, ¡cuando valía 2 pesitos!”.

De nueve hijos que tuvo de su matrimonio, hoy le sobreviven ocho, entre ellos Héctor, quien le ayuda hoy gustoso a distribuir este semanario: aunque tiene 63 años, conserva la mentalidad de un niño, y de su mamá aprendió a entregarlo en las casas de los lectores desde que ella se lastimó las rodillas. Ella ve que su hijo disfruta mucho de este trabajo.

La protección de Dios y de María

Viuda desde hace cinco años se siente muy agradecida con Dios y la Santísima Virgen María, porque siempre ante todas las situaciones de prueba, se ha sentido muy protegida y acompañada por ellos. Por lo mismo, desde que aprendió a rezar el Rosario no ha dejado de hacerlo.

También el Señor la protegió a través del P. Toño Ramírez cuando ambos estaban en Cristo Rey: el padre marcó su vida para siempre cuando, después de haber acudido ella con unas curanderas a que le quitaran un dolor de piernas, uno de sus hijos veía algo malo en dichas “curaciones”. Acudió al P. Toño quien a su vez fue su casa para orar por ella y decirle que no volviera a confiar en esas personas, pues la estaban dañando física y espiritualmente. ¡Desde entonces su esposo empezó a ir a Misa con ella: estaban muy tristes por no poder comulgar, ya que él había estado casado anteriormente y no habían sacramentado su unión. Preguntaron al padre cómo le hacían para poder comulgar: él les dijo que para ello, además de confesarse deberían abstenerse de vivir como esposos y comenzar a vivir “como hermanitos para poder comulgar. Así lo hicimos por todo el tiempo que estuvimos juntos… Yo le había dicho al padre: ‘está bien, yo prefiero a Dios'”, y también su esposo aceptó.

El padre Toño investigó si la anterior esposa del marido de Eustolia aún vivía, porque él quería casarse con nuestra comunicadora. Se enteró que la señora ya había fallecido, así que quiso casarlos ese mismo fin de semana. Tristemente, él falleció aquella mañana. No obstante, Eustolia sigue creyendo que “la misericordia de Dios siempre ha estado conmigo y confío plenamente en Él”.

Hasta que ya no pueda

Recientemente le diagnosticaron cáncer a uno de sus hijos, cuya esposa murió por contagiarse de una bacteria mientras le cuidaba en el hospital: “No dejo de recordar la entrevista testimonial que ustedes publicaron, de la madre y el hijo que sanaron del cáncer. Eso me motiva a seguir pidiéndole a Dios que su misericordia nos alcance de nuevo y lo sane, pero si no es así, no perderé mi confianza en Él y aceparé su voluntad” -dijo con dolor, pero sonriendo. Y añadió: “He sufrido mucho, pero siempre me he aferrado a mi Padre Dios. Cuando estaba bien, iba diariamente a Misa y comulgaba muy feliz; ahora lo hago sólo cada domingo porque no puedo caminar mucho, pero me llena el saber que Dios y su Madre Santísima nunca me abandonan”.

Eustolia también quiso compartir un recuerdo del padre Muro (q.e.p.d), de cuando lo cambiaron del Inmaculado Corazón de María. Él le dijo entonces: “Me separo muy triste de esta comunidad, pero lo que más voy a extrañar, son las avenitas que me traías todos los días para la Misa de 6am”.

Las personas se van, unos primero, otros después, pero “mi hijo y yo vamos a seguir distribuyendo el Evangelio del Señor hasta que ya no podamos. Incluso, hay personas que  no me lo pagan, pero yo se los sigo llevando, ya que para mí representa una ofrenda al Señor”.

Nota: La presente es una nota póstuma, ya que la Sra. Eustolia falleció el 7 de diciembre del año en curso (2019). La Familia Notidiócesis lamenta esta pérdida y ora para que sus familiares y amigos reciban pronto consuelo. ¡Descanse en paz!

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