Artículos, Caminando con el Papa

Caminando con Francisco en Tailandia y Japón

Caminando con el Papa

Por: Cristina Alba Michel

I. El Papa nos cuenta su viaje

A Tailandia: la universalidad de la Iglesia

El 26 de diciembre, vísperas de la Medalla Milagrosa, el Papa agradeció a la Santísima Virgen su viaje y feliz retorno al Vaticano. En la audiencia general del miércoles 27 ofreció a los fieles un balance de sus correrías por Tailandia y Japón. Dejemos que nos cuente:

1. El antiguo reino de Tailandia “se ha modernizado fuertemente. Al reunirme con el Rey, el Primer Ministro y otras autoridades, rendí homenaje a la rica tradición espiritual y cultural del pueblo. Respaldé el compromiso por la armonía entre los diversos componentes de la nación, y para que el desarrollo económico pueda avanzar en beneficio de todos y sanen las plagas de la explotación, especialmente de las mujeres y de los menores”.

2. El Papa explicó que el budismo, religión oficial del país, “forma parte integral de la historia y de la vida de este pueblo”, de ahí su visita al Patriarca Supremo de los Budistas, para proseguir de ese modo “sobre el camino de la estima recíproca… para que crezcan en el mundo la compasión y la fraternidad. En este sentido fue muy significativo el encuentro ecuménico e interreligioso” que celebramos.

3. “El testimonio de la Iglesia en Tailandia se ofrece también por medio de las obras de servicio a los enfermos y a los últimos. A ellos quise visitar “animando al personal sanitario y hablando con algunos pacientes” del Hospital Saint Louis, a cargo de la Iglesia católica en aquel país.

Más tarde “dediqué momentos específicos a los sacerdotes y personas consagradas, a los obispos y a mis hermanos jesuitas. En Bangkok [la capital] celebré la Misa con el pueblo de Dios en el Estadio Nacional y, luego, con los jóvenes en la Catedral. Allí experimentamos que en la nueva familia de Jesucristo hay también rostros y voces del pueblo Thai”. Signo elocuente -risueño y elegante- de la universalidad de la Iglesia.

II. Donde el Papa recuerda el firme “no a la guerra”

Japón, una Iglesia muy pequeña

1. La segunda etapa de mi viaje -prosiguió el Papa- desarrollada en Japón, comenzó con “mi llegada a la nunciatura de Tokio, acogido por los Obispos del país, con quienes compartí el desafío de ser pastores de una Iglesia muy pequeña, pero portadora del agua viva”.

El lema de este viaje fue “Proteger toda vida”. Este país “lleva impresa la herida del bombardeo atómico y es para todo el mundo portavoz del derecho fundamental a la vida y a la paz. En Nagasaki e Hiroshima recé, me encontré con algunos supervivientes y familiares de las víctimas y renové la firme condena de las armas nucleares y de la hipocresía de hablar de paz, mientras se construyen y venden armas”.

2. “Después de aquella tragedia Japón demostró una extraordinaria capacidad de luchar por la vida… también recientemente, tras el triple desastre de 2011”. Pero luchar por la vida implica también proteger a toda vida, “amarla. Y hoy la grave amenaza en los países más desarrollados es la pérdida del sentido del vivir. No bastan los recursos económicos, no basta la tecnología, se necesita el amor de Dios Padre que Jesucristo nos ha donado y nos dona. El amor que animó el testimonio de los mártires, como los de Nagasaki: San Pablo Miki y 25 compañeros mártires -entre ellos el mexicano San Felipe de Jesús-. El mismo amor que sostuvo al Beato Justo Takayama Ukon y a tantos que han conservado -ayer y hoy mismo- la fe a lo largo de la persecución”.

3. Sobre el vacío espiritual “las primeras víctimas son los jóvenes. Por eso dediqué en Tokio un encuentro con ellos. Escuché sus preguntas y sueños; les animé a oponerse a toda forma de acoso [bullying] y a vencer el miedo y la cerrazón en sí mismos, abriéndose al amor de Dios en la oración y el servicio al prójimo. Me reuní también con otros jóvenes en la Universidad Sophia, junto con la comunidad académica. Esta Universidad, como todas las escuelas católicas, es muy apreciada en Japón”.

El Papa, al final, recordó al “Emperador de Japón, Naruhito, le renuevo mi agradecimiento. Permaneciendo fiel a sus valores religiosos y morales, y abriéndose al mensaje evangélico, Japón podría ser un país puntero para un mundo más justo y pacífico”.

Pensar

La clave para crecer en sabiduría no es tanto encontrar respuestas correctas, sino descubrir las preguntas correctas. […] ¿Sé responder a las cosas… hacer las respuestas correctas? Si alguno dice sí, lo felicito. Pero hágase otra pregunta: ‘¿sé hacer las preguntas correctas? ¿Tengo el corazón inquieto que me lleva a preguntar continuamente a la vida, a mí mismo, a los demás, a Dios? Con las respuestas correctas ustedes pasan el examen, pero sin las preguntas correctas no pasan la vida”. (Encuentro con jóvenes, Catedral de Tokio, noviembre 25, 2019).

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