Santo de la Semana

San Barlaam

Las únicas noticias que se conservan sobre Barlaam (también llamado Barlaán), están recogidas en las Actas de su martirio y en un panegírico de San Juan Crisóstomo, es decir, una homilía encomiástica en honor del mártir.

Señalan las Actas que Barlaam era labrador en un pequeño pueblo cercano a Antioquía de Siria (en la actual Turquía). Cristiano fervoroso, fue debido a su fe que en tiempo de la persecución ordenada por Diocleciano, emperador romano de Oriente, le aprehendieron y encarcelaron durante largo tiempo antes de juzgarle.

“El tirano creía que se trataba de una presa que fácilmente se dejaría atrapar. Pero se dio cuenta, por experiencia, que se trataba de un guerrero invencible. Se reía de él, porque hablaba rústicamente, pero le aterró su angelical y juvenil vigor”, afirma el Crisóstomo. Así fue, el insensato juez no pudo menos que admirar la virtud y constancia de Barlaam, quien no pronunció queja alguna durante las muchas torturas a que fue sometido: “Los látigos separaban las junturas de los nervios, pero el vigor de la fe se robustecía con más tenacidad. Mientras los costados machucados se consumían, florecía la santidad del corazón”.

Como los tormentos no daban el resultado esperado, avergonzado de verse vencido el juez le envió de nuevo al calabozo mientras ideaba un suplicio peor. Finalmente creyó haber descubierto un método para hacer que ofreciese sacrificios a los ídolos.

Barlaam fue conducido ante un altar sobre el que había un brasero con carbones encendidos. Los guardias tomaron su mano derecha y sobre la palma extendida colocaron incienso para luego sujetársela sobre las brasas, de tal modo que si hacía el menor movimiento, el incienso caería sobre las brasas como si ofreciese sacrificio. Si bien dicho movimiento instintivo no hubiese sido un acto de idolatría, Barlaam no quiso escandalizar a sus hermanos en la fe y mantuvo firme la mano sobre el fuego hasta que se le quemó por completo.

“Porque para los justos la muerte es sueño, o mejor dicho, es un viaje a mejor vida, he aquí por qué se alegran los mártires… El deseo de una vida más dichosa amortece el dolor de las heridas. El mártir no mira los peligros, sino las coronas. No le horrorizan las heridas, sino que cuenta los premios. No se fija acá abajo en los verdugos que le golpean. Contempla con los ojos del alma a los ángeles que se congratulan desde el cielo. El mártir no considera lo momentáneo de los sufrimientos, sino lo eterno de los premios…”, señala bellamente el panegírico.

Habiendo vencido al fuego, el último de los tormentos que Barlaam tuvo que superar, entregó su espíritu al Creador el año 304.

Le conmemoramos el 19 de noviembre.

San Barlaam de Antioquía

(+304)

Hombre de campo rústico e ignorante pero insuperable maestro de piedad que, fortalecido por la sabiduría de Cristo, soportó incólume el martirio al rechazar con una invicta constancia en la fe el fuego y el incienso que le pusieron en la mano derecha para que sacrificara a los ídolos, obteniendo por la ferocidad del tirano la palma del martirio.

De su victoria sobre el fuego el gran San Juan Crisóstomo expresó en un panegírico: “¡Oh mano más pertinaz que el fuego! ¡Oh mano que no has aprendido a doblegar al fuego! ¡Oh fuego que has aprendido a dejarte vencer por la mano!… ¿Cómo te llamaré, oh esforzado campeón de Cristo? ¿Te llamaré estatua? Disminuirá grandemente tu constancia. Porque el fuego deshace una estatua si la arrojan, mas a tu diestra ni siquiera la pudo obligar a que pareciese que se movía”.

Share this Story
  • Santo de la Semana

    San Barlaam

    Las únicas noticias que se conservan sobre Barlaam (también llamado Barlaán), están recogidas en las Actas de su martirio y en ...
Load More Related Articles
Load More In Santo de la Semana

Check Also

El futuro de la Iglesia

Solemnidad de la Inmaculada Concepción Por: Cristina Alba ...

Anuncio