Hagamos lío, Miscelánea

Redes sociales, ventana de evangelización

Haciendo lío

Por: Paulina Zamarripa

Las redes sociales son una de nuestras principales formas de comunicación. Aproximadamente 72.4 millones de mexicanos usan internet en nuestro país, y muchos pasamos gran parte de nuestro tiempo frente a una pantalla. Nuestras vidas están documentadas en imágenes, videos y textos que llegan a miles de usuarios. Somos testigos de cómo los avances tecnológicos han cambiado nuestras vidas.

En algunos casos podemos observar los beneficios de este progreso, como poder comunicarnos a través de fronteras con tan solo un click, disponer de información a nuestro alcance en tan sólo segundos, o enterarte de lo que sucede en otras partes del mundo en el mismo momento que ocurre. Al mismo tiempo, tanta gente con acceso a internet ha creado un mundo de desinformación: noticias irreales o falsas, datos no comprobados e imágenes alteradas que modifican lo que podemos encontrar. Como Jóvenes Adultos, nos hemos visto rodeados de un poder de comunicación mucho más grande de lo que podemos entender, pero a menudo llenamos nuestras redes de un contenido que alejado de la realidad o de la verdad, a tal grado que hemos comenzado a creer que las vidas perfectas existen, pues creemos verlo reflejado en aquellos a quienes seguimos.

Estando en línea más de la mitad de la población debe llevarnos a tomar en cuenta, como comunidad, que tenemos una valiosa herramienta de evangelización en nuestras manos. No sólo podemos poner al alcance de todos videos, oraciones e imágenes que cambien nuestros días, o llevar a otras personas palabras de predicación: todavía tenemos el deber de predicar con el ejemplo. Esto no significa tener que gritar a los cuatro vientos que somos católicos, sino demostrar con nuestras acciones de qué somos capaces. Por ejemplo, ayudar al prójimo comienza en nuestro propio hogar.

Papa Francisco nos habla en la Exhortación apostólica Christus Vivit acerca de las extraordinarias oportunidades de diálogo a nuestro alcance: “Las redes sociales han creado una nueva manera de comunicarse y de vincularse, y son una plaza en la que los jóvenes pasan mucho tiempo y se encuentran fácilmente” (n. 87). Así mismo, nos pide tener cuidado y no confundir la comunicación verdadera con el mero contacto digital. Tenemos la responsabilidad de combatir todo aquello que nos ataca en medios digitales. Podemos utilizar nuestros celulares y computadoras para demostrar que existe una manera nueva de hablar de Dios. Demostrar con actos de amor y sinceridad que podemos escuchar diferentes opiniones sin desacreditar a otros.

Seamos creativos y novedosos en nuestra manera de predicar la fe y la verdad, dialoguemos con quienes apoyan otras causas, escuchemos en qué podemos mejorar, entablemos conversaciones con quienes piden ser escuchados entre tanto ruido del mundo digital.

En días pasados, los miembros de la CODIPAJ tuvimos la oportunidad de alzar nuestra voz en la XXII Asamblea Diocesana. No solo dimos a conocer los proyectos que estamos llevando a cabo, también escuchamos a los responsables de otras áreas de nuestra Arquidiócesis. Tuvimos también la misión de investigar y escuchar a jóvenes que se han alejado de la Iglesia, así como a algunos otros que nunca han estado cerca. Ahora nos toca trabajar con toda la información que recabamos. Tenemos la encomienda de evangelizar el mundo hoy, cuando vivimos una de las mayores transformaciones históricas. Somos la generación que está cambiando al mismo tiempo que evoluciona todo lo que nos rodea, se nos han dado herramientas que traspasan fronteras pero tenemos que saber aprovecharlas de manera creativa y diferente; dejemos de temer el cambio y armémonos de valor para salir de nuestra zona de confort y demostremos así que podemos con nuestra misión. El Papa confía en nosotros: “ya que se mueven tan bien en las redes sociales, hay que convocarlos para que las llenen de Dios, de fraternidad, de compromiso” (CV, n. 241).

La responsabilidad de cambiar al mundo recae sobre todos. No importa nuestra raza, edad o nivel socioeconómico. El poder de evangelizar lo tenemos si llevamos a Dios en nuestros corazones. Comencemos a mejorar nuestro entorno, un paso a la vez, primero renovando nuestro propio corazón para así poder evangelizar con el testimonio de vida a los demás.

Invitamos a todos aquellos que nos leen, a salir de la zona de confort e ir a escuchar a quienes están hablando fuera de nuestros círculos de evangelización, para sembrar semillas de amor, de compromiso, de amistad, de cambio, pero sobre todo de Jesucristo.

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