Artículos, Por qué soy católico

Los charlatanes engañan a la gente con imágenes sagradas

"Muchos engañadores han salido por el mundo" (2Jn 1,7).

Por qué soy católico

Por: José Antonio Barrera

Cada vez es más común que hombres y mujeres sin escrúpulos ni temor de Dios, aprovechándose de las necesidades de las personas, vendan soluciones “mágicas” a sus problemas, ¡claro!, a cambio de una “módica” cantidad de dinero que pagan por productos como: agua bendita traída del Río Jordán, pañuelos benditos de Tierra Santa, Rosa de Sharon traída de Medio Oriente, aceite milagroso del Huerto de Getsemaní, piedras de la tumba de Jesús, medallones con imágenes sagradas por todos conocidas y veneradas… y más.

No está de más aclarar qué dice al respecto la Iglesia Católica en la que tú y yo hemos sido bautizados:

1. ¿Qué son las imágenes sagradas?

Son representaciones de Dios, de Jesucristo, de la Virgen o de los santos, hechos esculturas, dibujos, mosaicos, etc., elaborados con diversos materiales.

Las imágenes no son divinidades o dioses como falsamente pregonan las sectas evangélicas, sino que únicamente representan a la persona ahí reflejada, como lo definió el Papa Adriano I en el Concilio segundo de Nicea en el año 787.

2. ¿Por qué dicen las sectas que Dios prohíbe hacer imágenes y venerarlas?

Porque interpretan mal la Biblia. Donde dice: “No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Ex 20,4), lo interpretan con respecto a las imágenes que tenemos y nos llaman “idólatras”; pero es una calumnia, porque la Biblia aclara en el versículo anterior que se refiere a “imágenes de dioses falsos”: “No tendrás dioses ajenos” (Ex 20,3). Para nosotros los santos no son “dioses” ni los “adoramos”. Además, Dios no prohíbe las imágenes puesto que Él mismo mandó elaborarlas, como lo señalan los siguientes pasajes bíblicos: Ex 25,18; Núm 21,8-9; 1Re 7,27-29.

Muchos llaman “ídolos”, a las imágenes de los católicos, pero lo que la Biblia prohíbe es adorar a un dios falso, no el hecho de que tengamos imágenes. Una cosa es un “ídolo” y otra muy diferente una “imagen”.

 Por otro lado, “venerar” una imagen tampoco está prohibido en la Biblia. Josué se postró frente al Arca de la Alianza y Dios no se enojó por eso (Josué 7,6). La razón es que Josué no “adoró” las imágenes de los querubines que estaban encima del Arca. La Biblia marca clara diferencia entre “adorar”, culto que se da exclusivamente a Dios (Mt 4,10) y “venerar” (Hech 5,34). Así pues, los querubines recibían de los buenos israelitas la misma veneración que nosotros damos a las imágenes.

Si estudiamos un poco de historia, nos daremos cuenta que los primeros cristianos (ya católicos) tenían imágenes en las “catacumbas”, que eran lugares donde celebraban la Santa Misa y enterraban a sus muertos.

3. ¿Para qué sirven las imágenes sagradas?

Las imágenes son de gran ayuda para nuestro crecimiento espiritual. Nos ayudan a recordar la vida de los santos y así poder imitarlos para llegar a Cristo. San Pablo decía: “Sean imitadores míos, como yo lo soy de Cristo” (1Cor 11,1); no decía como dicen hoy las sectas: “Imiten a Cristo, vayan directamente a Él”. Si Cristo quiso llegar hasta nosotros por medio de María, nosotros debemos seguir el mismo camino para llegar a Dios.

Por medio de las imágenes, Dios nos invita a pasar de lo visible a lo invisible, de lo simbólico a la realidad eterna, a elevar nuestro espíritu para que no se quede en la imagen, sino que trascienda.

4. Uso incorrecto de las imágenes.

Existen individuos que no sólo no respetan las imágenes sagradas, sino que las utilizan para atraer a la gente, engañarla y sacarle dinero. Esos tales se llaman “charlatanes”.

Muy seguido vemos en la televisión personas que publican anuncios esotéricos y se hacen llamar “místicos”, “clarividentes”, “psíquicos”, “brujos”, “espiritistas”, etc., que prometen curar enfermedades o quitarle la “mala suerte” a quienes con ellos acuden, ¡esto es mentira!, no les quitan la mala suerte pero sí les quitan el dinero.

El apóstol San Juan ya nos advertía: “Muchos engañadores han salido por el mundo” (2Jn 1,7). Esas palabras siguen vigentes y nosotros no debemos dejarnos engañar; sin embargo, con tristeza vemos que esos charlatanes llenan grandes salones con gente engañada que se cree las palabras de aquel “pastor” o “clarividente” y, cuando menos piensan, ya han dado el poco dinero que tienen a la “ofrenda”, “diezmo”, “primicias” y tantas cosas que piden esos engañadores.

5. ¿Cómo los engañan?

Primeramente debemos decir con tristeza que esos salones se llenan -en su mayor parte- con católicos ignorantes en su fe. Se dejan atraer por “el canto de las sirenas” y su vista es atraída con imágenes católicas que tramposamente los engañadores utilizan para hacerse pasar por “buenos” y “confiables”.

Vemos, por ejemplo, frecuentemente en la televisión sujetos que “hablan muy bonito” y que en su cuello lucen un enorme crucifijo; al lado de ellos se ve la imagen de un santo ¡y hasta de la Virgen María!, pero no son católicos. Les hablan de un “manto sagrado que cura todas las enfermedades”, “rosas para conseguir la prosperidad económica”, la “unción del Espíritu Santo”, “medallón de las tres virtudes” para la salud, el amor, etc., etc.

Las personas que acuden con ellos por lo general tienen problemas de drogas, alcoholismo, rupturas matrimoniales, violencia familiar, pesar por la pérdida de un ser querido, etc., y esos charlatanes se valen de la desgracia de una persona para acercarse a ella, no con el fin de ayudarla sino con otros intereses muy ajenos a la caridad cristiana.

Amigo católico, ¡NO TE DEJES ENGAÑAR! Si no conoces tu fe, estúdiala, acércate a un grupo de estudio de la Biblia, participa en tu parroquia, conviértete en un católico comprometido y no seas un católico más “del montón”, fácil presa de las sectas y de los charlatanes.

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