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La apasionante última semana del Sínodo

Para saber qué sucedió

Por: Cristina Alba Michel

Este Sínodo ha despertado pasión en la Iglesia. Temas variados como la necesidad de misioneros, la necesidad de promover el clero nativo, la belleza del celibato sacerdotal Vs. la propuesta de ordenar varones casados, el valor del compromiso de la vida entera, la valentía de las mujeres en la labor evangelizadora y más.

Está listo el borrador del que nacerá, con las precisiones del Papa, posiblemente una nueva Exhortación Apostólica

El lunes 21 de octubre al comienzo de la última semana del Sínodo, en presencia de Papa Francisco presentaron el borrador con los frutos de las apasionadas, variadas e interesantes aportaciones de los Padres sinodales y otros participantes, si bien la Asamblea concluyó el día 27.

Durante la semana se fueron incluyendo aportaciones, realizándose las necesarias enmiendas, para leer el texto la tarde del viernes y que fuera votado el sábado 26 durante la 16ª Congregación general.

Así quedó listo, siempre en borrador, el Documento final que será revisado, precisado o modificado por el Papa. Sólo él tomará las decisiones pertinentes para publicar la Exhortación Apostólica post sinodal a su debido tiempo, si lo hace.

Que la Iglesia proteja a los pueblos indígenas y les lleve a Cristo

“Con este Sínodo el Papa quiere despertar la conciencia de toda la Iglesia sobre el destino de los pueblos indígenas… que viven bajo la amenaza de la extinción… Los misioneros han servido a estas personas [en ocasiones hasta el martirio, n. de r.], pero la situación sigue siendo dramática”, explicó el Cardenal Arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, para precisar que “Nosotros, como herederos de las potencias coloniales, debemos ser muy cuidadosos y conscientes de lo que significa para estos pueblos estar en peligro de extinción. El Papa nos pide que prestemos atención a los que no tienen voz, a los pueblos olvidados y a los pobres”. Él desea que se lleve a esta gente la luz de Cristo.

El envío y manutención de misioneros, diáconos y sacerdotes no debe dejarse sólo a las Iglesias pobres: toda la Iglesia es responsable.

Schönborn, de su propia experiencia en la Diócesis de Viena, donde debido a la carencia de sacerdotes tienen 180 diáconos permanentes, la mayoría casados, explicó: “El diaconado permanente puede realmente ayudar al trabajo pastoral en la Amazonia”. Otra opción, dijo, frente al poco número de sacerdotes, consiste en distribuirlos más equitativamente. Por ejemplo, Colombia tiene 1,200 sacerdotes en Estados Unidos, Canadá y España, “si algunos de ellos pudieran trasladarse al Amazonas serían de gran ayuda”. Propone mejorar los salarios de los enviados y no dejarles a merced de la miseria, pero no debe dejarse la carga a las Iglesias pobres, pues “toda América Latina… toda la Iglesia Católica es corresponsable de la Amazonia… si hay necesidad de ayuda, la Iglesia debe esforzarse para enviar misioneros”; pero también debe preguntarse: ‘¿hemos tenido la confianza para buscar, para confiarnos realmente a las vocaciones de los nativos’?”.

“Hay que redoblar el trabajo” evangelizador.

A las Misioneras de la Madre Laura Montoya, nueva y primera santa colombiana, quienes ocuparon un sitio especial en el aula sinodal por su valerosa labor evangelizadora en las selvas amazónicas, el Papa les envió un saludo y bendición especial: “Les pido, nunca abandonen esa misión tan linda que tienen en el Amazonas”.

Luego, Francisco subrayó para toda la Iglesia, para toda: “los cristianos, por descuido o comodidad no estamos evangelizando… hay que redoblar el trabajo allí”.

La aventura de Laura Montoya inició el 14 de mayo de 1914 cuando lideró a un grupo de valientes mujeres que se internaron en la selva colombiana para ayudar a los indígenas Katíos. “Esa iniciativa dio origen a nuestra congregación misionera -dijo la Superiora General- dedicada a la obra evangelizadora entre los pueblos indígenas, actualmente está presente en 21 países de América Latina, África y Europa”.

“El celibato es una gran belleza” en la vida sacerdotal. También el compromiso de toda una vida. El papel de los obispos.

El Cardenal Beniamino Stella recordó a los presentes que “el celibato es una gran belleza en la vida de los sacerdotes… debe ser verdaderamente custodiado”. Para Stella es indispensable que los obispos “formen bien a los sacerdotes y estén muy vigilantes sobre sus características humanas”, pues “el aspecto humano de la persona es fundamental para la admisión a las órdenes” sagradas.

Hoy en día “la Iglesia permanece quizás como la única institución que predica un compromiso para siempre”, no sólo en cuanto al sacerdocio, también es válido “para la vida consagrada, para el matrimonio… este compromiso es un gran desafío, una tremenda exigencia interior”, pues “es un tesoro que conservamos en vasijas de barro y debemos ser muy, muy conscientes”.

La vida sacerdotal es un “campo de batalla”, dijo Stella, y “es necesario cultivar mucho la espiritualidad… tiempos de oración… una disciplina personal”, un compromiso pastoral. “Pienso que debemos hablar de esta realidad, con los jóvenes, presentarles esta exigencia del sacerdote de rito latino como un gran compromiso y una grande belleza”.

Inculturación sí, pero antes las culturas necesitan purificarse

Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, el Cardenal Kurt Koch enfatizó que siempre que se hable de la inculturación del Evangelio en la Amazonia, debe recordarse que es necesario “purificar aquellos elementos que no son buenos en las culturas”. Y añadió algo que muchos han notado: “Tengo la impresión de que durante este Sínodo los Obispos han hablado sobre todo de la inculturación y no mucho sobre la purificación”.

La inculturación se define, según el documento de la Comisión Teológica Internacional titulado La fe y la inculturación, “como el esfuerzo de la Iglesia por hacer penetrar el mensaje de Cristo en un determinado medio socio-cultural, llamándolo a crecer según todos sus valores propios” siempre que sean conciliables con el Evangelio.

“Toda América Latina… toda la Iglesia Católica es corresponsable de la Amazonia… si hay necesidad de ayuda, la Iglesia debe esforzarse para enviar misioneros”.

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