Comentario al Evangelio

El tiempo de Dios, de la salvación

Comentario al Evangelio del XXXI Domingo Ordinario (Lc 19,1-10)

Por: P. Marco Antonio Estrada Rojas

En el Evangelio según San Lucas constantemente aparece la palabra “HOY”, por ejemplo:

-“El ángel les dijo: ‘No teman pues les anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo: les ha nacido HOY, en la ciudad de David un Salvador, que es el Cristo Señor’.” (2,10-11).

-“Después de leer Jesús el pasaje de Isaías en la sinagoga de Nazaret, donde dice: ‘El Espíritu del Señor está sobre Mí’… comenzó, pues a decirles: ‘Esta Escritura que acaban de oír se ha cumplido HOY’.” (4,21).

-“El buen ladrón decía: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino’. Jesús le dijo: ‘Te aseguro que HOY estarás conmigo en el Paraíso’.” (23,42-43).

Este HOY no hace referencia al “cronos”, es decir, al tiempo corriente o al paso de las horas o los días; se refiere más bien al “kairós”, es decir, “el tiempo de Dios”, o tiempo oportuno, tiempo de Salvación.

En el pasaje de este domingo Zaqueo tiene interés por conocer a Jesucristo, pero las circunstancias se lo impedían, pues él era de baja estatura, la multitud lo apiñonaba, y sobre todo, era jefe de recaudadores de impuestos. Esto significa que era considerado un jefe de ladrones, pues ellos cobraban mas impuestos de los pedidos por Roma, así obtenían su pago; además los publicanos como también eran conocidos, eran considerados traidores a la patria pues trabajaban para el Imperio que tenía oprimido al pueblo judío.

Zaqueo movido por ese deseo de ver a Jesús, vence los primeros obstáculos al subir a un árbol. El Señor, al pasar por ahí levanto los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque HOY tengo que hospedarme en tu casa”. Él bajó y lo recibió muy gustoso.

Aquí podemos reflexionar sobre las circunstancias que nos impiden conocer o acercarnos a Cristo: a veces somos de “baja estatura” espiritual, es decir no nos interesamos en acrecentar nuestra fe y espíritu, nos conformamos con una vivencia de fe sin compromiso o sin esfuerzo; a veces la misma multitud, es decir la comunidad de fieles se convierte en un estorbo, pues nos confunde o nos presenta un Jesús falso, que nada tiene que ver con Nuestro Salvador. O también la multitud con sus actitudes contrarias al Evangelio, ahuyentan a quienes quieren acercarse a Cristo; en ocasiones también estamos situados arriba de grandes árboles, como el egoísmo, la soberbia, el placer, la avaricia u otros tantos de los cuales no queremos bajar. Andamos entre las ramas, por eso hay que hacerle caso al Señor y bajarnos pronto para recibirlo en nuestra casa.

La palabra HOY aparece dos veces en el texto de este domingo, por lo cual tenemos y debemos entender que Jesucristo quiere hospedarse en la casa y en el corazón de Zaqueo. De igual manera el Señor quiere que bajemos a su encuentro y lo dejemos entrar en nuestras vidas, como también en nuestros hogares, familias, comunidades, parroquias, etc. ¿De dónde tienes que bajar? ¿Cuáles son los obstáculos que tienes que superar? ¿Ya dejaste entrar a Cristo en tu corazón?

Para Zaqueo ese HOY de Cristo se convirtió en tiempo oportuno, en tiempo de Salvación. Jesús dice: “HOY ha llegado la salvación a esta casa”. Tras recibir al Señor en su casa, Zaqueo vive una conversión sincera que lo lleva a dar una respuesta verdadera, la cual se manifiesta dando frutos de caridad: dar a los pobres la mitad de los bienes, y “si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”

Jesucristo quiere que ese HOY de Salvación sea una realidad en la vida de cada uno de nosotros. Quiere que lo recibamos en el corazón y que también demos abundantes frutos de caridad entre nuestros hermanos. ¡Sigamos el ejemplo de Zaqueo, busquemos y recibamos al Señor!

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