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El camino más corto hacia el catolicismo

Te diré un camino corto y básico para llegar a la fe católica...

Por qué soy católico

Por: José L. Fierro

Hace tiempo me comentaba un amigo protestante, nacido en esa doctrina, con estudios profesionales y muy respetuoso de la fe católica, que a él le atraía la Iglesia Católica, incluso que conocía el testimonio de pastores protestantes y fieles del protestantismo convertidos al catolicismo, que lo lograron sólo después de un largo proceso y tras muchos sufrimientos morales pues sus familiares y hermanos protestantes lo tomaron a mal. Y me preguntaba cuál sería, en su caso, el camino más corto hacia el catolicismo, aunque tuviera que sufrir por ello lo que otros convertidos han sufrido.

Camino corto

Me decía que la veneración a la Virgen María y a los santos, así como a las imágenes, la doctrina del Purgatorio y la confesión a un sacerdote, para él eran difíciles de aceptar. Entonces le comenté: “Mira, son clásicos los rechazos de esas doctrinas católicas por parte de protestantes, máxime en casos como el tuyo, que desde niño en la escuela dominical ya te enseñaban a rechazarlas y tus padres lo confirmaban por celo a su fe protestante. Te diré un camino corto y básico para llegar a la fe católica: estudiar libre de prejuicios la doctrina de la PRESENCIA REAL de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía. Aceptándola, las demás doctrinas católicas que dices no poder creer, las comprenderás y aceptarás. Imagínate, en el casi imposible caso que aceptaras aquellas doctrinas que tu mente y corazón ahora rechaza, pero no la de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, entonces no serías católico y tarde o temprano regresarías a la fe protestante o caerías en el ateísmo”.

Nunca he olvidado lo que un pastor protestante expresó en su testimonio de conversión a la fe católica: “Durante el proceso de conversión, pensaba: ‘La Iglesia Católica, o es divina o es satánica… no hay término medio… En sus dos mil años que dice tener ha convencido a sus fieles que en un pequeño pedazo de pan y una pequeña cantidad de vino que se consagra en la Misa, está realmente presente, en su Cuerpo, Alma y Divinidad Jesucristo. Si esto es falso, es la más terrible idolatría, peor que la adoración de imágenes que hace creer a sus fieles que son y han sido millones en toda la Tierra… De ser así, es satánica, mas si es lo contrario y Jesús se hace realmente presente en la Eucaristía, de qué inmenso DON DIVINO nos estamos perdiendo los que negamos esa doctrina…”.

Aquel pastor concluyó su discurso señalando: “Ese camino seguí, estudiar los textos eucarísticos de los evangelios y los de Pablo… así como la doctrina y vivencia de la Eucaristía de los Padres de la Iglesia desde fines del siglo I hasta el VI… Me convencí: ¡¡La Iglesia Católica es DIVINA!! Después de esto, todas las demás doctrinas católicas que me parecían difíciles o imposibles de reconocer, brillaron en mi mente y corazón como una gran verdad”.

Si Jesús se hace realmente presente en la Eucaristía, de qué inmenso Don Divino se pierden los que niegan esa doctrina.

¡Gracias!

Esto me lleva a meditar que los católicos tenemos mucho que agradecer a los protestantes. Sí, ha leído Ud. bien, la actitud de los protestantes y sus miles de sectas, en sus ataques a la Iglesia Católica y sus doctrinas, nos han motivado a estudiar nuestra fe, el origen y desarrollo de nuestra Iglesia, fundada por Nuestro Señor Jesucristo y encomendada a sus Apóstoles y sus sucesores.

Además de conocer más y mejor nuestra fe e Iglesia, de ese conocimiento nace el amor a ella y nos motiva a vivirla, compartirla y defenderla. Dios siempre saca bien del mal. Del pecado de Adán se origina que Dios nos enviara a su hijo como Salvador; si no fuera por la existencia de herejes como Arrio, Nestorio, Lutero, etc., no habrían surgido Concilios y apologistas que defendieron la sana doctrina de siempre.

Hay una regla infalible que favorece a cada católico para amar, vivir y compartir su fe: observar cuáles son los valores más sagrados de nuestra fe que combaten y odian los protestantes y sectarios y esto nos motivará a conocerlos plenamente y defenderlos. Es muy sencilla esta observación. Ejemplos:

-Atacan la existencia de la Iglesia, estudiemos Historia de la Iglesia, la Patrística y la Eclesiología.

Agreden a la Virgen María, estudiemos Mariología.

Niegan los fundamentos de los siete Sacramentos o la existencia del Purgatorio, estudiemos el Catecismo de la Iglesia Católica.

Infunden pánico con la proximidad del fin del mundo, estudiemos Escatología… Y así sucesivamente.

Si nunca hubiera existido el protestantismo, muchos católicos sólo lo seríamos “de nombre” o “del montón”. Ya San Pablo lo expresó: “Desde luego, tiene que haber entre vosotros también disensiones, para que se ponga de manifiesto quiénes son de probada virtud entre vosotros” (1Cor 11,19). Así, ante los errores y miles de divisiones del protestantismo, siempre brillará la virtud y la UNIDAD UNIVERSAL de la verdad católica, de modo que, ¡gracias, señores protestantes y apóstatas del catolicismo, porque me han hecho querer y conocer más mi fe!

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