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Concluye con más voluntarios campaña “40 Días por la Vida”

La próxima será en Cuaresma

Por: Cristina Alba Michel

¡Perdona a tu pueblo, Señor!

Hermosa Vigilia de Adoración eucarística coronó el día cuarenta de la campaña en Chihuahua “40 Días por la Vida”, efectuada en la ciudad episcopal del 25 de septiembre al 3 de noviembre, domingo, frente al Monumento a la Madre, vecino al Santuario de Guadalupe.

Además de los usuales turnos de oración durante los cuales se meditó el Santo Rosario, la Coronilla de la Misericordia y el Vía Crucis de los no nacidos para implorar del Señor el final definitivo del aborto provocado, el domingo 3 alrededor de la 1:30pm se acercó a un altarcito previamente dispuesto para recibirle, el Señor Sacramentado en manos de la custodia llevada por Monseñor Luis Carlos Lerma Martínez, quien con gran devoción impartió la bendición a los fieles, dejándoles en compañía de Jesús, quien desde ese momento presidió los actos celebrados.

La Vigilia incluyó dos Horas Santas -al comienzo y al final- en las cuales se elevaron oraciones, cantos y reflexiones sobre la gratitud a Dios, la vida, la familia y la Patria, siguiendo el esquema ideado por el Sr. Arzobispo Héctor González Martínez para reparar y desagraviar al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María por el crimen y leyes del aborto, así como por la violencia en nuestra Patria. “¡Perdona a tu pueblo, Señor!”.

Entre una y otra Hora Santa, el P. Raymundo Tristán aportó su testimonio cuando en punto de las cuatro de la tarde contó a la audiencia su testimonio de cuando tuvo el coraje de salvar del aborto a la hija de una prima suya, esquizofrénica, a quien el Estado no tuvo otra cosa que ofrecerle sino muerte. Atentos fieles y los dorados rayos que iluminaron la llovizna de la tarde, enmarcaron las palabras finales de su muy dura pero bellísima vivencia: “Si algún día voy al cielo va a ser por eso. Es de las pocas veces que yo he amado de verdad, hasta que me doliera y me pusiera loco… Hablar de causa pro-vida de los dientes para afuera es fácil; pero cuando ya te toca y te sacude, es otra cosa. Y lo volvería a hacer”.

Hoy, cuando le cuestionan su derecho a ser pro vida porque “usted qué sabe… Iglesia y Estado separados, etc.”, él responde: “No me digan ‘usted no es mujer, usted no tiene útero’. ¿Y eso qué? ¿Ha cuidado usted a alguien? ¿Ha cuidado a una mujer embarazada? ¡Es usted el que no tiene derecho a hablar!, usted está defendiendo el egoísmo, la comodidad, la salida fácil y la más violenta: ¡No hay justificación para el aborto!”.

Entre aplausos se despidió el padre Raymundo. La oración prosiguió, y más tarde llegó el P. Serafín González Chavira, encargado de la Dimensión diocesana de Vida, para impartir la bendición con el Santísimo y trasladarlo de nuevo en pequeña procesión a su casita-sagrario. En esos momentos, el sol se había ocultado y las nubes luminosas de la lluvia que empapó el centro de la ciudad, enmarcaron la tarde, la plaza, el Santuario y el Monumento, como un signo de la presencia de Dios entre su pueblo.

El lunes siguiente, 5 de noviembre, el P. Serafín y el P. Gustavo Enrique Sánchez Prieto concelebraron la Eucaristía de clausura, donde se anunció con gozo que en cada campaña se han unido más voluntarios y que, Dios mediante, la próxima será en la próxima Cuaresma, que inicia con el Miércoles de Ceniza 26 de febrero.

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