Reportajes, Testimonios de la misericordia de Dios

“Tiene en su corazón el amor de Dios”

Por: José L. Fierro

Leí con mucho agrado en una pasada edición del Noti el testimonio de nuestra hermana en la fe de Cristo, la señora Norelia Hernández Ruvalcaba, su aceptación y fe por el fallecimiento de su hijo Norberto Ronquillo en el triste suceso de todos conocidos acaecido en la ciudad de México.

Ella nos da un hermoso ejemplo de su fe cristiana, quien entre su dolor, manifiesta su perdón a quienes causaron este hecho tan doloroso, no sólo para la familia de Norberto, sino de millones de mexicanos. Ella no juzga a los autores de este hecho tan cruel, así nos lo expresa porque dice “tener en su corazón el amor de Dios”.

La señora Norelia la veo como un hermoso diamante que brilla en el horizonte oscuro que en nuestro querido México tristemente se presenta lleno de las tinieblas de la violencia que, como dice la oración que hace tiempo se proclama en nuestros templos, es originada por los que han olvidado que todos somos hermanos.

Es muy hermoso cuando nos dice: “Pienso que quienes decidieron hacer un mal, se quedarán con ese mal, yo no me quiero quedar con él”. El alma del joven Norberto está con quien la creó: el Dios de vivos y no de muertos; su presencia física ha cesado, pero la espiritual se ha fortalecido. Señora Norelia, Dios está en todas partes y por ello Norberto está siempre con usted y su familia espiritualmente, dondequiera que se encuentren, hasta el día del reencuentro con él, en la casa de Dios nuestro Padre, donde no existen lágrimas ni separaciones dolorosas jamás.

El 27 de agosto pasado, en que a nombre de un servidor y mi familia comparto estos sentimientos que brotan de nuestro corazón, ese día se cumplieron cinco años en que nuestro amado Dios Padre pidió ir a su presencia a nuestro hijo primogénito, único varón, José Leopoldo Fierro Noriega. Por esto compartimos, con ustedes plenamente resignados a la voluntad de Dios.

Gracias señora Norelia, por su brillante testimonio que nos ha compartido a todos los que tenemos nuestra fe en las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

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