Santo de la Semana

San Gerardo Mayela

Nació en Muro Lucano (Potenza, Italia) el 6 de abril de 1726, de Domenico y Benedetta Machuela, apellido abreviado en Maiela o Mayela.

Niño enfermizo pero excepcionalmente dotado para la piedad, desde temprana edad manifestó vocación a la vida religiosa: “Mi hijo sólo era feliz cuando se hallaba arrodillado en la iglesia, ante el Santísimo Sacramento”, llegó a decir su madre.

Del padre, muerto cuando Gerardo tenía 12 años, aprendió el oficio de sastre con el cual ganó el sustento para su madre y sus tres hermanas. Intentó ingresar infructuosamente con los Capuchinos de Muro, donde su tío era fraile; pero fue rechazado por su juventud. Entró luego como criado en la casa del obispo de Lacedonia, hombre de carácter irascible a quien Gerardo sirvió fielmente y sin queja, creyendo con ello cumplir la voluntad de Dios.

Volvió a Muro y abrió una sastrería; de sus ingresos una tercera parte era para el gasto familiar, otro tercio para los pobres y el resto para Misas ofrecidas por las almas del purgatorio.

En 1749, con ocasión de una misión que los padres de la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas) predicaron en Muro, el joven de 23 años les rogó le admitieran como hermano lego. El P. Cafaro le envió al noviciado en Deliceto con un mensaje: “Os envío a este hermanito inútil”, pero pronto cayó en cuenta de su error y el mismo fundador San Alfonso María de Ligorio, consciente de su santidad, le acortó el período de noviciado. Profesó en 1752 con el nombre de Gerardo María.

Sus Hermanos, al verle trabajar con gran ardor, puntualidad y humildad en todo oficio que le encomendaban, decían: “O es un loco o es un santo”. Era un gran asceta perseguido por el diablo y mimado por Dios, con quien desde niño se había acostumbrado a mantener un diálogo familiar. Se cuenta que un día se le vio orando ante el tabernáculo y súbitamente gritó: “Señor, déjame que me vaya, te ruego, pues tengo mucho que hacer”.               

En el convento fue sastre, cocinero, enfermero, ecónomo, jardinero, portero; pedía limosna de puerta en puerta y los padres le llevaban consigo a las misiones porque poseía el don de leer en las almas, logrando así numerosas conversiones.

Los fenómenos sobrenaturales abundaron en su vida, bendecida con múltiples dones: bilocación, curación, profecía, ciencia infusa, dominio sobre los animales… La única voz que le arrancaba de sus éxtasis era la obediencia, y no obstante ser muy joven y hermano lego fue director espiritual de varias comunidades religiosas y aconsejaba por carta a sacerdotes, religiosos y superiores.

Tenía 29 años cuando murió, en la fecha que había predicho: 16 de octubre de 1755, en la casa de Materdomini (Avellino).

Beatificado (1893) por León XIII y canonizado (1904) por Pío X, su festividad litúrgica es el 16 de octubre.

San Gerardo María Mayela

(1726-1755)

Religioso Redentorista, que lleno de amor por Dios abrazó un género de vida austera pero plagada de hechos extraordinarios y gracias sobrenaturales. Pronto en el seguimiento, obediente, confiado en la voluntad divina, fue calificado por Pío IX como “perfecto modelo de los hermanos legos” y por León XIII como “uno de los jóvenes más angelicales que Dios haya dado a los hombres por modelo”. Llegó a ser el más famoso taumaturgo del siglo XVIII, reconocido como “el santo de los partos felices” y patrono de las madres en Italia, donde muchos hospitales le dedican el departamento de maternidad. También se le invoca para pedir la fertilidad, siendo millares de niños los que llevan el nombre de “Gerardo” en su honor.

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