Santo de la Semana

San Farón

Nacido a finales del siglo VI en territorio borgoño (Francia), la familia de Farón (o Burgundófaro) destacó no sólo por su nobleza sino sobre todo por la eminente santidad de sus miembros, ya que fueron sus hermanos los también santos Waldeberto -abad de Luxeuil-, Chainoaldo -Obispo de Laon- y Burgundófora (o Fara), primera abadesa de Faremoûtiers y quien años más tarde le invitó a dedicarse por completo al servicio de Dios.

Siendo familiar del rey, su niñez y juventud transcurrió en la corte al servicio de los reyes merovingios Teodeberto II, Teodorico II y Clotario II, para quien fue hábil consejero.

En cierta ocasión logró que Clotario perdonase la vida a un grupo de embajadores sajones que desataron la furia real por haberse dirigido ante él con palabras insolentes; y no sólo eso, sino que además de librarles de la prisión y de una segura ejecución, aquellos impertinentes fueron enviados a casa colmados de regalos.

Farón aprovechó asimismo su posición para alcanzar beneficios a favor de los inocentes, los huérfanos y las viudas, así como para socorrer a todos los necesitados.

Casado con una ilustre dama franca llamada Blidechilda, si bien ambos llevaban una vida muy santa y edificante, treintañero Farón decidió abrazar la vida religiosa sólo si su esposa se lo permitía. Ella no sólo consintió, sino que se retiró a un sitio en una de sus posesiones; allí murió algunos años más tarde, no sin haber exhortado a su marido a perseverar en su vocación, pues éste había querido, en un momento dado, volver a reunirse con ella. A este respecto señalan otros autores que Farón, siendo ya obispo de Meaux, quiso verla; ella acudió al llamado pero vestida de cilicio y la cabellera cortada, entonces se avergonzó de su flaqueza, se humilló delante de Dios y admiró la virtud de quien había sido su mujer.

Recibió las sagradas Órdenes para la diócesis de Meaux, cuyo gobierno pastoral asumiría hacia el año 628 tras quedar vacante la sede.

Gran promotor del monacato, de sus propios bienes hizo espléndidas donaciones a la Iglesia, erigió parroquias y monasterios, entre ellos la abadía benedictina de la Santa Cruz.

Fue gracias a Farón, quien obsequió a San Fiacro algunas de sus tierras en Breuil para que fundase una ermita, que se conoce al célebre monje irlandés como patrono de los jardineros.

Infatigable en su labor pastoral, trabajó con celo y vigilancia por el bien de sus ovejas y luchó por convertir a los que practicaban la idolatría. Refiere su biografía que Dios por su medio realizó varios milagros, entre ellos devolver la vista a un ciego al que confirió el sacramento de la Confirmación.

Falleció santamente hacia el año 672 y fue sepultado en el monasterio de la Santa Cruz, que posteriormente tomaría su nombre. Le conmemoramos el 28 de octubre.

San Farón de Meaux

(+672)

Uno de los primeros Obispos de Meaux (Francia), cuya santidad eminente ha hecho de su nombre el más famoso entre los de los prelados que figuran en los calendarios de dicha diócesis.

Estando en la corte al servicio de varios reyes merovingios, su hermana Santa Fara le invitó a dedicarse al servicio de Dios y, de mutuo acuerdo con su esposa, abandonaron el mundo: ella recibió el velo monacal y él la tonsura para poder formar parte del clero. A la muerte del Obispo de Meaux, fue llamado a asumir dicha sede episcopal donde trabajó con denuedo por la santificación de su grey e hizo grandes donaciones de sus propios bienes a la Iglesia, erigiendo numerosas parroquias y monasterios.

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