Artículos, Esta es nuestra fe

¿Muerte santa o santa muerte?

Esta es nuestra fe

Por: Hno. Edwin Arnoldo Torres Lozano, MEAP

Es un hecho que el pueblo católico en algunos sectores de la población tiene muchas supersticiones y con facilidad es engañado por personas sin escrúpulos; por tal motivo, sería oportuno aclarar algunos puntos sobre ciertas creencias y prácticas comunes que distorsionan notablemente el verdadero sentido de la fe y de la práctica cristiana. Y puesto que tales aspectos son muchos, en esta ocasión  nos centraremos en uno que amenaza con permear en todas las esferas de la sociedad: la “Santa Muerte”, así llamada por sus adeptos.

Cabe señalar que lo aquí expuesto ha sido estudiado y profundizado por el P. Jorge Luis Zarazúa Campa, en su libro La Santa Muerte, el mal de ojo y otras supersticiones, sobre el cual nos basamos para esta colaboración.

El culto

Está presente en diferentes Estados de la República Mexicana, en países como Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, etc. Se ha hecho tan popular que sus imágenes y todo lo relacionado con este tipo de culto puede conseguirse con gran facilidad en tiendas esotéricas e incluso es lamentable encontrarlos en algunas tiendas que dicen llamarse “católicas”; de hecho, existen algunos católicos despistados que tienen en sus casas la imagen, otros le han construido un altar en el hogar y, lo que es peor, ha habido casos en que llevan a bendecir al templo parroquial a la también llamada “Niña Blanca”.

El falso culto a la “Santa Muerte” sólo quiere la muerte eterna de quienes a ella se acercan.

Se cree que las primeras prácticas se llevaron a cabo en ambientes marginados, entre gente expuesta al peligro, en lugares como Tepito (CDMX), en Morelos y el Estado de México. Su popularidad ha crecido a grado tal que se puede ver expuesta la imagen en diversas avenidas de las grandes ciudades y en la Ciudad de México hay lugares que la ponen al lado de San Judas Tadeo.

Asimismo sobre el culto podemos subrayar tres aspectos importantes: superstición, idolatría y credulidad.

Antes que nada, hay que tener en cuenta que para quienes somos católicos esta falsa devoción atenta contra el primer Mandamiento de la Ley de Dios, que como bien sabemos prohíbe honrar dioses distintos al único Señor: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”; de tal modo que este culto es una superstición en cuanto que los devotos creen que esa imagen tiene poder y hasta le hacen ofrendas: manzanas, dulces, pan, licor, etc. Mencionan sus devotos que lo que nunca debe faltar es el agua, una veladora encendida y un pan.

Le festejan especialmente el 2 de noviembre y el día que la imagen llega una casa. Otros adeptos señalan que los días de culto son los primeros de cada mes, despreciando así la devoción a la Divina Providencia.

El culto es una completa idolatría en el sentido que se diviniza lo que no es Dios al atribuírsele poderes que se pueden ver reflejados en los colores utilizados en sus imágenes: el dorado representa el poder económico; el color hueso es recomendado para las casas o negocios; rojo lo relacionan con el amor y la pasión; el blanco representa la unificación total donde quiera que esté una imagen; verde para solucionar problemas de índole legal o relacionados con la justicia; las imágenes color ámbar son veneradas en los centros de rehabilitación por gente con problemas relacionados con las drogas y el alcoholismo; a la imagen negra se le atribuye la protección total.

Jamás será santa

Es absurdo llamarle “Santa Muerte” cuando no ha sido ni será canonizada, pues nunca ha existido como persona y, por consiguiente, no ha practicado virtudes cristianas que ameritan proceso alguno de beatificación, mucho menos de canonización; así que jamás encontraremos en el santoral de las fiestas patronales a alguien llamada “Santa Muerte”.

Nosotros sabemos que la muerte es consecuencia del pecado (Sab 2,23-24); sin embargo, dice San Pablo, morir es una ganancia (Filp 1,21) porque la muerte en amistad con Dios es necesaria para poder entrar en la vida eterna.

Venerables Carlo Acutis y Alexia González Barros, adolescentes que sí tuvieron una santa muerte pues murieron en olor de santidad.

Busca el bien, no el mal

Los adeptos a la “Santa Muerte” acuden a ella para desearle el mal a otros y muchos de los que se unen a las filas de este culto son personas relacionadas con el mal, los vicios, el narcotráfico y la delincuencia. En todo esto, ¿dónde queda lo santo?, ya que donde está el bien no puede existir el mal.

Cinco consideraciones finales

1. La devoción a la así llamada “Santa Muerte” NO es una devoción católica.

2. Los católicos que le rinden algún tipo de culto, tienen su imagen, la veneran o -peor aún- la adoran, están cometiendo un pecado grave de idolatría.

3. Los que siguen este culto están lejos de Dios y en desobediencia al Papa.

4. La dizque “Santa Muerte” obvio no es una santa sino simplemente una personificación, algo imaginario a lo cual se le dio vida.

5. La “Santa Muerte” NO hace milagros o favores, esos los hace únicamente Dios para bien de quienes le aman.

¡No hay que tener miedo a dejar este culto!, el Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo (1Jn 3,8); más bien hay que someterse a Dios para resistir a las tentaciones y, como dice el apóstol, el diablo huirá de nosotros (Stg 4,7). Estemos preparados pues, amados hermanos, porque el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. ¿Qué debemos hacer? Resistir firmes en la fe (1Pe 5,8-9), unidos en oración.

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