Artículos, Escala de Jacob

María nos recuerda que…

Escala de Jacob

Por: Cristina Alba Michel

1. Los niños sufren, los niños son asesinados en el vientre materno, a los niños se les arrebata su inocencia debido a que son dejados en manos de las nanas electrónicas, puertas de graves peligros no sólo para un sano desarrollo neurológico, intelectual, afectivo y social, sino también espiritual.

A los niños se les quiere colonizar ideológicamente desde las aulas, desde edades tan tempranas como 5 o 6 años. Se les ofrecen “talleres” de educación sexual que no son propios ni para adultos con sentido común y un mínimo de conciencia moral. A los jóvenes se les atrae con borracheras, placeres, drogas y negocios duros, “libertades”, “haz lo que quieras y sé feliz”, mas lo único que se está consiguiendo es un grave incremento de embarazos adolescentes y de suicidios: en México, como en Argentina y algún otro país latinoamericano, el suicidio ocupa ya la primera causa de muerte juvenil, por encima de los accidentes.

2. “Porque eres tibio, y no frío ni caliente te vomitaré de mi boca”, dice el Señor (Cf Ap 3,15), pero mucha gente desconoce la advertencia y sigue durmiendo sobre tibios almohadones de indiferencia, de ignorancia culpable o de comodidad.

Es necesario despertar, retomar las armas del amor por la familia, del trabajo para vivir y no del vivir para el trabajo, es necesario estar con los hijos, escucharlos, verlos, abrazarlos, acompañarlos, educarlos, salir con ellos. Es necesaria la conversión. Hacer oración, individual, en pareja y en familia. Es necesario enseñar, con el ejemplo, a los niños y a los jóvenes cómo se ora, cómo se adora a Dios, cómo se es un alegre testigo del Evangelio de Jesús. Es necesario recordar o aprender todo eso, y María, Madre de la Iglesia, sabe cómo. Ella ha venido continuamente a recordarnos la necesidad de la conversión y de la oración intensa por la paz del mundo entero.

3. Implorar la paz de Dios es mucho más que pedirle el fin de las guerras. La paz de Dios es la justicia, la misericordia y el reinado de Cristo en el corazón de cada uno; luego, entre los hombres y los pueblos. No es una utopía irrealizable, sino profetizada en las Sagradas Escrituras y ha de cumplirse con certeza. Nuestra Madre María, y la santa Madre Iglesia de quien aquella es figura y modelo, nos lo recuerdan continuamente: la primera a través de sus diversas apariciones; la segunda en la proclamación de la Palabra durante el año litúrgico.

4. Las apariciones marianas no son pues una nueva liturgia, una “nueva Revelación” encaminada a crear una “nueva Iglesia” o un reinado de María sin Jesús. Por el contrario, las apariciones marianas que hasta la fecha han sido aprobadas por la Iglesia, son recordatorios para volver a Dios, para vivir el Evangelio del Reino que Jesús vino a enseñarle a los hombres a través de su ejemplo, de sus discípulos y de sus apóstoles. Son también recordatorios de que los planes de Dios se están cumpliendo y que, libremente, cada uno puede elegir de qué lado desea estar. Con amor, como lo hace la Iglesia a través de la Palabra, María a través de sus apariciones y mensajes trae la presencia de la Santísima Trinidad, exalta el amor a la Eucaristía, recuerda la necesidad de la Reconciliación sacramental, de la penitencia y los pequeños sacrificios, así como del valor de las obras de misericordia y de la oración por los sacerdotes y por la conversión de los pecadores. Esto es, de cada uno de nosotros.

5. El próximo domingo es 13 de octubre, y ese día se cumplen 102 años del milagro del sol ocurrido en Fátima. Aquel día lluvioso, el mensaje completo de lo que vio la gente reunida en torno a los pastorcillos gira en torno a la preparación para la segunda venida de Cristo, figurada en la danza del sol, y en la importancia de la familia y la oración, representadas en la aparición también de San José con el Niño Jesús y de la Virgen del Carmen con el rosario y el escapulario, que nos recuerda este último además, la sencillez de María Santísima y su protección maternal para quien la solicite. En Fátima, la Madre de Dios pidió insistentemente la meditación de los misterios de Cristo en el santo Rosario como condición para alcanzar la paz del mundo. Después pidió, a Sor Lucía, la consagración a su Inmaculado Corazón. Esto es, a Jesús por María.

“Pero cuando el Hijo del hombre vuelva, ¿encontrará fe sobre la tierra?”, preguntó el Maestro a sus discípulos y hoy vuelve a preguntar. La respuesta no la dio Él, porque la respuesta debe partir de lo más hondo del corazón de cada uno.

El domingo 13 de octubre se cumplen 102 años del milagro del sol ocurrido en Fátima en 1917. Por eso se está invitando a todos los católicos a unirse en oración ese día a las 13:00hrs, mediante el rezo y la meditación del santo Rosario por la paz del mundo a través de la iniciativa “Rosario de mar a mar”. Se trata de una buena respuesta a la constante insistencia de María y a la pregunta de Jesús sobre la fe; además, pretende reunir en un mismo clamor por la paz a los católicos de todo el mundo. Esta iniciativa simplemente quiere “hacer lo que Nuestra Señora pide” en sus apariciones en Quito, La Salette, Fátima, Ámsterdam, Akita, Medjugorje… Ella quiere que cambiemos de vida, que hagamos penitencia, que recemos el Rosario, que vivamos felices.

Reúnanse en un lugar común. Recen los Misterios Gozosos del Rosario y, al terminar, la Coronilla de la Misericordia. De ser posible inscribe a tu grupo enviando tus datos a este correo: rosariodemaramar@gmail.com, para que los organizadores los agreguen al mapa mundial. ¡Únete al ejército de María Santísima!

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