Comentario al Evangelio

Hacer bien lo que se tiene que hacer

Comentario al Evangelio del XXVII Domingo Ordinario (Lc 17,5-10)

Por: P. Marco Antonio Estrada Rojas

¿Cómo aumentamos en nosotros la salud o, por ejemplo, la masa corporal o musculatura? ¿Cómo incrementamos el conocimiento intelectual o el bagaje cultural? ¿Cómo se acrecientan las riquezas o bienes materiales? La respuesta a todo esto es: “Haciendo lo que se tiene que hacer”. Para tener salud, hay que cuidarla y seguir una alimentación balanceada y no utilizar sustancias o elementos que la dañen; para tener un buen físico o cuerpo musculoso, hay que hacer ejercicio; para tener una buena educación, conocimiento intelectual y cultura, hay que estudiar y conocer las artes; para tener riquezas y bienes materiales, hay que trabajar.

También en lo espiritual la persona tiene que interesarse y trabajar para acrecentar la Fe. En el evangelio los Apóstoles le piden al Señor: “Auméntanos la Fe”, esto lo podemos entender al ver su caminar junto al Maestro, pues en varios momentos, o dudan de Él, o no lo entienden, o no comprenden su actuar ni sus enseñanzas. Por eso se atreven a hacer esta petición, pues descubren la pobreza o pequeñez de su fe. Jesús responde y les explica el gran poder que tiene la fe, poniendo un ejemplo que suena imposible: un árbol que se arranca por sí solo de la tierra para plantarse en el mar. Así de grande y poderosa es la fe: “Logra lo imposible”. Aquí que hay que aclarar que la fe a la que se refiere Cristo, es la fe en Dios, la cual inicia por inspiración del Espíritu Santo, que nos lleva a reconocer y aceptar a Jesucristo como Hijo de Dios, viviendo según sus enseñanzas y preceptos para cumplir la voluntad del Padre.

Creo que no es justo que llamemos “Fe” a cualquier confianza que tengamos a personas o cosas. Por ejemplo, en la mañana que escribí esto, escuché en la radio que una persona llamó a quien dirigía el programa y le dijo: “yo le tengo mucha fe, doctor”, o también hay personas que dicen: “yo le tengo mucha fe a este medicamento”, o “tengo fe en que mi equipo sí ganará hoy”. En estos casos y otros, se refieren a la confianza o cierta “esperanza” en algo que pasará; pero no debería llamársele “Fe”.

Pues bien, volviendo al punto inicial de este comentario y siguiendo la petición de los Apóstoles, la fe también se tiene que aumentar o acrecentar y esto solo se puede lograr “Haciendo lo que se tiene que hacer”. Jesús lo aclara con un ejemplo: un siervo tiene que estar pendiente y dispuesto a hacer lo que le corresponde cuando llega su señor, ese es su trabajo, así de sencillo.

Nuestro “trabajo” es tener fe en Dios Trino, por lo que debemos: “Hacer lo que se tiene que hacer”. Y tenemos que entender esto como:

1º Estar junto a Dios, amándolo sobre todas las cosas.

2º Enamorarnos de Cristo escuchando y viviendo sus enseñanzas.

3º Dejarnos mover por el Espíritu Santo y sus dones.

4º Hacer oración, hablando con Dios y escuchándolo en el corazón.

5º Alimentarnos de su Palabra.

6º Procurar los Sacramentos.

7º Descubrir su presencia y asistencia en la Iglesia y en las personas que nos aman y rodean.

8º Vivir la caridad con el prójimo.

9º Conocer más la fe por medio de los estudios y documentos de la Iglesia.

10º Compartir con los hermanos nuestra experiencia de Dios, para despertar en ellos la Fe y renovarla y fortalecerla en nosotros.

Este es nuestro “trabajo”, es lo que tenemos que hacer. ¿Queremos aumentar nuestra “fe”?, tenemos que trabajarla; normalmente no crece sola, hay que aumentarla por medio de nuestra relación con Dios. Y recordar que la “fe” es un don o talento que Dios nos da para que lo trabajemos.

¿Qué tan grande es tu fe? ¿Te interesas por acrecentarla? ¿Cómo lo haces? Dios te dé su Gracia y aumente tu fe.

Quiero aprovechar para agradecer a las comunidades de Ntra. Sra. de Guadalupe en Naica, Cristo Rey en Delicias, Ntra. Sra. de Guadalupe en Delicias y San Marcos Evangelista en Saucillo, donde tuve la dicha de poder colaborar en varias ocasiones celebrando la Misa. En algunas partes no pude despedirme antes de venir a la nueva parroquia, San Rafael Arcángel, donde el Sr. Arzobispo me ha designado. Muchas gracias a todos por su cariño y apoyo, Dios los bendiga. Me encomiendo a sus oraciones.

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