Reportajes

“De muchísimas formas Dios nos atrae”

Entrevista con el P. Sergio Chavira, MG (parte 2)

Por: Cristina Alba Michel

Padre Sergio, ¿cómo ha sido recibida la presencia de la Iglesia católica en Hong Kong?

“Hong Kong es una ciudad, hagan de cuenta, como Chihuahua -aunque mucho más grande y poblada-. Somos 7.5 millones de hongkoneses y, de ellos, 400 mil, aproximadamente, son católicos. La gente en general acepta a los padres extranjeros que viven ahí, como también acepta a los padres chinos. Lo que pasa es que las escuelas en Hong Kong, como sucede en muchas partes del mundo, las mejores son las católicas y las cristianas. Entonces a los hongkoneses les atraen mucho estas escuelas por la buena educación, y aunque no sean católicos, sí quieren que sus hijos se eduquen en esas escuelas católicas. Y muchas veces, por la gracia de Dios, el muchachito que cursa desde la primaria, secundaria, prepa, aunque quizá nunca se hizo católico, llegado el momento de casarse se consiguió una novia católica. Y el muchachito dice: ‘yo estuve 15 años con ellos… pues me bautizo’. ¡La gracia de Dios actúa de muchas maneras, Dios es tan misericordioso, tan amoroso, que los atrae! Nos atrae a todos de muchas maneras. Los mismos papás de los muchachos, porque el hijo va a entrar en la escuela católica -y aunque no es requisito, sí es un plus para ingresar el que los papás sean católicos- a veces se bautizan. Hay muchísimas formas de las que Dios se vale para atraernos: intereses académicos, económicos, lo que sea; la gente va abriéndose al llamado de Dios. Y el Sacramento actúa.

Claro que los que piden bautizarse, también en estos casos pasan por año y medio de catequesis, y en ese tiempo, Dios obra en el alma de esa persona, y muchos se comprometen. Cada caso es un mundo, el Señor sigue actuando. Y aunque también hay los casos opuestos, que una vez conseguido el objetivo se desentiendan del catolicismo, no es así en la mayoría”.

Parroquia de la Santa Cruz, Hong Kong

-¿Qué es lo que hace usted allá?

“Por lo pronto, aquí en Chihuahua disfrutando de tres meses de vacaciones. Cada tres años venimos a la Patria durante tres meses, los cuales dedicamos así: uno a estudiar, otro en el Instituto de los Misioneros trabajando en atraer vocaciones y en asuntos administrativos; el tercer mes, en casa con la familia. Pero allá, en Hong Kong soy vicario parroquial, actualmente en la parroquia de la Santa Cruz con un párroco chino, el padre Peter Leung. Fue en mi anterior parroquia, la del Rosario, donde conocí al hoy seminarista Ben. En Hong Kong, igual que aquí, hago lo que se hace en una parroquia normal, la diferencia es que allá, en los funerales, bodas o bautizos, los asistentes, en su gran mayoría no creyentes, tienen la oportunidad de escuchar el mensaje de amor de Jesús. ‘Jesús nos llama, Jesús está ahí por ti -y les señalamos la Cruz-. Aunque no lo conozcas, Él murió por todos’. Y así poco a poquito se va sembrando la semillita. ¿Qué cae, qué produce?, eso ya es cuestión de Dios”.

¿Es normal, o hay tolerancia, cuando uno de la familia se hace católico?

“Normal, no tanto. Se tolera. A veces hay oposición. Hay esposas que se convierten y son muy dinámicas en la Iglesia. Los esposos les reclaman que pasan mucho tiempo en el templo, ‘descuidas todo, la casa, etc.’. A veces es un triunfo que uno de la familia sea católico, aunque el resto no lo sea. Hay de todo, es hermoso esto”.

-Hermoso, como la levadura que fermenta toda la masa

“Sí, el hijo converso… Escribí al respecto un pequeño artículo sobre un muchacho. Los papás no católicos, la hermana coqueteando con las Iglesias cristianas sin definirse por ninguna. El muchachito, en la escuela, estaba con el Opus Dei, y sin ser bautizado iba a Misa en la capilla de la escuela. Un muchacho excepcional, tiene apenas 21 años. Total que después de unos meses de ir a Misa, el padre le llamó: ‘Oye, no eres católico, ¿te interesaría entrar a la Catequesis?’. El muchacho respondió que ya estaba en la de su parroquia. Por fin se bautizó hace 4-5 años; los papás no se opusieron. Yo lo conocí un año después de su bautizo como monaguillo en mi parroquia y me dijo: ‘Padre, yo quiero entrar al Seminario’…. ¡recién bautizado ya tenía ese deseo de seguir a Jesús! Porque él veía que en la escuela los padres se dedican 100% a los alumnos, y él pensaba: ‘Si ellos lo hacen por amor, yo también puedo hacerlo’. Ahora Benedict Shum -Ben- está en el Seminario en Filosofía. Son los caminos de Dios. Los papás le apoyan y confiamos en Dios en que ellos también se conviertan y se bauticen'”.

Además de vicario, ¿qué otras actividades ha desempeñado allá?

“Llegué en el ’97 a aprender el suplicio de la lengua. Estuve dos años en la escuela de tiempo completo; no había aún oportunidad de estar evangelizando, sólo estudiar día y noche. Los fines de semana ayudaba a los padres Misioneros de Guadalupe en las parroquias, celebrando Misa en inglés. Terminado el curso de chino me integré a una parroquia.

También ayudo en las cárceles, visito enfermos en los hospitales para llevarles los Sacramentos, aparte de la dirección espiritual a algunos de los diversos grupos parroquiales”.

“NIÑOS Y JÓVENES, ANÍMENSE A DECIRLE ‘SÍ’ A JESÚS”

¿Cómo fue el aprendizaje del idioma?

“Durante los dos años de cantonés sí hubo momentos de mucha frustración y de mucha oración, pidiéndole a Dios que me diera paciencia para aprender esa lengua tan ‘endiablada’. Dios me lo concedió a través de un sacerdote, quien me aconsejó que no me comparara con los otros compañeros del curso, que le echara ganas y llevara mi propio paso. A partir de entonces me vino una gran calma y seguí adelante. No hablo el mejor cantonés -se ríe con ganas-, ¡pero no me he rajado!”.

Cardenal John Tong Hon

-¿Qué nos puede contar sobre las cárceles?

“Especialmente durante el Año de la Misericordia, el Obispo de Hong Kong -Cardenal John Tong Hon- nos pidió a los misioneros de diferentes lenguas, razas y colores, que fuéramos a las cárceles para escuchar confesiones. Hay en ellas muchos, muchos sudamericanos, por la droga. Llegan de Colombia, Perú, México, etc. con droga en sus maletas; creen que no habrá problema en el aeropuerto… y llegan a la cárcel. ¡Son condiciones tremendas! Muchachos de 18-20 años, a veces un poco mayores, por medio kilo de droga les dan 17 años. El Obispo nos pidió hablar con ellos… necesitan una palabrita de Dios”.

Los niños y los jóvenes chihuahuenses, ¿cómo pueden ser misioneros?

“A los niños, quiero contarles que cuando yo tenía unos 7-10 años, se nos inculcaba ser misioneros en los detallitos de la vida ordinaria, como pedir perdón a quien ofendimos; reflejar el amor de Dios con actos tan sencillos como una sonrisa, es evangelizar, es misionar, es un acto de amor en el cual expresas que tú vives con el amor de Cristo en el corazón. Los MG tenemos un club de niños en la revista Almas, siempre publicamos algo para los niños. A los niños y a los jóvenes, les quiero decir que somos bautizados, pero no para quedarnos solos con ese regalo sino para compartirlo en la casa, en la escuela, con los vecinos y con los necesitados. Anímense a decirle sí al llamado de Jesús, a seguirlo para llevar su amor a muchas partes en donde nunca han escuchado hablar de Dios”.

¿Un mensaje para las familias, padre?

“Cuando la familia reza unida, eso se queda en el corazón de los hijos. Así lo hacíamos con mi abuelita, que nos llevaba a Misa allá en Camargo. Íbamos todos los primos juntos, rezábamos el Rosario hincados, sufriéndolo -se ríe de nuevo-. Pero todo eso se queda; los actos de la abuela, con mucho amor, tratando de infundirnos el amor de Dios, se quedan”.

¿Los bautizados somos sacramentos para los no creyentes?

“Exacto, ¡qué bonito! Somos sacramentos. Somos presencia viva de Jesús para los demás. En China, como en mi caso, o en la casa: la esposa cuando cocina es misionera; cocer frijoles, sonreírle al marido que se olvidó el aniversario de bodas, etc. ¡Somos misioneros por el amor que le ponemos a lo que hacemos! Somos sacramentos del amor de Cristo para quienes nos rodean. Pero tenemos que vivir una vida que refleje la fe, demostrar la fe con obras. Jesús me salvó a mí y yo le ayudo a la salvación de mi esposo, de mis hijos, los vecinos…

Por eso nos vamos a otros países en la misión de la Iglesia, vamos a todo mundo a llevar la Buena Nueva. Los musulmanes, y otros, nos rechazarán, pero ahí estamos dando testimonio y orando por todos”.

El P. Sergio conoció en persona a Santa Teresa de Calcuta, ya que hizo experiencia de formación con los Misioneros de la Caridad por ella fundados.

¿Tiene algún recuerdo especial que quiera compartir con los lectores?

“Sí, yo me siento bendecido. En mi anterior entrevista, enfaticé mis raíces con los Misioneros de la Caridad de la Madre Teresa, Santa Teresa de Calcuta. Traigo la vocación, como ya dije, desde el seno materno, pero va uno oponiendo resistencias. Cuando al fin respondí al llamado, el conducto del que Dios se valió fue Madre Teresa, a quien tuve la gracia de conocer en Calcuta. Ella me cautivó. Su invitación a trabajar con ellos, los Misioneros de la Caridad, la tomé como una invitación de Dios: ‘Madre, ¿qué puedo hacer por usted?’ -le pregunté en 1985. Ella me respondió: ‘Tú deberías estar trabajando con nosotros en México’. Lo tomé como de Dios. Dios me invita, ‘última llamada. Se cierra el telón’. Entré en 1989 y salí dos años y medio más tarde, pero esa vez con la bendición de Madre Teresa, que entonces estaba en Tijuana. Fui con ella a decirle: ‘Madre, triste estoy porque me dijeron los padres que este no es mi camino, tengo que partir’. Entonces me dijo la Madre estas hermosas palabras: ‘Hermano, no te preocupes, el Espíritu Santo te va a guiar, te va a llevar a otro puerto’, al que llegué en 1992. ¡Ese puerto fueron los Misioneros de Guadalupe!”.

¿Cómo se ha sentido en sus vacaciones en México?

“He pasado muy bien estas vacaciones. Esta vez pedí a mi Padre Superior más tiempo en Chihuahua, porque mi madre ya está muy grande. ¡Tiene 93 años! Él me dijo que era una bendición tenerla: ‘disfrútala’. Por eso me dio dos meses aquí, en Chihuahua, y un mes en Guadalajara y CDMX”.

El P. Sergio Chavira, MG, se regresa a su misión en Hong Kong el 31 de octubre. Por parte nuestra, agradecemos de nuevo su valioso tiempo para compartir con nosotros un poco de su vida misionera. ¡Dios le bendiga y le proteja!, y cuente con las oraciones de la Iglesia.

Foto2: Cardenal John Tong Hong

PIE FOTO: Parroquia de la Santa Cruz, Hong Kong

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