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Analizan retos en la formación sacerdotal

Reunión Provincial de Obispos en Parral

Por: Karen Assmar Durán

La ciudad episcopal de Hidalgo del Parral fue sede los días 16 y 17 de septiembre de la Reunión Provincial de Obispos, que ordinariamente se lleva a cabo cada dos meses en una de las seis diócesis de que se compone la Provincia Chihuahua, y donde se reflexiona sobre temas dados por un programa ya definido.

En esta ocasión la temática fue “Los retos para la formación inicial y la formación permanente”, por lo que se convocó a los sacerdotes responsables de los seminaristas (en su mayoría rectores de Seminarios) y a los de la Dimensión de Formación Permanente del Clero en Chihuahua, Juárez, Tarahumara, Nuevo Casas Grandes, Cuauhtémoc-Madera y la anfitriona Parral.

Para Notidiócesis el rector del Seminario Conciliar de Chihuahua, P. Leopoldo Prieto Rivero, compartió que quienes acompañaron a Mons. Constancio Miranda Weckmann fueron él y el P. Gerardo Moya, y que la reunión inició con la santa Misa de recepción en el templo San José, en la cual el Obispo de Parral, Eduardo Carmona y Ortega expuso en su homilía una excelente síntesis del Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, elaborado por la Conferencia del Episcopado Mexicano con ocasión de los 500 años del Acontecimiento Guadalupano y los 2000 años de la Redención, y hacia el cual deben tender todos los Proyectos Diocesanos de Pastoral.

En cuanto a lo visto de la formación permanente se habló sobre las diferencias generacionales entre sacerdotes, los nuevos lenguajes, desarrollar la empatía “para escucharnos, comprendernos, acompañarnos”, la fraternidad y comunión que deben existir, hablar siempre en positivo sobre la pastoral presbiteral y programar una futura reunión provincial del Clero. Por su parte, en su análisis y como resumen de lo reflexionado en torno a las dimensiones humana, pastoral, espiritual y académica de la formación inicial, los rectores elaboraron un Decálogo que se presenta a continuación:

Decálogo para la Formación Inicial

1. Acompañamiento humano-afectivo y formación en el trato con la mujer, que acompañe el desarrollo humano sano de cada seminarista.

2. Trabajar el cultivo de hábitos básicos: administración del tiempo, disciplina, uso del celular, puntualidad…

3. Promover una renovada amistad y fraternidad desde el Seminario para la vida sacerdotal.

4. Re-proponer la ascesis como camino probado para fortalecer la voluntad y para la adquisición de las virtudes que se esperan en el discípulo.

5. Trabajar la identidad cristiana y sacerdotal desde la vida interior hacia las convicciones. Aprender a orar y la oración litúrgica como motivación a la vida toda.

6. Atender a la importancia del discernimiento en todo momento, mirando no sólo a qué me llama Dios, sino cómo me llama, de qué manera vivo mi llamado.

7. Identificar a los sacerdotes párrocos que puedan acompañar los procesos formativos en el ámbito pastoral y a los futuros formadores para prever si quieren servir en el Seminario y si tienen las cualidades requeridas para ello.

8. Ir permeando la dimensión pastoral con el Proyecto Global de Pastoral, pues entre los seminaristas de hoy están los sacerdotes del futuro próximo.

9. Formar hombres de reflexión y criterio que sepan discernir los acontecimientos del momento presente a la luz de la fe cristiana con las herramientas intelectuales que se les ofrecen.

10. Contribuir más concienzudamente al perfil sapiencial del pastor.

El P. Polo finalmente señaló que les faltó tiempo para elaborar los decálogos para el “buen seminarista” y para el “padre formador”; no obstante, la reunión fue en todo “muy enriquecedora”, “fraterna”, “cordial”, y manifestó su profundo agradecimiento con la Diócesis parralense por el buen trato recibido.

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