Dos Culturas, Miscelánea

Tareas pendientes de los mexicanos

Dos Culturas

Por: CRISTINA ALBA MICHEL

Mes de la Patria

México, en las evaluaciones de la ONU y otras organizaciones en distintos rubros, ocupa varios vergonzosos primeros y últimos lugares. Somos todavía el primer lugar en obesidad infantil y el segundo en obesidad de adultos (destacamos que Chihuahua se gana el primer lugar a nivel nacional en ambos casos), ¡y cómo no!, si somos el país que más chatarra consume.

El nuestro es todavía el país más corrupto del mundo y no únicamente a nivel gubernamental; a final de cuentas, los gobernantes surgen de entre los ciudadanos.  Es el nuestro el país que más incrementó en diez años el número absoluto de homicidios en el hemisferio norte. En 2018, México era la zona de conflicto más mortal del mundo después de Siria, país que aún sufre los estragos del terrorismo y la guerra.

En cuanto a últimos lugares, los tenemos en calidad de la educación -lugar 57 de 70-, Estado de Derecho, competitividad, rendimiento y prestación efectiva de servicios, esperanza de vida y más.

Hay todavía algo peor, lo que justamente quiero señalar aquí: en México no hacemos felices a nuestros niños y jóvenes. De 2015 hasta febrero del presente año el número de denuncias por violencia familiar aumentó 40% en todo el país, en algunos estados un 800% y en la mayoría más del 100%. La violencia intrafamiliar, según las autoridades de salud, se refiere a “actos u omisiones, únicos o repetitivos, cometidos por un miembro de la familia, en relación de poder y en función del sexo, la edad o la condición física, contra otro u otros integrantes de la misma, sin importar el espacio físico donde ocurra el maltrato físico, sicológico, sexual o abandono”. Si tiene alguna duda, consulte a un especialista en el tema, pero no se quede callado.

Además, a la violencia intrafamiliar hemos de añadir que México ocupa un deshonroso primer lugar en tráfico sexual de niños y turismo sexual.

Por casa se empieza…

Cápsulas

Los niños y adolescentes son las víctimas más numerosas de las miserias, carencias, tráficos y guerras adultas. Las leyes, hechas por adultos, en los casos de violencia contra la infancia siguen favoreciendo a los adultos. Ni les cuento qué sucedería si se baja, más todavía, la edad de consentimiento sexual de los niños (recuerden que por niños consideramos a personas antes de los 18 años de edad) o se amplían los supuestos “derechos sexuales de niñas, niños y adolescentes”, lo cual sería un crimen añadido.

Algo debe hacerse. Para empezar, no porque sea algo “tan feo” miremos a otro lado o finjamos que todo está bien, que estamos felices, felices, felices.

En otro tema y para aclarar dudas: ni soy del pañuelo verde ni simpatizo con el movimiento. Me pongo el pañuelo azul aunque no siempre estoy de acuerdo con los modos que algunos azules ejercen con otras personas. Si Martin Luther King y Mahatma Ghandi consiguieron lo que consiguieron, fue por ser constructores de paz, no de venganza. La paz es camino, es trabajo y perdón.

Familia, ayúdate o pide ayuda

Cada año más de 4.5 millones de niñas y niños en nuestro país son víctimas -específicamente- de abuso sexual, otorgándole a México -según dijimos antes- el primer lugar mundial en este tipo de delitos. El estado de Chihuahua ostenta el tercer lugar nacional.

Leyendo los datos, asusta pensar que se trata de un delito poco denunciado, por la vergüenza de la víctima a hacerlo o por el ocultamiento que las personas de su entorno se empeñan en mantener. Así que adivinen: el número real es mucho mayor, y no estamos incluyendo aquí el tráfico o el turismo sexual de niños, sino únicamente actos que forman parte de la violencia intrafamiliar o de entornos familiares al niño, como la escuela y otros.

Los especialistas en el tema expresan que a un niño -o niña- le toma 20 años poder hablar del tema, ¡20 años!, ¡y en México estos delitos prescriben en cinco o diez años, según cada legislación estatal! Para colmo, de cada mil denuncias sólo una llega a condena. Y para más colmo se trata de condenas leves, porque éste no está aún tipificado como delito grave.

¿Quién atenta contra los niños?

La mayoría, alrededor del 80%, se trata de familiares directos de las víctimas, por eso es que se incluye, como ya lo hemos citado, dentro del grupo de delitos de violencia intrafamiliar. Les siguen los maestros, entrenadores u otro personal dentro del ámbito escolar. En la adolescencia comienza a aparecer más a menudo el acoso o el abuso en el ámbito social más amplio.

Debemos destacar que, pese a ese primer lugar mundial que ocupa México en cuanto a abuso sexual infantil y adolescente, al mismo tiempo tiene los presupuestos más bajos para combatir tan grave problema. Solamente el 1% de los recursos destinados a la infancia se dedica a prevenir los casos y proteger a las víctimas. Por lo pronto, este mes de septiembre de 2019, esperamos que la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia del Senado presente el prometido paquete de reformas legales para combatir tan lamentable situación. Y esperamos que en el paquete no incluyan los consabidos y promovidos por la ONU “derechos sexuales de los niños y adolescentes” que ya son una realidad en algunos estados o ciudades por todo el mundo. ¡Familia, despierta y ayúdate!

Fuentes: La Jornada; Animal Político, Excélsior, INEGI, UNICEF, OCDE, www.espaciomex.com

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