Santo de la Semana

San Nikita

Nikita, llamado también Nicetas, probablemente nació en Budjak (un antiguo territorio ubicado en la actual Bulgaria), en las riberas del río Danubio, en las márgenes del Imperio Romano oriental. Pertenecía a la tribu tervigiana del pueblo godo; es decir, alguno de los muchos grupos étnicos de origen germano que los griegos y romanos denominaron “bárbaros”.

Señala su Vita, escrita hacia el siglo V, que Nikita era un guerrero cuando se convirtió a la fe cristiana y fue bautizado por San Teófilo de Gothia, uno de los obispos asistentes el año 325 al Concilio Ecuménico de Nicea y de quien sería, a partir de entonces, compañero en la misión, evangelizando principalmente entre los godos asentados sobre el litoral norte del Mar Negro.

De otro brillante misionero entre los godos llamado Ulfilas, sucesor de San Teófilo y traductor de la Biblia a la lengua gótica, recibió el orden sacerdotal. Y aunque los gobernantes godos no eran cristianos, la situación de los creyentes se podría considerar como buena.

Sin embargo, las luchas fratricidas entre los reyes godos Fritigerno (cristiano) y Atanarico (pagano), ocasionaron que a la derrota del primero, el año 370, el segundo se dedicara a perseguir violentamente a los cristianos.

Así, por orden de Atanarico, fue llevado sobre una carreta un ídolo pagano por todas las ciudades y aldeas del reino donde se sospechaba que hubiese cristianos; todo aquel que se negara a adorar al dios era de inmediato condenado a muerte. El método que más utilizaron para ejecutar en masa fue encerrar a los cristianos confesos en casas o iglesias tapiadas a las que prendían fuego.

En el ejército de mártires que glorificaron a Dios al confesar su fe en Cristo figuró Nikita, quien denunció la impiedad y crueldad del rey y exhortó a los fieles a mantenerse firmes en la fe contra la idolatría.

Narra la Passio del mártir que el diablo, en forma de un ángel, le inducía a sacrificar a los ídolos paganos para salvar su vida; mas, gracias a la asistencia del Arcángel San Miguel y por medio de la oración, logró vencer tal tentación y, tras sufrir varios tormentos, Nikita selló su fe y su obediencia con su sangre, purificándose de toda culpa al morir en el fuego para entrar triunfante a la vida eterna, el 15 de septiembre del año 372.

Su cuerpo prodigiosamente no se quemó, sino que fue recuperado por su cristiano amigo el comerciante Marian, quien le llevó a su hogar en Mopsuestia, en Cilicia (actualmente territorio turco), para darle cristiana sepultura. En este mismo sitio fue edificado en su honor un santuario, al que peregrinaban gran cantidad de fieles atraídos por su fama de santidad y los muchos milagros que se verificaron en su tumba.

En el siglo XII sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla y al día de hoy día se encuentran en el monasterio cristiano ortodoxo serbio de Visoki Dechani, en Kosovo, que es considerado patrimonio de la humanidad.

Su festividad litúrgica se conmemora el 15 de septiembre.

San Nikita el Godo

(+372)

Guerrero, misionero, sacerdote y mártir, que habiendo pertenecido a la tribu pagana de los godos, tocado por la luz de Cristo se hizo bautizar, convirtiéndose en un incasable evangelizador entre los suyos. Fue por su fe que el rey Atanarico, perseguidor de los cristianos, le mandó morir en la hoguera.

También es llamado Nicetas, venerado tanto por católicos como por ortodoxos, principalmente de las Iglesias Rusa, Serbia y Ucraniana; asimismo, los griegos le inscribieron en la categoría de los “megalomártires” (grandes mártires).

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