Artículos, Caminando con el Papa

Orar por quien sufre

Caminando con el Papa

Por: Cristina Alba Michel

I. El Papa y el Evangelio

Orar por quien sufre

1. La mañana del 21 de agosto, durante la audiencia general celebrada en el aula Pablo VI, una niña mayorcita subió las escaleras del estrado donde el Papa se sienta para impartir su Catequesis y estrechó su mano. Los responsables de la seguridad se sorprendieron, como que no sabían qué hacer. El Santo Padre les pidió: “Déjenla tranquila. Dios habla por medio de los niños”.

Le permitieron seguir jugando, corriendo y batiendo palmas en la misma tarima, con cierta inconsciencia, ajena a lo que pasaba en su entorno. El Papa prosiguió con su Catequesis.

2. Al final, Francisco pidió a todos los presentes rezar por esta chica “tan bella… víctima de una enfermedad, no sabe lo que hace” y por sus padres. Aprovechó para recordarle a todos: “siempre que vemos a una persona que sufre, debemos orar. Yo pregunto una cosa, pero cada uno responda en su corazón: ¿He rezado por ella, viéndola, he rezado para que el Señor la cure y la proteja? ¿He rezado por sus padres y por su familia? ¡Que esta situación nos ayude siempre a hacernos la siguiente pregunta!: ¿he orado por esta persona que he visto, que se puede ver que está sufriendo?”.

3. Hay otras personas en nuestras sociedades, tal vez pasan junto a nosotros en la calle, o viven en la misma casa. Son personas que agreden, que piensan y lo manifiestan con odio, cosas opuestas a la razón y a la fe; esas personas golpean con sus palabras, con sus gestos, con sus ademanes: son personas heridas. Pueden estar enfermas de soledad, de vacío, de rencor tal vez.

El consejo del Papa vale también para estos casos y así, al encontrarse con estas personas, bueno será no entrar en discusiones estériles, no devolverles mal por mal. Si no hay un verdadero motivo para detenerlas, para responderles, es mejor dejarlas ir. Pero eso sí, ¡nunca las dejen ir sin una oración de su parte! Muchas veces, con tan sólo fijarse un poquito con verdadero interés, se puede ver que esas personas enojadas y agresivas están sufriendo.

II. Glosas y comentarios

El programa pontificio

1. También los fariseos y otros personajes importantes se molestaban cuando Jesús les recordaba la necesidad de convertirse. Cuando decía que estaba aquí no por los “justos” sino por los “pecadores”, sentían un tirón de orejas.

Hoy sucede igual. Por eso cuando Francisco dice que el sábado se hizo para el hombre y no al revés -esto es, cuando llama a la conversión pastoral-, se enojan quienes creen en la necesidad de “salvar la doctrina, la Iglesia y a Dios de las ‘garras'” de este Papa. Les importa más la ley que las personas.

2. Esa conversión pastoral, ¡para colmo!, es el programa de este pontificado. Así lo confirman los documentos magisteriales Evangelii Gaudium, Amoris laetitia, Gaudete et exsultate, Christus vivit… La misma encíclica Laudato si’ y las cartas apostólicas que dan normas para sanear las finanzas vaticanas. Vaya dolorosa intromisión. Por eso se preguntan escandalizados: “¿Pero qué ha querido hacer este Papa? Ni es teólogo ni especialista en nada”.

Lo que ha querido hacer desde el principio, es “que la Iglesia cambie para llevar el Evangelio al corazón de la humanidad contemporánea”. ¿Cómo?

3. ¡Ajustando Aparecida, de la Iglesia latinoamericana, a la Iglesia Universal!, “que se llama ‘conversión pastoral’. Es la respuesta necesaria de la Iglesia a una sociedad líquida y tecnocrática. Ante el colapso de las instituciones, la disolución de los lazos humanos, la Iglesia tiene necesidad de volver a su mensaje central, que es la misericordia de Dios, y de responder con hechos concretos a las necesidades urgentes, físicas y espirituales, especialmente de los ‘descartados'”. ¡Y encima le dice “‘no’ al intento de recuperar espacios de influencia desde el estado y la sociedad”! Es decir, cuando el Papa Francisco habló de una Iglesia pobre para los pobres, ¡lo decía en serio!, ¡qué horror!

4. Y aunque Aparecida no cambia la doctrina, representa “un cambio de enfoque sustancial” que los detentadores del poder -eclesial y financiero- no quieren soltar por nada del mundo. Pero ahí va adelante, Latinoamérica, el rostro de la pobreza pero también, todavía, el rostro de la alegría del Evangelio versus un sistema monárquico eclesial y ultra capitalista mundano.

Por eso le llaman comunista. (Continuará).

Pensar

La V Conferencia general de América Latina y el Caribe tuvo lugar en el Santuario de la Virgen Aparecida, en Río de Janeiro. Fue inaugurada por Benedicto XVI el 13 de mayo de 2007 -Nuestra Señora de Fátima- y concluyó el 31 de mayo -la Visitación- del mismo año.

En 2005 decía Benedicto XVI: “Un marco mariano rodea al Concilio. En realidad, mucho más que un marco: es una orientación de todo su camino”. Lo mismo podemos aplicarle a Aparecida, realizada bajo el signo de María.

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