Dos Culturas, Miscelánea

Ora, comprende, ama

Dos Culturas

Por: Cristina Alba Michel

Yo protesto

1. Con el alma en un hilo. Así nos quedamos cada vez que uno de nuestros familiares debe salir de viaje por carretera, o cada vez que una de nuestras jovencitas sale de la casa: “¿van a volver?”, es la incertidumbre. “¡Dios, que retornen con bien!”, es la oración que brota de los labios.

No importa si es de día o de noche. Ya no importa. A cualquier hora es exponerse a no regresar.

Cada día, a través de las redes sociales y en los postes de la CFE pegan alertas de personas desaparecidas. Esto sucede en todo el país y de manera alarmante en la Ciudad de México.

2. Por ello sería una pena que el justo reclamo de grupos feministas que el 16 de agosto marcharon pidiendo el cese de esa violencia asesina y de la impunidad y complicidad de algunas autoridades, se perdiera. En efecto: una protesta para recordar a las jóvenes violadas y asesinadas en nuestro país, terminó en actos de violencia. Las organizadoras dicen que convocaron a una marcha pacífica y que personas ajenas a su colectivo la desvirtuaron.

Resultaron agredidos una reportera y dos reporteros, incendiaron una estación de policía, quemaron vehículos y negocios, pintaron monumentos, portaron carteles de odio contra TODOS los hombres, etc.

En las redes sociales mucha gente hizo saber su desacuerdo: la violencia no me representa. Y tienen razón. Pero no la tienen. ¿Cómo?

3. No tienen razón porque muchos, sin comprometerse a nada, se dedicaron a ofender por su parte a las chicas asistentes sin considerar que su reclamo es justo aún cuando los modos debieran ser otros.

Pero sí tienen razón porque es de todos sabido y lo experimentamos diariamente a nivel personal, familiar, nacional e internacional, que la violencia engendra violencia, destrucción, derrota y muerte.

Sí tienen razón porque, si las chicas se reunieron para pedir justicia, seguridad y paz, ¿por qué ofendían a todos los varones y por qué pedían, algunas de ellas, el ‘aborto libre y seguro para todas’?

Si quieres paz, constrúyela; si quieres justicia, sé justo; si quieres vivir tranquilo y seguro, deja vivir a los demás tranquilos y seguros.

El cambio empieza en casa, contigo y los tuyos. También la justicia comienza allí; luego la paz se dará por añadidura.

Pero insisto: es tan grave lo que está pasando en México que no debemos perder el objetivo de esa marcha. Alguien sugiere: “Deberíamos convocar a una marcha por las mujeres y su dignidad, una en la que marchemos hombres y mujeres del brazo, en paz, unidos. Porque los hombres tenemos una madre, hermanas, hijas y la mayoría las queremos salvas”.

4. En cuanto al aborto, es otro tema, ¡y no es justo que el feminismo radical manipule a la opinión pública para sacar ventaja!, mucho menos en nombre de las víctimas por las que dicen luchar. Yo protesto por eso.

Ora, comprende, ama

1. Sabemos que el pañuelo azul es el distintivo de quienes luchan por la vida del ser humano no nacido y de su mamá. También debe ser el distintivo del respeto por toda persona humana y no debe convertirse en la señal de oposición y mucho menos de odio contra otras PERSONAS porque, si eso sucede, se desvirtúa su sentido. No es debido caer en aquello que se acusa. Si queremos vida hemos de darla, si queremos paz hemos de trabajar por ella, si queremos justicia seamos justos; así, lo que reclamamos a los demás, primero practiquémoslo nosotros mismos.

2. En cuanto al pañuelo verde, sabemos que es el distintivo de quienes buscan que el aborto legal se implante en México. El fin es malo, es inicuo, es injusto porque se busca convertir en ley o despenalizar la posibilidad de matar al ser humano más inocente y más indefenso que existe. Y además, contempla formas de practicar esa muerte de manera muy cruel, totalmente inhumana, con gran sufrimiento de ese pequeño ser. Así pues, de entrada, sentimos repudio por el pañuelo verde. PERO no es posible, no es debido, no es justo sentir repudio por las PERSONAS que portan el pañuelo verde aunque griten, ofendan, realicen desfiguros y atenten contra la paz pública en ocasiones. Tampoco cuando ofendan nuestros símbolos sagrados con el pretexto de que la Iglesia es la opresora de sus libertades.

3. Son detestables las ACCIONES que muchas de estas personas realizan: lo hemos visto en Argentina, en España, en Chile, Perú, México, Estados Unidos, Polonia y un largo etcétera. Entonces, ¿qué hacer?

Dice San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Esto es, mira el bien de tu hermano, partiendo de la verdad de tu hermano. Ora por él. Pide su bien verdadero. Construye, trabaja en la sociedad civil. Manifiéstate en paz, sin odio, sin rencor, sin violencia, sin faltas de respeto ni agresiones. Lucha para que las mujeres con un embarazo no deseado puedan sacarlo adelante con dignidad, alegría y esperanza; busca que se hagan leyes que penalicen a los violadores, a los perpetradores de injusticias, a los aborteros y a la mala gente que daña a las mujeres y luego las abandona. Ayuda a las instituciones que ayudan a estas mujeres. Adopta un bebé. Auxilia a tu prójimo en necesidad. Ora, ora, ora. Comprende. Y ama.

Cápsulas

Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman” (Lc 6,27-28). 

Share this Story
  • Dos Culturas Miscelánea

    Ora, comprende, ama

    Dos Culturas Por: Cristina Alba Michel Yo protesto 1. Con el alma en un hilo. Así nos quedamos cada vez que ...
Load More Related Articles
Load More In Dos Culturas

Check Also

El futuro de la Iglesia

Solemnidad de la Inmaculada Concepción Por: Cristina Alba ...

Anuncio