Miscelánea

La triple ministerialidad en el Diaconado

Diáconos y Misioneros

Por: Diác. Xavier Hurtado Licón

Con respecto al diaconado permanente, el Documento de Aparecida expresa lo siguiente: “Algunos discípulos y misioneros del Señor son llamados a servir a la Iglesia como diáconos permanentes, fortalecidos, en su mayoría, por la doble sacramentalidad del matrimonio y del Orden”. En cuanto al ministerio, subraya: “…son ordenados para el servicio de la Palabra, de la caridad y de la liturgia, especialmente para los sacramentos del Bautismo y del Matrimonio; también para acompañar la formación de nuevas comunidades eclesiales, especialmente en las fronteras geográficas y culturales, donde ordinariamente no llega la acción evangelizadora de la Iglesia”.

1. Diaconía de la Palabra: El diácono es proclamador de la Palabra, ministro de la Palabra, responsable de la homilía y catequesis, misionero.

Debe transmitir la Palabra de Dios en su ámbito profesional o de trabajo, ya sea con palabras o con su presencia activa en los lugares en que se forma la opinión pública. De este modo “es maestro, en cuanto proclama e ilustra la Palabra de Dios”.

2. Diaconía de la Liturgia: Es ordenado para servir en calidad de ministro a la santificación de la comunidad cristiana, en comunión con el Obispo y los presbíteros.

En sus funciones ayuda al Obispo y a los presbíteros en las Celebraciones, es ministro del Bautismo, con la debida facultad preside la celebración del Matrimonio fuera de Misa e imparte la bendición nupcial en nombre de la Iglesia. Así, es “santificador, en cuanto administra el sacramento del Bautismo, de la Eucaristía y los sacramentales, participa en la celebración de la Santa Misa en calidad de ‘ministro de la sangre’, conserva y distribuye la Eucaristía”.

Se le puede confiar la Pastoral Familiar y la de Enfermos, presidir las Exequias, es ministro de los Sacramentales y le obliga celebrar la Liturgia de las Horas.

3. Diaconía de la Caridad: Son servidores del pueblo de Dios, del servicio de la Caridad y la administración de los bienes. Dicha función “comporta también un oportuno servicio en la administración de los bienes y en las obras de caridad de la Iglesia”; por tanto, pueden ser elevados a ciertos cargos diocesanos como el oficio de ecónomo o consejero para asuntos económicos o de Pastoral.

Fuentes:

-Congregación para el Clero (1998). Directorio para el Ministerio y la Vida de los Diáconos Permanentes, nn. 22-39.

-Conferencia del Episcopado Mexicano (2014). Directorio para el ministerio y la vida de los Diáconos Permanentes en México, nn. 28.34-76.

-V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (2007). Documento de Aparecida, n. 205.

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