Comentario al Evangelio

La fe es un camino

Comentario al Evangelio del XXIII Domingo Ordinario (Lc 14,25-33)

Por: Mons. Luis Martín Barraza Beltrán

Tener fe significa ser discípulo de Jesús. De este modo la fe no es sólo algo que se posee, sino también algo que se va aprendiendo. El seguimiento de Jesús es lo definitivo para el verdadero creyente. En el texto que meditamos, seguir a Jesús, está por encima de las relaciones familiares: “Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre o a su madre…”. En otro texto, el del joven rico, el seguimiento de Jesús es más importante que cumplir exteriormente los mandamientos, más aún que vender todos los bienes y repartirlos a los pobres: “…luego ven y sígueme” (Mt 19,21).

En el evangelio de San Juan, Jesús resuelve una dificultad que le presenta Pedro acerca de Juan, que tal vez refleja algún conflicto entre las comunidades fundadas por uno y otro, con las siguientes palabras: “Si yo quiero que este viva hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú sígueme” (Jn 21,22). El seguimiento de Jesús está, también, por encima de divisiones y conflictos. Si seguimos a Jesús, las relaciones familiares se llenarán de armonía, cumpliremos todos los mandamientos y nuestra vida se llenará de solidaridad con los que más lo necesitan y se podrá superar cualquier división.

En el fondo de todo el Evangelio sólo resuena la llamada de Jesús a seguirlo, aquella misma que lanzó a los pescadores que encontró a la orilla del mar de Galilea: “Síganme y los haré pescadores de hombres” (Mt 4,19). Todo el que anuncia el Evangelio, en última instancia, no hace otra cosa sino invitar a seguir a Jesús.

Nos hemos acostumbrados a ser religiosos cumpliendo ciertos requisitos, ciertas tradiciones; sin embargo, en el comienzo del cristianismo está la invitación a “caminar” detrás de una persona. La fe hecha de prácticas religiosas es a ratos o por temporadas, en cambio el seguimiento de Jesús es para siempre. Cuando se quiere vivir la vida al estilo de Jesús, necesitamos estar en continuo diálogo con él, en la oración, el discernimiento y la escucha de su Palabra.

Ser Iglesia significa ser llamados, y la llamada viene de Jesucristo a través de su Palabra, la vida y los Sacramentos. Necesitamos ser llamados continuamente para ser la Iglesia de Cristo, de otro modo nos volvemos una “empresa” distribuidora de productos religiosos. Creo que ya se deja sentir en la vivencia de la fe el problema del consumismo de cosas. Algo o mucho existe de consumismo en las cosas de Dios, “pagar” por medio de requisitos o tal vez de dinero un servicio religioso, que no me involucra en la comunidad, en la misión evangelizadora de la Iglesia, ni en la solidaridad organizada. Esto es porque está muy difundida la comprensión de la fe como prácticas religiosas y no como seguimiento de Jesús. Si la fe fuera simplemente cumplir prácticas religiosas, no habría dicho Jesús las parábolas del texto que meditamos.

La fe como seguimiento requiere pensarla muy bien, porque es una cuestión más grande que construir una torre o que ganar una guerra. ¿Por qué habría de hacer tantas advertencias Jesús, si la fe fuera simplemente seguir la corriente religiosa? ¿No serán estas parábolas una denuncia a una fe que no construye ni combate? 

Share this Story
Load More Related Articles
Load More In Comentario al Evangelio

Check Also

La misión del Bautista

Comentario al Evangelio del III Domingo de Adviento ...

Anuncio