Reportajes

El inicio de la vida humana

Retazos de una Conferencia de Bioética (parte II)

Para concluir la primera parte de la Conferencia, se vio que el fin último de la persona humana, según la Filosofía, es Dios. Aristóteles para nombrar a Dios, le llama la Causa de las causas, el Motor inmóvil pues mueve sin ser movido, causa sin ser causado y crea sin ser creado.

El hombre, al no crearse a sí mismo sino por Dios, está subordinado a Él. Según el principio filosófico de la participación, “en la medida en que lo inferior participe de lo superior, se plenifica y trasciende”. Por lo tanto, si quitamos a Dios -o la “duda razonable” sobre Su existencia-, cometemos el insulto más grande a la razón humana que se nos dio para buscar la verdad. Cuando esto sucede la vida se vuelve caos, y lo vemos. Como en álgebra, si falta un factor de la ecuación, ésta no se resuelve. Ahora, pasemos a la II parte:

1. ¿Cuándo comienza la vida humana?

-La evidencia científica afirma que la vida humana comienza desde la fecundación. El Dr. Jerome Lejeune, padre de la genética moderna, decía:

“En cuanto los 23 cromosomas del espermatozoide se encuentran con los 23 cromosomas del óvulo, toda la información necesaria y suficiente está allí, reunida en el ADN para determinar todas las cualidades de un nuevo ser humano. No se trata de una opinión, un postulado moral o una idea filosófica, sino de una verdad experimental. Afirmar que la vida humana comienza DESPUÉS de la fecundación no es científico, es una afirmación arbitraria, fruto de ideologías o intereses ajenos a la Ciencia”.

-Todas las células del cuerpo humano (menos el óvulo y el espermatozoide) tienen 46 cromosomas desde la concepción. Esto distingue a la especie humana de todas las demás especies porque el número y acomodo de cromosomas es distinto en cada especie. Por eso la primera célula o cigoto, con 46 cromosomas dispuestos característicamente, asegura que esa vida nueva es de la especie humana. Además:

-El cigoto es una célula única en su patrimonio genético, por tanto es un ser único e individual.

-Ese ser único e individual está vivo.

-Ese nuevo ser vivo es autónomo y se desarrollará linealmente, sin interrupciones.

-En resumen: la ciencia asegura que la primera célula o cigoto es humana, es individual, está viva y es autónoma. Luego, se trata de un ser humano desde la concepción, con dignidad y derechos.

Pasemos a la Filosofía:

2. ¿Desde cuándo el ser humano es persona humana?

-La Filosofía afirma que este nuevo ser humano, desde la fecundación, YA es una persona humana: porque pertenece a la especie humana con 46 cromosomas (recuerden que solamente las células sexuales, óvulo y espermatozoide. Tienen 23 cromosomas cada una, precisamente para completar 46 en la fecundación). Por tanto, si pertenece a la especie humana, tiene naturaleza racional y una dignidad intrínseca. Luego, es persona.

Ningún otro ser vivo tiene racionalidad, ningún otro ser vivo tiene igual número de cromosomas que el ser humano. Sólo el ser humano, la persona humana, posee derechos inviolables. 

-Nunca llegaría a ser persona si no lo fuera desde el inicio, porque “es lo que es, y no es lo que no es”. Lógico.

Me explico: ES un dátil, luego NO ES una manzana. El dátil nunca será manzana, aunque yo lo desee mucho.

-Una persona es una persona sin importar su tamaño. Desconocer al embrión o feto como miembro de la especie humana implica desconocernos a nosotros mismos.

Y añado ahora: “los términos embrión y feto no son ofensivos, simplemente designan dos etapas distintas del ser humano, la primera desde la fecundación hasta las ocho semanas cuando concluye la formación de todos los órganos y sistemas; la segunda hasta el momento del nacimiento. Médica y científicamente es correcto utilizar ambos términos. Coloquialmente, a esta nueva persona le llamamos bebé, niño, hijo, etc. NUNCA un cúmulo de células, pues nunca lo ha sido. Desde el comienzo de su existencia ha sido persona y siempre lo será” (N. de R.).

-Que la persona no nacida no pueda comunicarse como las demás personas, no significa que renuncie o no tenga derechos fundamentales.

Esto sí: a cada derecho, corresponde una obligación. Si la persona humana tiene derecho a la vida, entonces debe actuar para cuidarla. No existe, por tanto, el “derecho a la muerte”. Ni matarse ni matar. Recuerden: los derechos de la persona humana se fundamentan en la naturaleza humana dotada de racionalidad y dignidad.

-Existen hoy “filósofos” de la muerte, como Peter Singer y Tristan Engelhardt, quienes equívocamente separan los conceptos de hombre y de persona.

Afirma el primero: “no todos los seres humanos son personas”.

Asegura el segundo: “no todas las personas humanas son seres humanos” (con esto se refiere directamente a los simios y al proyecto “gran simio”, creado por Singer, que busca cambiar el concepto de persona para justificar el aborto, la eutanasia, la experimentación con embriones humanos, etc.).

-Pero, aunque no les agrade a los mencionados, la persona humana tiene una diferencia ontológica (es decir, relacionada con la naturaleza misma del SER) con los animales: La persona humana se conoce a sí misma, se nombra a sí misma, es consciente de sí misma (auto consciente). Nunca lo es ni lo ha sido ni lo será ningún animal.

-Al ser humano, por ser sujeto humano individual, persona, debemos reconocerle todos sus derechos. No hacerlo nos deshumaniza. Dijo Mark Hennaux: “El único modo de ser justo con la vida es respetar al más pequeño de los vivientes”.

Además, cuando la vida más frágil no es protegida, cualquier vida peligra. Un modo de juzgar la salud de una sociedad es midiendo su capacidad de proteger al más débil.

3. Los FALSOS postulados del Colegio de Bioética de México:

-“El embrión de 12 semanas no es persona porque no tiene vida independiente”.

-“El embrión humano no es persona porque es inviable totalmente fuera del útero”.

-“El embrión humano no es persona aunque tenga el genoma completo, porque eso sería aceptar como persona a cualquier célula u órgano del cuerpo humano” (N. de R.: el genoma completo del cigoto es totalmente diferente al genoma de las células de su madre y al genoma de las células de su padre, luego es un ser humano individual y, como tal, una persona humana única e irrepetible).

Reseña: Cristina Alba Michel.

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