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Aprovechemos la riqueza de la Vida Sacramental

Esta es nuestra fe

Por: Hno. Edwin Arnoldo Torres Lozano, MEAP

En esta serie denominada “Lo que les falta a los grupos no católicos”, hoy hablaremos sobre la Vida Sacramental.

Cuando hablamos de vida sacramental, no hay duda que a nuestra mente viene la palabra SACRAMENTOS, y no estamos mal. En realidad, se trata de una vida unida a Cristo, que es la fuente viva de todo sacramento, por tanto, una vida sacramental viene a ser aquella que está unida de forma activa a los Sacramentos, a Cristo. El motor y principio de esta vida es el Espíritu Santo, mediante el cual la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo toma fuerza.

Nos adentraremos al tema preguntándonos: ¿Basta la sola fe o decir acepto a Cristo como mi único Salvador para ser salvos? Si bien es cierto lo que dice San Pedro, que “no hay otro nombre por el cual podamos ser salvados” (Hch 4,12), cabría también preguntarnos: ¿Cómo nos salva Jesús? En concreto podemos decir que Él nos salva comunicándonos su propia vida a través de los Sacramentos. Desde esta perspectiva, podemos afirmar que los grupos no católicos carecen de esta gran riqueza que está en la Iglesia Católica. Y volviendo a la primera pregunta, es necesario aclarar que no basta la fe ni sólo decir que se acepta a Cristo como Salvador y ya se es salvo; si así fuera, ¡el Señor nos la puso muy fácil! Mas dice Jesús: “No bastará con decirme: ‘¡Señor!, ¡Señor!’, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo” (Mt 7,21).

En ese sentido es que decimos que los grupos no católicos carecen de mucho. Por ejemplo, la así llamada “Iglesia Luz del Mundo” (que en lo personal prefiero llamar denominación/denominaciones) fundada en Jalisco el año 1926 por el mexicano Eusebio Joaquín González, quien más tarde se haría llamar según él por voluntad de Dios Aarón Joaquín. Al morir éste en 1964, le sucedió su hijo Samuel Joaquín, quien construyó un templo que por su arquitectura es admirado por mucha gente de todo el mundo.

Entre las enseñanzas de esta denominación religiosa existen varios errores doctrinales; por ejemplo:

1. Creer y enseñar que en Dios hay tres nombres de una sola persona y no tres personas distintas, por lo que no sólo niegan la Santísima Trinidad, sino que afirman que en nuestro Señor Jesucristo hay dos naturalezas y que por eso hay dos personas, que una cosa es hablar con Jesús y otra sería hablar con Cristo.

2. El Espíritu Santo es como la fuerza de Dios y no Dios mismo.

3. El bautismo lo hacen en el nombre de Jesucristo y no con la fórmula trinitaria: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

4. Celebran la Cena del Señor una vez al año, ¡y lo hacen el día del nacimiento de su fundador!

5. Por supuesto, es obligación dar el diezmo, además de que no están de acuerdo con las imágenes y muchas cosas más.

En cuanto al tema que nos compete, los de la Luz del Mundo carecen de vida sacramental, pues no hay bautismo como lo mandó Jesús en Mt 28,29-20 (fórmula trinitaria), no hay Eucaristía, no hay Confesión ni Confirmación, Sacramentos que nos impulsan a llevar una vida dinámica unida a Cristo, además de que en y con ellos nos alimentamos y fortalecemos los cristianos católicos.

Amados hermanos, ¡sintámonos dichosos de tener esta gran riqueza en la Iglesia Católica!, pero también ¡mucho cuidado!, pues somos los hijos del gran Rey y no pocas veces andamos viviendo como limosneros, como por ejemplo cuando buscamos supuestos milagros o curaciones con hechiceros, brujos y/o visitando otro tipo de centros que se hacen llamar religiosos y que prometen a sus adeptos salud, amor, bienestar sin ningún esfuerzo, bueno, sólo aquel que conlleva desprenderse de suficiente cantidad de papel moneda. Éste es el caso de la mencionada denominación religiosa sobre la que hemos expuesto y que tiene millones de adeptos, y muchos más están emigrando a esa u otra denominación, ¿por qué?, no lo sabemos a ciencia cierta, pero en mi opinión y por mi experiencia al conversar con diversas personas que dicen haber sido antes católicas creo se debe a que no conocieron nuestra Iglesia, no se dieron cuenta de su riqueza, no tuvieron paciencia y perdieron la esperanza, porque muchos se han ido por resentimiento, otros por buscar curación-sanación y otros por amor al dinero, pero en su mayoría, con todo respeto lo digo, lo hicieron por ignorancia.

Concluyo señalando que la Iglesia es “mater et magistra” y como madre y maestra nos abraza y enseña el camino que debemos seguir para llegar a la meta final: Cristo.

-Sección a cargo de los Misioneros Apóstoles de la Palabra. Envíanos tu duda, sugerencia o comentario vía Facebook: Evangelio y cultura CDMX o al correo: evangelioyculturamedios@gmail.com

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