Catequesis

Ya no es vino, ya no es pan

Celebrar la fe

Por: Raúl Sánchez K.

“Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros” (Lc 22,19). San Cirilo declara: “No te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las palabras del Salvador, porque Él, que es la Verdad, no miente” (Mysterium Fidei,18; cf. Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae 3,q.75,a.1; San Cirilo de Alejandría, Commentarius in Lucam 22,19).

Conversión

“Mediante la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento. Los Padres de la Iglesia afirmaron con fuerza la fe de la Iglesia en la eficacia de la Palabra de Cristo y de la acción del Espíritu Santo para obrar esta conversión” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1375).

Eficacia

“No es el hombre quien hace que las cosas ofrecidas se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo, sino Cristo mismo que fue crucificado por nosotros. El sacerdote, figura de Cristo, pronuncia estas palabras, pero su eficacia y su gracia provienen de Dios. Esto es mi Cuerpo, dice. Esta palabra transforma las cosas ofrecidas” (San Juan Crisóstomo).

Cambio

“Estemos bien persuadidos de que esto no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendición ha consagrado, y de que la fuerza de la bendición supera a la de la naturaleza, porque por la bendición la naturaleza misma resulta cambiada…

La palabra de Cristo, que pudo hacer de la nada lo que no existía, ¿no podría cambiar las cosas existentes en lo que no eran todavía? Porque no es menos dar a las cosas su naturaleza primera que cambiársela” (San Ambrosio).

Trento

El Concilio de Trento resume la fe católica: “Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación“.

Presencia real

Es importante señalar que las apariencias de pan y vino no son solamente unas apariencias, que nada tengan que ver con el significado del sacramento; nunca hay que olvidar esta realidad sacramental son signo y símbolo de la presencia del Señor, aunque no símbolos vacíos sino significativos de una presencia que es verdadera, real y substancial.

No es indiferente que Cristo haya escogido estos signos, en los que Él mismo se nos hace presente como manjar, cargados de una riqueza bíblica que no hay que olvidar.

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