Santo de la Semana

San Guillermo Pinchon

Guillermo (Guillaume en su lengua natal) nació en 1184 en Saint-Alban, región de Bretaña y distrito de Saint-Brieuc (Francia). Fueron sus padres Olivier Pinchon y Jeanne Fortin, modestos campesinos que le educaron en virtud y piedad.

Cuando tenía 12 años de edad fue confiado para su instrucción al obispo Josselin de St-Brieuc, quien sabedor de sus cualidades no dudó en convertirse en su protector, proveyéndole de formación tanto en las Sagradas Escrituras, los Santos Padres y la Teología, como en ciencias y artes.

En 1207, con 23 años de edad, el obispo Guillaume II le ordenó sacerdote y le nombró canónigo de la Catedral de Tours, donde fue un sacerdote digno y ejemplar.

A la muerte del obispo Sylvestre (1213-1220), Guillermo fue electo para sucederle en la sede de St-Brieuc. Asumió el gobierno episcopal como Guillaume III Pinchon y de inmediato se dedicó en cuerpo y alma a sus actividades pastorales, las cuales no estorbaban en modo alguno a su espíritu de recogimiento y oración.

Por ese tiempo recibió la herencia de sus padres, que dedicó exclusivamente a los pobres. Lo mismo hizo con todas sus rentas, impuestos y beneficios eclesiásticos: los “invertía” en socorrer a los pobres, sus “tesoreros”, y no contento con darles cuanto poseía, contraía deudas para proporcionarles las provisiones necesarias. Lo último que conservó, unas cuantas posesiones, las vendió en la hambruna de 1225. Hasta tal punto llegó su pobreza que en una ocasión que se hospedó en una posada, al otro día halló que no llevaba ni un céntimo; providencialmente un amigo que pasaba por allí -un ángel, señala la leyenda- cubrió su deuda.

El obispo Guillermo se preocupó por la construcción de la iglesia catedral, brilló por su benignidad y sencillez y por defender con decisión y fortaleza a sus ovejas y los derechos de la Iglesia, en especial ante el duque Pedro I de Mauclerc, el hombre más influyente de Bretaña e incluso de toda Francia, quien pretendía excederse en la incautación de impuestos y diezmos de título eclesiástico. Al reprocharle su actitud impositiva, el duque le calumnió ante Roma, logrando su destitución.

Desterrado de su propia sede, fue recibido en la diócesis de Poitiers donde auxilió al obispo Guillaume Prévôt, ya muy mayor, colaborando enormemente ya que en tan sólo cuatro años restauró la catedral, organizó la beneficencia y visitó conventos y hospitales.

Al solucionarse su situación en 1230 pudo regresar a Saint-Brieuc, donde fue aclamado por su agradecido pueblo. Pronto emprendió la reconstrucción y ampliación de la catedral, que no vio terminada pues falleció el 29 de julio de 1234, sin tener siquiera una sábana limpia para tender su cadáver. Enterrado en su catedral, ante la necesidad de trasladar sus restos debido a las obras, el año 1239 se halló el cuerpo incorrupto y emanando un suave olor.

Fue elevado al honor de los altares por el Papa Inocencio IV en 1247, convirtiéndose en el primer bretón canonizado oficialmente. Le conmemoramos el 29 de julio.

San Guillermo Pinchon 

(1184-1234)

Obispo de Saint-Brieuc, que entregó su vida a la caridad y la justicia, siendo un enérgico defensor de la fe y la moral. Se opuso a los excesos del duque Pedro de Mauclerc, el hombre más influyente de la Francia de su tiempo, lo que le valió innumerables sufrimientos y finalmente el destierro en Poitiers, donde colaboró entusiasta con el anciano obispo en la cura pastoral de esa diócesis. Regresó a su sede en 1230 y fue recibido con algarabía y agradecimiento en especial por los pobres, sus “tesoreros”.

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