Miscelánea

Riesgos y daños a niños relacionados con Internet

Por un México libre de abusos

Por: Dra. Esmeralda Garrido Torres

El ingreso de las nuevas tecnologías en la vida de niñas, niños y adolescentes ha modificado sus prácticas y generado un nuevo orden social en el que circula información que posibilita y brinda oportunidades, pero también representa riesgos y situaciones delictivas. En la mayoría de los países donde se dispone de datos, los niños (todos los menores de 18 años según abarca la UNICEF-Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) constituyen un alto porcentaje del número total de personas conectadas en línea.

En México, al igual que en otros países, el objetivo fundamental de las políticas públicas en materia de Internet está dirigido a reducir la brecha digital mediante el incremento en la penetración, calidad y diversidad de servicios prestados; así, en el caso de los mexicanos, el uso de Internet ha crecido sustancialmente. Tan sólo desde el 2013 las líneas de Internet móvil crecieron más del 116%, al pasar de 27.4 millones en junio del 2013 a 79.9 millones en junio del 2017, mientras que los usuarios de Internet en 2016 fueron 65.5 millones de personas, es decir, el 59.5% del total de la población (Instituto Federal de Telecomunicaciones, 2018).

El buen uso depende de los padres

La buena paternidad ayuda a albergar la empatía, la honestidad, la autoconfianza, autocontrol, amabilidad y cooperación; asimismo, promueve la curiosidad intelectual, la motivación y el deseo de lograr. Estas características no han cambiado con el incremento en el uso de la tecnología; si acaso, los padres necesitan ser aún más diligentes en observar estos principios con los cambios precipitados traídos por la tecnología y el uso de medios.

El hogar se configura como un espacio donde los niños y jóvenes que acceden a las pantallas también adquiere, por interacción con padres y hermanos, pautas y criterios sobre su uso. Lo adecuado es hacer saber al menor que todo dispositivo -en especial tablets, laptops y computadoras de escritorio- pertenecen a la familia y está tutelado por el padre o la madre, por lo tanto, deben consensuarse entre todos las condiciones de uso: quién, cuánto y para qué lo usa.

Responsabilidad compartida

La responsabilidad de proteger a los niños en el entorno en línea no debe recaer únicamente en los padres y en el niño; maestros y profesores, trabajadores sociales, agentes de la ley del sector privado, desempeñan un papel en la creación de un entorno externo seguro, que permita a los niños y jóvenes beneficiarse de las tecnologías modernas sin sufrir daño alguno.

Internet y las Redes Sociales son una fuente inmensa que ofrece importantes oportunidades en áreas como entretenimiento, educación, comunicación y participación. De igual forma, la actividad on-line permite el desarrollo de habilidades que resultan fundamentales para lograr una integración y ajuste social satisfactorio en la sociedad actual; sin embargo, con los incontables beneficios del Internet también trae consigo riesgos a los que sobre todo los adolescentes sin supervisión se ven expuestos, algunos pueden ser: uso compulsivo o adicción al Internet, contacto con extraños, acceso a contenidos considerados inapropiados, ciberbullying, acoso sexual y exposición de la privacidad.

Tomando precauciones

La Red permite un número de interacciones enorme con personas que nunca se han visto y que quizá nunca se verán. También es difícil conocer la verdadera identidad de aquella persona con la que se interactúa, lo cual supone una situación de riesgo, en especial para los y las menores como grupo vulnerable, riesgo que desafortunadamente incluye el ámbito sexual.

Algunas precauciones que se podrían tomar son: al igual que les decimos a nuestros hijos que sean precavidos cuando se topan con personas extrañas, es necesario advertirles que deben tener suma precaución con los extraños en Internet. Incluso sin querer, los niños y adolescentes pueden encontrar en Internet material obsceno, pornográfico, violento, cargado de odio, racista u ofensivo en otros sentidos. Es pertinente asegurarse que los hijos comprendan lo que como padres se considera apropiado para ellos.

Los padres tienen que aceptar que todos los dispositivos electrónicos y los recursos basados en tecnología, que parecen separarlos de los niños, están aquí para quedarse. Prohibirlos o restringirlos no debería ser visto como una solución; todos los usuarios, incluidos niños y adolescentes, deben convertirse en individuos bien informados acerca de las ventajas y desventajas de la tecnología y medios de comunicación a fin de maximizar sus beneficios y, aun más importante, defenderse en contra de sus efectos adversos.

-La autora es doctora en Psicología por la Universidad de las Américas, investigadora y psicoterapeuta de víctimas de abuso sexual infantil, profesora y miembro activo del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME) en la Universidad Pontificia de México.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

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