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María es Madre de Dios y Madre nuestra

Esta es nuestra fe

Por: Hno. Edwin Arnoldo Torres Lozano, MEAP

En esta serie denominada “Lo que les falta a los grupos no católicos”, anunciada en anterior colaboración, corresponde hoy el turno de hablar sobre la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.

Iniciaremos poniéndonos en manos de nuestro buen Dios: “Amado Dios, junto a Ti está la Sabiduría que conoce todas tus obras, que estaba contigo cuando hacías el mundo, que sabe lo que te agrada. Haz que descienda desde el cielo, donde todo es santo, para que esté a mi lado en mis trabajos y sepa yo lo que te agrada (Sab 9,9-10). Amén.

La postura de los grupos no católicos

¿Cómo puede ser María Madre de Dios, si Él existía antes?, reclaman categóricos. Empezaremos por decir que “madre” es aquella que concibe, que da a luz, que amamanta, etc.; pues bien, María hizo todo ello con Jesús en el momento que el Padre celestial lo dispuso. Como nos dice la Sagrada Escritura: “Dios envío a su hijo nacido de mujer…” (Gál 4,4). Testigo de ello fue Santa Isabel, cuando iluminada por el Espíritu Santo exclamó: “¿Cómo he merecido yo que la madre de mi Señor venga a verme?” (Lc 1,39-45). En este pasaje vemos claramente que Isabel llama “madre del Señor” a María, y no cualquier “Señor”, puesto que el texto sagrado continúa con la alabanza que Santa Isabel hace a su prima por haber creído que se cumpliría cuanto el Señor le había anunciado.

El primer dogma mariano

El dogma (la verdad) de María Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos católicos. Este dogma fue proclamado en el Concilio de Éfeso en el año 431 y es, de hecho, el primer dogma mariano. Quince siglos más tarde, el año 1931, en la encíclica Lux Veritatis el Papa Pío XI reafirmó lo expresado por los padres conciliares en Éfeso.

Malas interpretaciones

Respecto al dogma de María como Madre de Dios (Theotokos) han existido varias malas interpretaciones; ejemplo de ello es el caso de Nestorio en el siglo V, quien afirmaba que Jesús nació de María sólo como hombre y que hasta más tarde asumió la divinidad, por lo que según él María no era Madre de Dios. Obviamente es un error, pues sabemos que Ella dio a luz a Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, como nos lo dice el Credo de los Apóstoles.

Los Testigos de Jehová* (grupo no católico e incluso no cristiano) no creen en María Santísima como Madre de Dios, ya que para ellos Jesús no es Dios, sino un profeta como cualquier otro; tampoco creen en la virginidad de María. Aunque este grupo surgió en 1874-76 en Estados Unidos de América, teniendo como fundador a Charles Taze Russell, sus miembros afirman que viene desde la creación del mundo y que fueron fundados por Dios mismo; no obstante, la historia deja en claro que esto no es cierto y que al no aceptar a Jesús como Dios y a María como Madre de Dios y Madre nuestra -tal cual proclamó el Concilio- su doctrina está equivocada.

María, nuestra Madre

La Madre de Jesús es también Madre nuestra porque Él mismo nos la entregó cuando estando en el suplicio de la cruz le dijo a su discípulo más amado: “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26-27). En otra parte de la Escritura Jesús dice que no se avergüenza de llamarnos hermanos (Heb 2,11-12); al resucitar y aparecérsele a María le dice: “Vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre, que es Padre de ustedes'” (Jn 20,17); y en Mt 28,10: “Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea”. Como nos podemos percatar, Jesús llamaba hermanos a sus Apóstoles y a sus discípulos; por tal razón, no debemos dudar en ningún momento en llamar a María Santísima “Madre de Dios” y “Madre nuestra”.

Amados hermanos, demos gracias a Dios que en su infinita misericordia nos dio a su Madre como nuestra también; y así como toda buena madre procura que a sus hijos nada les falte, no dudemos que María, la Madre por excelencia, hará lo mismo por nosotros ante su divino Hijo.

*Para más información sobre este grupo, consulta los libros Diálogo con los Protestantes o Los seis mitos de los testigos de Jehová, de Ediciones Apóstoles de la Palabra.

-Sección a cargo de los Misioneros Apóstoles de la Palabra. Envíanos tu duda, sugerencia o comentario vía Facebook: Evangelio y cultura CDMX o al correo: evangelioyculturamedios@gmail.com

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