Comentario al Evangelio

La oración del cristiano

Comentario al Evangelio del XVII Domingo Ordinario (Lc 11,1-13)

Por: P. Silvestre Méndez Morales

El pasaje de Lucas forma parte de la sección del inicio del viaje de Jesús hacia Jerusalén (9,51-13,21). En la primera etapa del relato el evangelista presenta enseñanzas de Jesús a los discípulos, las cuales les servirán  para desempeñar su misión después de la resurrección del Señor, cuando lleven a cabo la predicación del Evangelio a todas las gentes.

San Lucas frecuentemente presenta a Jesús en oración en momentos importantes de su ministerio. Jesús orante será clave para los discípulos y la futura Iglesia que ha de imitarlo. Los discípulos han de tener presente que la oración es indispensable en el ministerio de la evangelización.

Jesús enseña a los suyos a orar a petición de ellos mismos: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Y el evangelista nos trasmite la oración que Jesús les enseñó. No es tanto una oración como  fórmula, ya que viendo esta oración en Mt 6,9 nos deja ver que la comunidad primitiva la recitaba de forma variada.

San Lucas especifica que Jesús, sobre todo, revela que Dios atiende a las peticiones que se dirigen a Él. En el pasaje se presenta el “Padre Nuestro” (2b-4), el pasaje del amigo inoportuno (v5-8) y la eficacia de la oración (v 9-13).

Es una nueva forma de dirigirse a Dios en la oración llamándolo “Padre”. Esto indica una relación con un Dios cercano a nosotros, haciéndolo con confianza, ternura, como un hijo pequeño dirigiéndose a un Padre amoroso que  escucha a sus hijos.

La oración del “Padre Nuestro” plantea cinco peticiones de parte del discípulo que eleva su plegaria a Dios-Padre-Bueno. Primera, “santificado sea tu nombre”, esto es, el discípulo reconoce y da a Dios su lugar: excelso, soberano, absoluto… Segunda, “venga tu Reino”, está en relación con la misión de Jesús, para lo que fue enviado. Tercera, “danos hoy nuestro pan de cada día”, ciertamente que el hombre labora para conseguir el pan, pero el alimento es un Don de Dios. Cuarta, “perdona nuestras ofensas”, va esto a reconocer las ofensas propias, nuestras fallas ante Dios y los hermanos en cuanto a fallas en el tema del amor. Faltar al amor es fallarle al hermano y fallarle a Dios, pues “nadie puede decir que ama a Dios si no ama al hermano” (1Jn 1,20). La Quinta, “no nos dejes caer en tentación”, es el planteamiento de la lucha contra el maligno de lo que Jesús se presenta como prototipo en el desierto al vencer a satanás (4,1 y ss.). Vencer al demonio hace al hombre pleno, lo hace imagen y semejanza de Dios.

Finalmente, la parábola con la que culmina el pasaje conforme al contexto remarca la enseñanza de Jesús sobre la insistencia de quien toca la puerta de su amigo y vecino para solicitar pan para la visita que recién le llegó. En el “Padre Nuestro” es el hombre quien solicita a Dios Padre el pan de cada día (11,3). El hombre que toca a media noche no hace otra cosa sino lo que señala el evangelio: “pedir” y “llamar” (9-13). Este amigo inoportuno que toca la puerta a deshoras refleja la insistencia con la que se ha de hacer la oración. La insistencia del que toca la puerta y la amistad de quien está descansando hacen posible que llegue el pan para quien ha llegado de visita a deshoras. El alimento es un Don de Dios, con esfuerzo y tesón humano, siendo beneficiado el amigo, el que acaba de llegar.

Share this Story
Load More Related Articles
Load More In Comentario al Evangelio

Check Also

Viven adolescentes un Congreso ¡de película!

Derroche de talento en el XXII Congreso Católico ...

Anuncio