Miscelánea

El triple compromiso de los casados diáconos

Diáconos y Misioneros

Por: Diác. Xavier Hurtado Licón

Los diáconos casados (diáconos permanentes) en la Iglesia Católica del rito latino, tienen un compromiso terriblemente complejo. Es fácil considerar que no son sacerdotes sino servidores, pero entender su situación familiar, laboral y clerical es complicado.

Situación familiar

Su primera obligación es el matrimonio y deben cumplir como esposos y padres. En esta vocación han de ser centro y sostén de la familia, lo cual no es fácil. Tendrán que luchar por ser buenos esposos y buenos padres, a más de ser buenos hijos, buenos yernos, buenos suegros, según sea el caso. Deberán enfrentar con espíritu cristiano las vicisitudes de cualquier padre de familia.

Situación laboral

Como cualquier hombre casado, debe proveer de lo necesario a su hogar. Deben trabajar para llevar el sustento a sus familias y una condición de su Ordenación es no ser una carga económica para las diócesis y parroquias a las cuales sean incardinados. Esto se expresa claramente en el Directorio para la Vida de los Diáconos Permanentes: 

“El principio general es que quienes se dedican a actividades profesionales deben mantenerse y asegurar su asistencia social con las ganancias derivadas de ello. El diácono permanente vive de su trabajo, y ejerce un trabajo o profesión en donde debe ser sal y luz de la tierra (Mt 5,13-14)” (n. 28).

Situación Eclesial

Como consagrado a través del Sacramento del Orden, forma parte del Clero y “es maestro, santificador y guía. Maestro en cuanto proclama e ilustra la Palabra de Dios; santificador, en cuanto administra el Sacramento del Bautismo, distribuye la Santa Eucaristía y los Sacramentales, participa en la Santa Misa como ministro de la Sangre; y es guía en cuanto animador de las comunidades o de diversos sectores de la vida eclesial” (Directorio para la Vida de los Diáconos Permanentes, n. 34).

Así, el diácono permanente es un ministro sagrado que debe desarrollarse simultáneamente en el ámbito familiar, laboral y eclesial. Esto constituye un esfuerzo enorme y verdaderamente un medio de santificación y de servicio al pueblo de Dios.

Entre los ocho varones ordenados diáconos permanentes el 29 de junio de 2018 hay padres de familia con uno, dos, tres y hasta cuatro hijos, algunos incluso son abuelos; y su forma de ganar el sustento para sus familias es muy variado: unos cuentan con negocio propio, otros son empleados, también hay taxistas, eléctricos, caricaturistas, etc., o ya están jubilados.

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