Miscelánea

Madre y esposa, ahora será patrona de una parroquia

Beata Conchita Cabrera de Armida

Por: P. Juan Gerardo Zermeño, MSpS

Dios mediante, el 15 de septiembre a las 11am, el Sr. Arzobispo don Constancio Miranda Weckmann, erigirá una nueva parroquia en la Arquidiócesis bajo el patronazgo, nombre y título de “Beata Concepción Cabrera (Conchita)”, quien en mayo de este año fue elevada al honor de los altares, convirtiéndose así en la primera mujer laica, esposa y madre mexicana que es beatificada. La nueva parroquia estará bajo los cuidados pastorales de los padres Misioneros del Espíritu Santo (MSpS), cuya congregación vive la espiritualidad de la Beata Conchita, pues ella junto al Venerable P. Félix de Jesús Rougier, MSpS, son los fundadores de esta familia religiosa a la que hoy en día pertenecen más de 300 miembros, la mayoría de ellos sacerdotes.

El designado primer párroco de la nueva parroquia, comparte algunos datos relevantes de la vida de Conchita, patrona de esta naciente comunidad:

Concepción Cabrera Arias (Conchita) nació el 8 de diciembre de 1862, en San Luis Potosí, donde vivió su infancia. Sus padres fueron Octaviano Cabrera Lacavex y Clara Arias Rivera. Fue la séptima de doce hermanos.

Si bien desde niña se sintió atraída por Dios, especialmente en la Eucaristía, y se distinguió por su pureza, humildad y espíritu de sacrificio, tuvo que luchar para corresponderle; así escribe en su cuaderno personal: “Luchando con la oración, que me cansa y da como desesperación, haciéndoseme siglos los minutos; cuando me acuerdo estoy viendo el reloj, obrando por oposición conmigo misma, haciéndome guerra, y a brazo partido con el sueño, fastidio, cansancio y esa especie de congojosa agonía. Esas son mis oraciones, que a veces venzo, y otras soy vencida…” (20 marzo 1902).

De niña y de joven pasó largas temporadas en el campo. Le gustaba montar a caballo y contemplar la naturaleza, que junto con la música la llevaba a Dios. La trágica muerte de su hermano Manuel en un accidente, cuando ella tenía veinte años, la hizo tomar más en serio su fe en Dios.

Tuvo varios pretendientes, pero un solo novio: Francisco Armida García. El 8 de noviembre de 1884, después de nueve años de noviazgo, contrajeron matrimonio. Tuvieron nueve hijos. Ella tuvo la pena de ver morir a cuatro de ellos.

En 1889 asistió por primera vez a unos ejercicios espirituales, donde descubrió la misión que Dios le confiaba: “salvar almas”. Días después, compartió las enseñanzas que había recibido en los ejercicios a las mujeres de la hacienda de Jesús María, SLP.

En 1893 su vida espiritual recibió un fuerte impulso, gracias a la dirección del padre Alberto Mir, jesuita. El 14 de enero de 1894, movida por el anhelo de pertenecer totalmente a Jesucristo, hizo un signo que fue muy bendecido por Dios y de sus labios y su corazón salió espontáneamente el clamor: “Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!”. Ese día se considera el nacimiento de la Obra de la Cruz.

A los pocos días, en el templo de la Compañía (SLP), Dios le dio una visión de la Cruz del Apostolado, que ella -para recordarla al volver a casa- diseñó rápidamente en una tortilla de maíz. Esa cruz es el símbolo de la Espiritualidad de la Cruz, un modo de seguir a Cristo que Dios regaló a la Iglesia y al mundo por medio de Conchita.

El 3 de mayo (1894) se erigió la primera Cruz del Apostolado en la Hacienda de Jesús María, SLP. Actualmente, allí hay un santuario y varias casas de ejercicios donde sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, acuden para renovar su vida cristiana.

En 1901 murió su esposo. Ella, viuda de 38 años, asumió la tarea de sacar adelante a ocho hijos; el mayor tenía quince años.

El 4 de febrero de 1903, en el templo de Nuestra Señora de Lourdes en la Ciudad de México, tuvo un encuentro providencial con el padre Félix Rougier, marista francés, quien años después fue su director espiritual y cofundador de los Misioneros del Espíritu Santo.

El 25 de marzo de 1906 Dios le otorgó la gracia central de su vida, una gracia de transformación en Jesucristo y de gran fecundidad espiritual. Se sentía impulsada a comunicar a la Iglesia lo que había recibido y fundó las cinco Obras de la Cruz:

-El 3 de mayo de 1895, el APOSTOLADO DE LA CRUZ. Es una obra para que todos los cristianos (sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos) aprendamos a vivir el sacerdocio bautismal, haciendo de la vida cotidiana una ofrenda de disponibilidad a Dios.

-El 3 de mayo de 1897, las RELIGIOSAS DE LA CRUZ del Sagrado Corazón de Jesús, congregación religiosa de vida contemplativa.

-El 8 de noviembre de 1909, la ALIANZA DE AMOR con el Sagrado Corazón de Jesús, para fieles laicos.

-El 19 de enero de 1912, la FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE, para diáconos, sacerdotes y Obispos.

-El 25 de diciembre de 1914, la fundación de los MISIONEROS DEL ESPÍRITU SANTO.

El 3 de marzo de 1937 Conchita murió con fama de santidad a los 74 años, en la Ciudad de México.

La casa donde murió es actualmente la Casa General de las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús y un museo. Sus restos mortales se encuentran en la cripta del templo de San José del Altillo, en la Ciudad de México.

En 1901 Conchita escucha que Nuestro Señor Jesucristo le dice: “Te casaste por mis altos fines: para hacer brillar más mi Poder; para tu santificación y la de otras personas […], para ejemplo de muchas personas que creen incompatible el matrimonio con la santidad […] y las obligaciones de este con la sólida piedad” (C. Cabrera, Cuenta de conciencia, 16, (248), 10 mayo 1901. Texto adaptado al lenguaje contemporáneo).

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