Una pastoral para cuidar la creación

En tinta china

Por: LUIS EFRÉN

Muy deseable, sobre todo es muy necesario, que dentro de la composición de las diversas comisiones y dimensiones diocesanas exista en nuestra Iglesia local una que dedique sus esfuerzos para el cuidado del medio ambiente, de la Creación. He sabido que en otras diócesis existen áreas dedicadas a este ministerio bajo el nombre de Pastoral del Medio Ambiente o Pastoral del Cuidado de la Creación, entre otros.

Quizás a más de alguno le parece extraño que la Iglesia se preocupe de estos temas; quizás otros digan que mejor nos dediquemos a la doctrina y catequesis. Pues bien, el tema de la Creación es parte de la doctrina y de la catequesis, puesto que le fue dada al hombre para cuidarla, ya desde el origen del mundo. Así lo plasma el libro del Génesis y el salmo 8 lo reafirma: al hombre “le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies: todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas” (vv. 7-9).

En la presente edición hemos trabajado para ahondar un poco más este tema, sobre todo con consejos prácticos para nuestros hogares y comunidades, pero muy importante también, para que puedan enseñarles a los más pequeños de la casa el cuidado de la tierra que comienza en el cuidado del hogar y la economía doméstica, para de ahí pasar al respeto que le debemos a la obra de Dios que Él dejó en nuestras manos.

Quizá aquella dimensión diocesana tuviese cabida en la comisión de familia y vida, porque lo que a la Creación concierne se trata de vida, de los seres vivos -personas, animales y plantas- a quienes debemos cuidar. Tenemos la obligación de respetar toda vida y lo que con ella se relacione, y promover que los demás tomen conciencia de ello.

El Papa Francisco nos regaló hace cuatro años la encíclica Laudato si’, un documento extraordinario, comenzando por su nombre que está en italiano y no en latín, el cual se ha tomado del famoso “Cántico de las Criaturas” de San Francisco de Asís: “Alabado seas mi Señor”.

Así, entendamos que el del cuidado de la Creación, o de la Casa Común como la llama el Santo Padre, es un tema doctrinal y de catequesis.

Al menos así lo entendía el “pobrecillo” de Asís hace más de 800 años.

No queda más que hacer lo correcto, y haciéndolo tendremos asegurado un buen lugar para nuestro futuro, sobre todo para el futuro de quienes nos siguen, nuestros hijos y los hijos de ellos.

¡En nuestras manos está revertir aquello que hemos estado haciendo mal!, en nosotros está tomar la conciencia del respeto, del cuidado y del amor que la Casa Común se merece.

Que el Señor dirija nuestros pasos.

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