Un sínodo ecológico

En tinta china

Por: LUIS EFRÉN

El llamado pulmón del planeta está en crisis. Nos referimos al territorio del Amazonas que se ubica a lo largo de miles de kilómetros por varios países de Sudamérica. La Iglesia Católica, que tiene presencia en las comunidades de ese territorio, ha visto necesaria su intervención para rescatar lo que puede perderse allí y en otros ecosistemas semejantes, aunque en otras regiones. Por ello el Santo Padre Francisco ha visto necesario unir a la Iglesia mediante un sínodo y tratar especialmente el tema: “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

La Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos tendrá lugar en el Vaticano el próximo otoño, del 6 al 27 de octubre, los participantes abordarán el tema porque en “la selva amazónica, de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana donde predomina una ‘cultura del descarte’ (Laudato si, n. 16) y una mentalidad extractivista. La Amazonía es una región con una rica biodiversidad, es multiétnica, pluricultural y plurirreligiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia”, afirma el preámbulo del documento de trabajo del Sínodo, llamado Instrumentum laboris.

Llama la atención que infinidad de medios de comunicación, sobre todo católicos, dan más importancia al tema de los “curas casados”, porque ésa será una de las cuestiones a tratar, pero ojo, NO SE ESTÁ HABLANDO DE LA ABOLICIÓN DEL CELIBATO, porque este estado de vida para los sacerdotes ha sido un regalo de la Providencia y se ha adoptado como parte esencial del ministerio presbiteral, y los Papas han querido que permanezca.

De lo que sí se habla es, que si en comunidades muy lejanas adonde el sacerdote va cada uno, dos o hasta más años, quizá se vea la posibilidad de llamar al sacerdocio a varones ancianos estimados por el pueblo, de las mismas comunidades, para asegurar la permanencia de la Eucaristía y así tengan con ellos el tesoro más grande de la Iglesia: el mismo Señor Jesús. También se busca que el sacramento de la Confesión pueda impartirse más seguido. ¡Pero atención!, esto es lo que se estudiará: una excepción a la norma. Esta excepción, vale señalarlo bien, no cambia la doctrina que se tiene con respecto al celibato.

Si nos pusiéramos a leer todo el rico contenido del documento de trabajo, caeríamos en la cuenta de la necesidad que tiene la Iglesia de pedir a sus fieles y a todas las personas de buena voluntad cuidar nuestra casa común, ¡no tenemos otra tierra para vivir!, esta es la que Dios nos entregó para cuidarla: “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara” (Gén 2,15).

Pongamos manos a la obra y cuidemos nuestro hogar común. Hace cuatro años Papa Francisco nos entregó la encíclica Laudato si, donde enseña que “no todo está  perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a elegir el bien y regenerarse” (LS, 205).

Que el Señor dirija nuestros pasos.

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