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Secretaria, el primer rostro de la parroquia

Abran de par en par las puertas a Cristo

Por: PATTY CARRILLO

Quien funge como encargado de la notaría u oficina parroquial, es la primera persona que atiende a los fieles que se acercan a una parroquia, es el primer rostro visible de la comunidad y es la primera puerta que las personas ven abierta o cerrada para el acercamiento a la Iglesia.

Su actitud debe ser siempre de cordialidad, amabilidad, paciencia y con apertura al diálogo. De la misma manera los fieles que requieren algún servicio deben reconocer que este oficio es muy necesario e importante dentro de la vida parroquial, por lo que hay que agradecer su función, felicitarles en su día, etcétera.

Con respecto al ambiente de trabajo sería bueno tomar en cuenta los siguientes lineamientos de un buen asistente del párroco:

-Ore antes de comenzar sus labores, no está bien que gente alejada de Dios atienda los despachos parroquiales.

-Tenga siempre sentido común. No existen manuales ni órdenes que determinen todo lo que se debe hacer.

-Es importante que el escritorio esté de frente a la puerta para que produzca seguridad y dominio en su espacio.

-Mantenga su oficina o puesto de trabajo en perfectas condiciones como reflejo de la imagen de la parroquia que representa.

-No utilice la computadora totalmente de frente a la cara, úselo un poco girado al lado izquierdo o derecho para que no pierda el manejo del público que atiende.

-Preferiblemente coloque una planta o un adorno en su sitio de trabajo, esto hará de su espacio y oficina un lugar más acogedor y familiar.

-Sea amable y cordial con todas las personas, bien sea por teléfono o personalmente.

-Entregue diariamente las cuentas si administra dinero, no espere que se las pidan, tenga todo claramente.

-Evite distraerse con el teléfono y redes sociales.

-No ponga en peligro la seguridad de la oficina, párroco o casa parroquial.

Oración del asistente parroquial

Señor, te pido que me ayudes en la tentación de la imprudencia; que mi corazón y mi boca no traicionen jamás la confianza que en mí han depositado.

Concédeme la gracia de responder siempre con alegría y firmeza todo lo que me preguntan y piden.

Que nunca me falte la paciencia y que la serenidad me acompañe, a pesar de la urgencia de lo encomendado.

Señor, que tu gracia me ilumine para ayudar con mi tarea al crecimiento de toda la parroquia, para que todo el que viene a la secretaría encuentre una mano y una sonrisa que contagie el amor por tu Palabra.

Ayúdame para que lleve siempre con dignidad y en todas partes el nombre de secretario/a. Gracias, Señor, por mi familia, por mi parroquia y por el trabajo que estoy haciendo. Amén.

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