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Se disponen con valentía a aceptar la voluntad de Dios

Chicas del Pre-Vida Consagrada 2019

Por: KAREN ASSMAR DURÁN

A la par que en el Seminario se realizaba el segundo ciclo del Pre, del 1º al 5 de julio las religiosas de la Pastoral Vocacional Femenina llevaban a cabo en Casa de Cursillo el Pre-Vida Consagrada al que acudieron 42 chicas mayores de 17 años procedentes de los grupos juveniles de la Arquidiócesis.

La Hna. Lupita Chaparro, HdCC, indicó para este medio que en éste su último Pre-Vida como responsable de la Pastoral -ya que sus Superioras le asignaron otro destino-, de nuevo comparten tema y canto lema con los muchachos: “Ve, yo te envío para que liberes a mi pueblo” (Éx. 3,10). Las jóvenes aprovecharon el tiempo para estar con Dios y en oración preguntarle: “¿Qué quieres para mí?”. Al respecto, la Hna. Lupita subrayó que una semana no es suficiente, “pero a partir de ahí las invitamos a que sigan profundizando su fe y que comiencen un proceso de discernimiento y acompañamiento vocacional”.

También hubo dinámicas, reflexiones, momentos de amena convivencia, sin faltar la Eucaristía diaria que el jueves 4 presidiera el vicario general Mons. Luis Carlos Lerma Martínez, aprovechando la ocasión para, como María y Abraham -según se proclamó en la primera Lectura-, animarles a confiarse plenamente en la voluntad de Dios, “y si Él les promete la verdadera y auténtica felicidad en esta vida, tengan la certeza que lo va a cumplir”.

Tomar la decisión de consagrarse es nada fácil, incluso decidirse a llevar un proceso de discernimiento vocacional también lo es. Preguntamos a algunos de los asistentes qué fue lo más difícil de decidirse:

Mons. Luis Carlos Lerma: “El dejar atrás el pasado y la incertidumbre del futuro y confiarse totalmente en Dios. No hay una fórmula, una receta, un ABC, para lograrlo, sino la historia personal es única, pero hay que confiarse en Dios y saber que el seguimiento de Jesús es lo mejor, la mejor opción por sobre cualquier cosa”.

Denisse Monge, parroquia del Refugio, 24 años: “Lo más difícil ha sido luchar contra mi soberbia y poder decidir conforme a lo que Dios quiere. Lo logré con mucha oración y en la convivencia con las Hermanas; me di cuenta que ahí es donde está el corazón y donde está el corazón está el tesoro y mi felicidad. Dios mediante espero entrar con las Carmelitas Descalzas; sólo estaba esperando mi titulación como licenciada en Historia para poder pedir mi ingreso”.

Adriana Dávila, parroquia Buen Pastor, 20 años: “Llevé acompañamiento con las Discípulas de Jesús Buen Pastor, pero ahora estoy por empezar discernimiento con las Canossianas. Lo más difícil de esta elección ha sido decirle a mi familia, porque no estaban a favor, pero me ayudaron mucho las pláticas con las Hermanas y con mi párroco”.

Paola Violeta, parroquia San Fco. Javier (Chih.), 19 años: “Empecé mi acompañamiento con las Canossianas pero me dio mucho miedo y lo dejé, pero este año lo voy a retomar. Tuve miedo de que me llamara y no supiera responderle. Fui perdiendo el miedo gracias a las pláticas con mi párroco y con algunas de las Hermanas, y si es lo que Dios quiere se va a hacer”.

Hna. Ángela Hernández Sánchez, Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado, 24 años de vida religiosa: “Discerní si me casaba o entraba a la vida consagrada y creo que cuando tomé la decisión lo más difícil fue tener que decirle al joven que ‘no’ a los planes de boda que ya había; lo otro fue que mi familia estaba reacia a que yo me consagrara, pero después de tres años me apoyaron. Me he mantenido en esta decisión sobre todo a través de la oración, orar junto a Jesús y decirle: ‘Ahí me necesitas, ahí quiero estar'”.

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