Santo de la Semana

Santa Toscana

Nació Toscana (llamada también Tuscana) en Zevio, en el linde entre Venecia y Verona, hacia el año 1280. Sus padres eran nobles y buenos cristianos.

Desde muy joven manifestó inclinación por la modestia y la virginidad, incluso rechazó todos los pretendientes que deseaban desposarla. Sin embargo, como su familia insistió, contrajo nupcias con el noble Alberto, de la casa de Occhi di Cape, con quien marchó a vivir a Verona.

La joven esposa vivía en perfecta castidad matrimonial, al cuidado de su esposo y su casa en la colina de San Zeno in Monte, y a la vez era ejemplo de caridad al ofrecer con munificencia cuanta limosna pudo y acudir diariamente al Hospital de la Orden de San Juan de Jerusalén, junto a la iglesia del Santo Sepulcro, para visitar a los pobres y atender a los enfermos a los que lavó, curó y sirvió de todo corazón.

Falleció su esposo prematuramente y aunque todavía era joven y bastante hermosa, hizo voto de castidad prometiendo no tomar por esposo a nadie más que a Cristo Jesús. Con gran disgusto por parte de la familia, Toscana distribuyó todos sus bienes entre los necesitados y continuó prestando un gran servicio en el hospital, incluso empezó a trabajar, dividiendo en tres partes sus ingresos: una para los sacerdotes, otra para los peregrinos y los pobres, y la tercera para su propio sustento.

A pesar de su austeridad de vida, su belleza aumentó, lo que provocó que tres jóvenes fueran tentados a conspirar contra su pureza. Señala la leyenda dorada que una tarde estaba Toscana absorta en la oración, cuando uno de aquellos confabuladores entró por la ventana de su habitación pero, no había dado tres pasos, cuando aquel desgraciado cayó muerto. Horrorizada, no se atrevió a gritar por temor al escándalo; se arrodilló ante el cuerpo sin vida y comenzó a orar. El segundo malhechor, impaciente trepó a la ventana, notó el cadáver y la mujer postrada a sus pies y, atrapado por el miedo, quiso huir, mas el Maligno lo estranguló. El tercer bribón se apresuró a entrar, pero cayó muerto ante tan terrorífico espectáculo. Aunque su vergüenza se hizo más profunda, la joven viuda esperó en el Señor, quien permitió a los jóvenes volver a la vida para que pudieran hacer penitencia por su pecado.

Este episodio convenció a Toscana de no exponerse más a esos peligros e ingresó en la Soberana y Hospitalaria Orden Militar de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta (más conocidos como Orden de Malta u Hermanos Hospitalarios), a la que ya había prestado numerosos servicios en el hospital.

Tomó el hábito de las Hermanas y continuó con renovado ardor cultivando su vida de virtud, y el Señor realizó por su medio notables prodigios.

Sintió una alegría profunda cuando un ángel le advirtió sobre la proximidad de su muerte; dio gracias a Dios por ello y se preparó. Murió el 14 de julio del año 1343 y fue sepultada en la iglesia del Santo Sepulcro, a la postre a ella dedicada.

Celebramos su memoria el 14 de julio.

Fuente: Orden de Malta.

Santa Toscana de Verona

(1280-1343)

Esposa, viuda y luego religiosa, que habiendo vivido algunos años en santo matrimonio, al morir su esposo distribuyó todos sus bienes entre los pobres y vivió dedicada a la oración, la penitencia y el cuidado a los enfermos. Y, tras salir ilesa de la turbulencia de este mundo, se consagró más perfectamente a Dios efectuando una notable obra de caridad como religiosa de la Orden de San Juan de Jerusalén u Orden de Malta.

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