Artículos, Esta es nuestra fe

Lo que les falta a los grupos no católicos: la Eucaristía

Esta es nuestra Fe

Por: Hno. Edwin Arnoldo Torres Lozano, MEAP

Ésta es la primera entrega de una serie de artículos sobre “Lo que les falta a los grupos no católicos” -entre ellos los testigos de Jehová, mormones, adventistas del séptimo día, de la Luz del mundo, y un largo etcétera- en los que meditando a la luz de la Sagrada Escritura, con la ayuda del Espíritu Santo y con caridad, abordaremos temas como la Eucaristía, la Santísima Virgen María, la vida sacramental, los ángeles y santos y por supuesto la santa Biblia. Cabe mencionar que en cada tema se irá hablando de un grupo no católico en particular, no con el fin de estigmatizar o de señalar a sus miembros, sino más bien visto desde un punto de vista doctrinal e informativo ya que, como hemos mencionado en otras ocasiones, jamás será nuestra intención pelear con nadie, pero sí conocer bien nuestra fe y dar razón de ella.

Sin más preámbulo, empezamos invocando la ayuda del Espíritu Santo:

-Espíritu Santo, fuente de luz… Ilumínanos y santifícanos.

-Espíritu Santo, fuente de luz… Ilumínanos y santifícanos.

-Espíritu Santo, fuente de luz… Ilumínanos y santifícanos.

La Eucaristía consiste en actualizar el único sacrificio de Cristo que Él mismo realizó en la última Cena. Según la teología católica, mediante la “consagración” la sustancia del pan y del vino se transforman en la sustancia del Cuerpo y la Sangre de Cristo, quedando iguales los accidentes o especies (color, sabor, peso, etc.) En la práctica esto se realiza solamente cuando el ministro tiene el poder que le viene de la sucesión apostólica mediante la imposición de las manos. Esto nos deja en claro que los grupos no católicos no cuentan con este poder y, como consecuencia, no pueden ni tienen la potestad para celebrar la última Cena como Jesús lo mandó.

Los mormones (para abreviar Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), al igual que otros grupos no católicos, celebran la Cena del Señor nada más como RECUERDO y, en el caso de este particular grupo, sólo usan pan y agua, pues según ellos son muy estrictos en evitar las bebidas alcohólicas, llegando así al punto de cambiar la misma materia establecida por Cristo para la celebración de la Eucaristía. De cualquier modo se trata de un puro “recuerdo”, puesto que su grupo empezó el año 1830 d.C., fundado en Estados Unidos por José Smith, y nada tiene que ver con la única Iglesia que fundó Cristo personalmente, cuando vivió en este mundo.

La Iglesia Católica subraya tres aspectos importantes de celebrar la Cena del Señor:

1) Promesa: “El que come mi carne y bebe mi sangre, vive de vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es comida verdadera, y mi sangre bebida verdadera. El que come mi carne permanece en mí, y yo en él” (Jn 6,52-57).

2) Realización: “Después tomó el pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: ‘Esto es mi cuerpo, el que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía’. Después de la Cena, hizo lo mismo con la copa. Dijo: ‘Esta copa es la Alianza Nueva sellada con mi sangre, que va a ser derramada por ustedes'” (Lc 22,19-20).

3) Actualización: “Yo recibí del Señor Jesús lo que, a mi vez, les he transmitido: Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado tomó el pan, y después de dar gracias lo partió, diciendo: ‘Esto es mi cuerpo que es entregado por ustedes: hagan esto en memoria mía’. De la misma manera, tomando la copa después de haber cenado, dijo: ‘Esta copa es la Nueva Alianza de mi sangre, siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía'” (1Cor 11,23-29).

Así, no es de extrañar que digan que los católicos somos antropófagos -el que come carne de otro humano-, pues eso también creían los judíos al decir: “¿Cómo este hombre va a darnos a comer su carne?” (Jn 6,52).

Para los mormones, uno de los grandes problemas es que la Biblia es insuficiente para conocer el plan de Dios y lo que hay que hacer para salvarse, por lo que se apoyan en los que consideran son también libros inspirados como “El Libro de Mormón”, “Doctrinas y Convenios” y “La Perla de Gran Precio”. Según ellos, la Revelación no terminó con el último de los Apóstoles sino que continúa con José Smith y sus sucesores, los presidentes de su Iglesia.

Para los católicos la Eucaristía no es un recuerdo, es “fuente y culmen de toda la vida cristiana” (cfr. Lumen Gentium, 11), es lo más grande, sin ella no hay vida en la Iglesia porque ¡es Cristo mismo quien se hace presente y se nos da como alimento!

Amados hermanos, ¡amemos a Cristo en la Eucaristía! Ah, y algo más, desde el canto de entrada hasta el de salida “todo es bíblico”, esto porque se escucha decir que la Misa no es bíblica, ¡que el Señor Jesús nos ayude a conocerle, amarle y servirle cada día! Sabemos perfectamente que hay mucho más que decir al respecto, mas hemos querido sintetizar lo mayor posible; sin embargo, si alguien gusta conocer más sobre el tema, le invitamos a revisar el Catecismo de la Iglesia Católica o a escribirnos y con gusto estaremos para ayudar en la medida posible.

-Sección a cargo de los Misioneros Apóstoles de la Palabra. Envíanos tu duda, sugerencia o comentario vía Facebook: Evangelio y cultura CDMX o al correo: evangelioyculturamedios@gmail. com

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