Laudato si', Miscelánea

La tierra que nos sustenta y florece

LAUDATO SI’:Cuidemos la Casa común

Por: CRISTINA ALBA MICHEL

I. La tierra que nos sustenta y florece           

Olvidamos que nosotros mismos somos tierra. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura” (LS n. 7).

Rumbo al Sínodo de octubre

Como preparación al Sínodo de octubre y ayuda para contribuir a mejorar nuestro medio ambiente, preparamos un especial sobre la Casa Común. Partimos desde la Encíclica Laudato si y el magisterio, aportaciones indispensables, pues si la urgencia de cuidar el planeta es de todos, cuánto más el creyente debe participar del cuidado de este hogar donado por el Padre y reparar lo que esté a su alcance. ¿No es alabanza al Señor cuidar la tierra? Lo es. Entonces, ¡alabado seas, mi Señor!, como cantaba el de Asís en su Cántico de las criaturas. ¡Cuidemos nuestro hogar!

El papel de la Iglesia

La Iglesia tiene un papel primordial en la ecología. Ella sabe mejor que nadie lo que afirma San Pablo: “toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Ro 8,19-21).

Nunca como ahora se producen grandes cambios, tanto en el medio ambiente natural como en el medio ambiente social: ambos están dañados, ambos están en crisis. De ahí la importancia de celebrar el Sínodo de la Amazonia convocado por Papa Francisco, quien lo hizo porque está plenamente consciente de la urgente necesidad de afrontar tan grave desafío, y sabe que la Iglesia como Institución así como en la persona de cada bautizado, tiene un papel irrenunciable. Más aún, tiene el derecho y el deber de levantar su voz para crear conciencia en todos los hombres de la tarea que tenemos enfrente.

¿Un Sínodo New Age?

No obstante, demasiadas voces “católicas” han dicho que este Sínodo está mal, que la Iglesia nada tiene que hacer sobre estos temas, que Francisco es el Papa de la madre tierra y de la New Age. Naturalmente eso es falso. Esas voces van sembrando dudas y confusiones en el corazón de los fieles, porque además hablan -y escriben- tan bien, que al más pequeño descuido cualquiera cree lo que dicen.

Pero sí hay algo en lo que hemos de creer, según he mencionado antes: el Sínodo será apasionante, suscitará persecuciones, muchos no querrán que la Iglesia defienda a los pueblos originarios, ni su vida, sus recursos y su fe. Estemos preparados, despiertos y alerta porque se dirán muchas cosas sobre el Papa y sus obispos leales, se distorsionará mediáticamente el Sínodo.

II. Un Sínodo en línea del magisterio pontificio

Al escribir Laudato si, como al convocar al Sínodo, Papa Francisco sigue la línea de sus predecesores. También se suma a otros líderes religiosos, cristianos y no cristianos, preocupados por el futuro de las jóvenes generaciones.

Los aportes “de los Papas recogen la reflexión de innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales que enriquecieron el pensamiento de la Iglesia sobre estas cuestiones” (LS n. 7):

San Juan XXIII: Al inicio de Laudato si Francisco cita a San Juan XXIII, primer Papa en dirigirse no sólo al mundo católico, también a “todos los hombres de buena voluntad” en la Pacem in terris. Siguiendo su ejemplo, el autor de Laudato si envía su mensaje “a cada persona que habita este planeta” (LS n. 3).

San Pablo VI: Se refiere al problema ecológico como una crisis. “Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, el ser humano corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación” (OA n. 21). También habla a la FAO sobre la posibilidad de “una catástrofe ecológica bajo el efecto de la explosión de la civilización industrial” y destaca “la urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad”. Añade que los progresos científicos, tecnológicos y económicos se volverán contra el hombre “si no van acompañados de un auténtico progreso social y moral” (discurso; noviembre 16, 1970).

San Juan Pablo II: Primer pontífice que se refiere a las consecuencias del crecimiento industrial, al masivo crecimiento urbano y al incremento significativo de las necesidades de energía. Trata el tema en Redemptor hominis, su primera encíclica de 1979; en la Sollicitudo rei socialis, de 1987; en la Centesimus annus de 1991 y en una catequesis del 17 de enero de 2001.

Benedicto XVI: El primero en ser llamado “Papa verde”, por su compromiso con el tema de la ecología. En Fulda, Alemania, en septiembre de 2011, dice que el ecológico “es un grito que anhela aire fresco, un grito que no se puede ignorar ni rechazar… Gente joven se dio cuenta que en nuestras relaciones con la naturaleza existía algo que no funcionaba; que la materia no es solamente un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en sí misma su dignidad” (Cf. La Civiltá Cattolica, 2015). Él renueva “la invitación a ‘eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y a corregir los modelos de crecimiento… incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente” (discurso, enero 2007). Añade que “‘el libro de la naturaleza es uno e indivisible’, e incluye el ambiente, la vida, la sexualidad, la familia, las relaciones sociales, etc.”, por lo que “‘la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana'”. Propone “reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, a la idea de que no existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene límites” (LS n.6).

“Alabado seas, mi Señor, cantaba San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana… como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: ‘Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba'” (Laudato si, n. 1).

Share this Story
Load More Related Articles
Load More In Laudato si'

Check Also

Pastoral Educativa presenta libro de la CEM

“Educar para una nueva sociedad” Por: Patricia Carrillo ...

Anuncio