Artículos, Caminando con el Papa

Es la Creación tema del Sínodo de la Amazonía, no el celibato sacerdotal

Caminando con el Papa

Por: CRISTINA ALBA MICHEL

I. El Papa y el Evangelio

Ustedes han sido elegidos

1. El celibato sacerdotal vuelve a ser tema en los medios, aunque los últimos Papas han dicho que no será abolido. Con este motivo queremos recordar al sacerdote como aquel hombre llamado por Cristo para estar con Él, para quedarse con Él y aprender de Él el amor, la entrega, la fidelidad. Para saber, como Él, involucrarse plenamente con el Padre y los hermanos. Si un candidato al sacerdocio no ve este bien mayor y esta misión especial que tiene ante sí, pregúntese si realmente desea ser sacerdote como Cristo.

2. Papa Francisco, a miembros de la Congregación para el Clero, el 1º de junio de 2017 les dio algunos consejos. Especialmente se dirigió a los sacerdotes jóvenes, sirvan también para nuestros seminaristas. Les dijo: “Ustedes han sido elegidos, son queridos por el Señor. Dios les mira con ternura de Padre y tras haber hecho que sus corazones se enamoraran, no dejará que sus pasos vacilen”. Pero existen actitudes de principal importancia para un sacerdote. “Quiero subrayar algunas: rezar sin cansarse, caminar siempre y compartir el corazón”.

3. “Para ser pescadores de hombres tenemos que reconocer primero que hemos sido pescados por la ternura del Señor. Nuestra vocación comenzó cuando, habiendo abandonado nuestro individualismo y proyectos personales, iniciamos el ‘santo viaje’, entregándonos a aquel Amor que nos ha buscado en la noche, aquella voz que hizo vibrar nuestro corazón. Si no permanecemos estrechamente conectados a Él, nuestra pesca no podrá tener éxito. ¡Recen siempre!”.

4. “El sacerdote siempre está en camino. Nunca podrá sentirse satisfecho ni podrá apagar la inquietud saludable que le hace extender las manos hacia el Señor para dejarse formar y llenar. Por tanto debe estar siempre actualizado, permanecer abierto a las sorpresas de Dios. En esa apertura hacia lo nuevo, pueden ser creativos en la evangelización, frecuentando -con discernimiento- los nuevos lugares de la comunicación”. Siempre en camino.

5. “La vida presbiteral no es un trabajo burocrático ni un conjunto de prácticas religiosas o una liturgia a la que asistir. Ser sacerdote es jugarse la vida por el Señor y los hermanos, llevando en carne propia la alegría y las angustias del Pueblo, invirtiendo el tiempo en escuchar para sanar las heridas de los demás, ofreciendo a todos la ternura del Padre”.

II. Glosas y noticias

El celibato no está en discusión

La ordenación sacerdotal confiere tres oficios al ordenado: munus regendi, docendi y sanctificandi, esto es, gobernar, enseñar y santificar.

1. El Sínodo de la Amazonía tiene frente a sí un reto amplísimo y grande. Sin embargo, numerosos medios de comunicación lo están encasillando en un solo tema: el celibato sacerdotal. Dicen que el Papa lo va a abolir o que lo está pensando. Eso no es verdad.

Sin embargo, el Instrumentum Laboris del Sínodo -fruto de las consultas hechas a los pueblos amazónicos desde octubre de 2017- contempla en el punto n. 129 estudiar la posibilidad de ordenar a HOMBRES ANCIANOS casados “en lugares donde los sacerdotes llegan cada dos o tres años”. Porque, “¿qué comunidad cristiana puede subsistir con una presencia sacramental tan pobre?, se preguntan.

2. Aún cuando no es la primera vez que se plantea la ordenación de varones casados, recordemos cuatro cosas. Primera: la Iglesia Católica ya reconoce el sacerdocio de hombres casados en ciertas circunstancias, como cuando Benedicto XVI admitió la preparación y ordenación presbiteral de sacerdotes y obispos casados, conversos del anglicanismo e integrados a la Iglesia católica (Anglicanorum coetibus). Segunda: en las Iglesias Católicas Orientales ya existen sacerdotes casados. Ellos pueden elegir el celibato o casarse antes del diaconado, nunca después. Tercera: Papa Francisco dijo claramente que cuando le mencionan la posibilidad de ordenar varones casados, recuerda una frase de San Pablo VI: “Prefiero dar la vida antes que cambiar la ley del celibato”. Y añade: “Personalmente pienso que el celibato es un don para la Iglesia… Mi decisión es el celibato. El celibato opcional antes del diaconado, no. Cuestión mía, personal. Yo no lo haré. Esto queda claro. Soy cerrado, quizás. No me siento para ponerme frente a Dios con esta decisión”.

3. Cuarta: supongamos que se aprueba, como cuestión disciplinar y no doctrinal, la excepción de ordenar varones ancianos casados, SOLAMENTE para recónditos lugares del Amazonas, Islas del Pacífico y sitios semejantes. En primer lugar, ellos NO ejercerían el triple oficio que es conferido con el Orden sacerdotal sino solamente el munus sanctificadi, esto es, santificar mediante los Sacramentos: Eucaristía, Reconciliación, Unción de los Enfermos. Destaquemos además que “hacer una excepción no es eliminar la norma… decir ‘excepción’ significa que la norma se mantiene”. Entonces, el celibato se mantiene. (P. Miguel Yáñez, teólogo moral).

Pensar

Un obispo europeo que trabajó en un país comunista al inicio de dicha revolución en ese país, en los años 50, contó al Papa Francisco que “los obispos ordenaron a escondidas campesinos. Buenos, religiosos. Después, pasada la crisis, 30 años después, la cosa se resolvió, y él me decía la emoción que tuvo cuando en una Concelebración vio a estos hermanos campesinos, con las manos de campesinos, revestirse con el alba para concelebrar con los obispos… Es algo para pensar y para rezar” (Papa Francisco).

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